La forma de mirar como un niño con el pelo largo

[O] Buscando una farmacia de guardia en plena madrugada.

2020.06.26 04:00 Piteas_de_Adunte [O] Buscando una farmacia de guardia en plena madrugada.

Pues ayer tuve que volver a salir de madrugada en busca de una farmacia de guardia. Esta vez era por medicacion para mi mujer, por lo que era un poquito mas urgente y me propuse no volver a casa sin ella.Además, la farmacia de guardia estaba al otro lado del parque.
Aunque eran las dos de la mañana (y el viento hacia la noche algo desapacible), aun habia bastante movimiento: gente con perretes, tardanos en las terrazas... ambiente de barrio.Saludé a un vecino que saca a pasear su pitbull al volver del curro y llegué hasta la farmacia.
Tras esperar mi turno (habia una pareja hipernerviosos comprando condones), le di la tarjeta a la farmaceutica y esperé.Tardó bastante en volver, con gesto algo preocupado: tenian la medicacion, pero no la dosis pautada. Tendria que ir a otra farmacua mas lejana.
Estuve mirando varias con la chica: una estaba en pleno centro (20 minutos de paseo no me los quitaba nadie), pero al chica me recomendó que cruzase el rio y fuera a Vadorrey.
Vadorrey es uno de esos barrios de casuchas y huertos que la gentrificacion mastica, escupiendolos en forma de pisos inocuos y plazas de diseño.No me pareció mal destino para un paseo nocturno, y la chica me juro y perjuró que estaba al lado.
Me dió indicaciones acerca de por qué puente ir:
Asi que ¿por qué dudar? Llame a la farmacia, reservé la medicacion y me puse en camino sin consultar antes google maps.
Ya en la ribera, el viento soplaba considerablemente mas fuerte. En todo el parque lienal solo se veñian figuras embutiads en chaquetas demasiado finas, marchando cabizbajos y a toda velocidad (por algo los de Huesca nos llaman cheposos) A mi el frio, la verdad, me anima. Comencé a cruzar el puente de hierro mientras leia algun creeppypasta para entretenerme.Iría por medio camino cuando escuche a un grupo de chavales borrachos detras de mí: comenzaban a cruzar en ese momento entre aullidos y risas.
No me gusta nada la gente en ese plan. Me hacen sentir muy inseguro y, seamos sinceros, soy bastante alfeñique. Como alguno se ponga violento (me ha pasado mas de una vez), llevo las de perder.Aferre el movil y apreté el paso, esperando perderme por las callejas del otro lado.
Los chavales se dieron cuenta y me metieron un par de gritos, entre divertidos y enfadados. Os juro que me cagué en todo el santoral y parte del panteon griego.Aceleré el paso, enfrentandome a una volada de viento, y despues... el silencio.
Me volví, mirando de reojo, pero no habia NADIE en el puente (y en este no hay sitios donde esconderte, si lo conoceis). Me dió un poco de mal rollo pero... oye, mas mal rollo me dieron los chavales.Suspiré tranquilo termine de cruzarlo, sumergiendome en una ciudad VACIA Cuando me refiero a que la ciudad estaba vacia no quiero decir que hubiese poca gente o que apenas pasasen coches, no.En toda la avenida yo era la unica persona: sin coches, personas, ni siquiera luces en los bloques de pisos o algun restaurante tardano cerrando de madrugada.
La luz de las farolas a este lado del rio era mas suave, por lo que parecia que el viento arrastrase consigo una oscuridad densa que aletargaba todo su alrededor.Los semaforos, sin embargo, jugaban a ignorar la noche y seguían impasibles el mismo ritmo, como marionetas locas.
Fue allí, con un poco de desazon, donde consulté por primera vez el mapa; me di cuenta que la chica de la farmacia me habia mandado por el camino mas jodidamente largo en la primera noche ventosa del verano.Resoplé, le pedi una ruta al movil y atajé por la primera callejuela.
Los nuevos bloques de pisos fueron dejando paso a casas humildes y solares derruidos, cada vez peor iluminados.Iba intentando concentrarme en la lectura del movil, ignorando la opresiva soledad de mi alrededor, hasta que escuché una algarabía a la vuelta de la calle.
Con curiosidad - y algo de miedo- crucé la esquina y miré mas allá. Ante mi se extendia una gran plaza, bordeada por edificios en obras.La mayoría apenas tenian las vigas y unos cuantos andamios. Eran esqueletos de acero -del que se crea ya oxidado- y blanqueados de hormigon.
La plaza aun no habia sido invadida por el cemento y las esculturas cutres, asi que seguía teniendo el aspecto de una parque de las afueras: oscuro, verde y lleno de vegetacion espesa. Y entonces, ocurrió.
Me estaba cagando encima.
Si, lo siento, no es muy digno, pero ya os habreis dado cuenta que yo y dignidad no solemos ir de la mano. Aparte, tampoco os voy a mentir en algo tan simple solo por intentar que quere mejor una anecdota cutre.
Aunque estaba solo, me metí en la plazoleta para hacer de vientre entre unos arbustos (mientras bendije la costrumbre de llevar siempre clinex conmigo).Como estoy algo mal de la tripa, aquello no fue algo "rapido y limpio", asi que -tras limpiarme- me acerque a una fuentecilla.
Y ahí me teníais, andando como un pinguino, con los pantalones bajados en mitad de esqueletos de 10 pisos de altura y rezando porque no me apareciese ningun asesino psicopata de la nada mientras estaba de esta guisaPero, mientras me lavaba en condiciones, los edificios hablaron El viento, chillando cual demente, dava una voz unica a cada uno de esas ruinas en construcción. Algunas eran agudas, como animales agonizantes, mientras que otras eran zumbidos graves que retumbaban en el pecho. Incluso los edificios bajos, a los que el viento apenas azotaba, murmuraban con voz de ahorcado usando las gruas que se levantaban de sus corazones destartalados.Lejos de asustarme, aquella escena me fascinó. Era como espiar un concierto secreto o un ritual vedado a los legos.
Los edificios siguieron cantando bastante rato, y yo encandilado hasta que me di cuenta que ya no soplaba viento, pero les seguía oyendo.Ahora se me ocurren muchas razones para ello, pero en su momento me asusté muchísimo, me subí los pantalones y seguí mi camino nocturno.
Abandoné la avenida encogido, buscando la acera menos iluminada, con miedo de que los gigantes detuviesen su canto para fijarse en mi.Distinguí la silueta de un Centro Deportivo; podia oler el agua clorada, y este aroma me recordaba a mañanas luminosas.
Apreté el paso para llegar cuanto antes pero, justo cuando cruzaba la avenida que nos separaba, escuche una voz chillona y átona clamandone al oido.
El GPS.
Os juro que no sé como se activa ni cuando elige avisarte, pero ahora me repetía insistentemente que me alejase de la piscina girando a la izquierda.Eché un ultimo vistazo, oliendo ese aroma que evocaba tardes de sabado y casi me hacia verme bañandome.
Y me giré.
Luego, consultando mas tarde el mapa en un rato muerto del curro, he visto que la piscina de esa zona aun esta en construccion. Las pozas, segun la info en la web del CDM, son solo unos huecos mal encofrados. Desde la vista satelite incluso recuerdan un poco a tumbas abiertas.
Pero lo importante es que me alejé, tomando un desvio por una calle repleta de graffitis con simbolos raros, y llegué a mi destino: La farmacia de Valbino Orensanz.
El trafico en esta zona era mas fluido: se veía algun coche que otro y un camión de la basura traqueteaba de vuelta a cocheras.Me planté ante la farmacia, recogida dentro de una plazoleta abierta del edificio, y llamé al telefonillo.
La farmaceutica me atendió enseguida, algo dormida pero muy eficiente. Me preparó una bolsita para llevarlo todo, aunque yo me lo metí a los bolsillos porque era mas facil para andar.Me despedí y, cuando me daba la vuelta para irme, me advirtió que tuviera cuidado con perderme.
Me volví para decirle que estaba usando el GPS, pero ya se habia metido al interior de la farmacia y apagado las luces.Y volví a sumergirme en la oscuridad ventosa, con todo el camino de vuelta ante mi.
Al salir de la farmacia, decidi plantearme otro camino para la vuelta, pues no quería volver a pasar por la zona de obras y tampoco aquella piscina oscura se me planteaba muy apetecible.Tras una mirada rápida al movil, me percaté que tenia el rio considerablemente cerca.
Por si no sois de Zaragoza, desde hace ya diez años se ha limpiado y podado toda la ribera. Llegar hasta el rio significa poder ver limpiamente toda la zona, orientandose mucho mejor que entre calles o con un gps cutrecillo.
Visto esto, resolví llegar hasta la ribera. Desde alli, iria paralelo al rio hasta coger el puente que mejor me viniera. Me ubique medianamente con la brujula y eché a andar.Casi tan rápido como antes, los bloques de pisos dejaron paso a parques y descampados vacíos.
Aqui tambien se adivinaba la construcción alocada, pero aqui se habian limitado a dividir la tierra mediante calles y colocar algunas farolas (la mayoria de las cuales aun no funcioaban).
Era como pasear en una ciudad hecha con sombras de la otra, azotada por oleadas de cierzo.
Aún con la poca luz y las sombras moviendose en casa esquina, agradecía mas esta zona.
Con la mirada podia dominar bastante lejos y, de cuando en cuando, se escuchaba algun coche pasar a toda velocidad, adivinandose una autopista lejana.
Hasta que vi al hombre en la rotonda. Me percaté de repente de su presencia, auque seguramente llevaba mucho tiempo ahí (como esos cuadros con dibujos escondidos, en los que la figura surge de repente).
Estaba quieto dentro de una rotonda, con una espesura de oscuridad a sus espaldas y una gran sonrisa en la cara. Vestía un abrigo barato, pero tampoco parecía ningun indigente, y en seguida me di cuenta de que tenia su mirada clavada en mi.
Yo me cagué en todo por haber hecho contacto visual, pero no dejé que se me notase. Quizas, si parecia un borracho volviendo cabreado, me dejase en paz. Cuando llegué a su altura, aun con la calzada separandonos, el me chisto de forma suave. Yo quería seguir andando pero, por alguna razón, algo me saltó en el pecho y me quedé clavado en el sitio, tan acojonado como interesado en lo que me pudiera decir.
Las tardes de mi infancia, inacabables y llenas de aventuras. Los sabados de piscina de mi adolescencia, que auguraban dias llenos de ilusion. La euforia de enamorarme por primera vez y ser correspondido. La oportunidad de solucionar ESE error y que, esta vez, todo saliese bien.
Todo esto estaba bajo el abrigo, dentro de esas botellas que se adivinaban en sus bolsillos interiores, y cualquier precio que le pusiese me iba a parecer poco.
Encandilado, di un paso hacia la rotonda, pisando ya la calzada que nos separaba.
El hombre volvió a poner ESA sonrisa (la que ponemos los vendedores cuando percibimos un trato cerrado, la que precede a sacar un boli de la nada, comentar un precio de pasada y dejar todo atado y bien atado).Ni siquiera me importaba que el abrigo no se moviese con el viento.
Y entonces me sonó el movil.
Era una alarma ridicula ("Mierdaseca", del grupo Cariño, por si teneis curiosidad). La tonadilla popera y las voces aniñadas desentonaban totalmente con el lugar y la situación.
Comencé a buscar el movil bajo la mirada contrariada del hombre. Era una simple alarma, pero me habia confundido en la hora. Al dia siguiente tocaba revisión en la veterinaria (nada grave, pero tocaba).
La foto que acompañaba a la musica era mi mujer haciendo el tonto con la perra, jugando a tirar de una manta descosida a mordiscos.
Cuando silencie la alarma, mi vida habia vuelto a asentarse en mi cabeza con toda la fuerza - y ridiculo- que era posible.
El hombre seguía alli, intentando ocultar que se estaba poniendo mas impaciente por momentos.
Le devolví otra sonrisa, mientras retrocedía hasta la acera.
Seguí mi camino con paso agil, pero sin correr, esperando que el señor no se avalanzase sobre mí.
Cuando ya llevaba un ratillo andando, volví la mirada. El señor seguía dentro de la rotonda, aunque la farola que tenia encima se ahbia apagado y ahora apenas se distinguía su sonrisa recortada contra la noche de su silueta. Se volvió al interior de la rotonta y llamo a alguien.
No lo voy a negar: me alegré mucho de no pararme. A mi cabeza llegaban historias de atracos truculentos, de criminales psicopatas esperando en descampados y creepypastas muy desagradables.
Aceleré el paso hasta que me dolieron los gemelos, echando miradas furtivas hacia atrás.
De la negrura enmarañada salió un tipo -una silueta mas bien- algo mas alto que el señor y de movimientos un poco torpes. El hombre me señaló y aquel tipo hecho a caminar detras mio: no correr, solo caminar, con calma y decisión. Esto ultimo fue lo que mas me asustó.
Calculaba que, tras una elevación al fondo de donde estaba, podría ver el río, decidir mejor como escapar y aprovecharia que mi perseguidor me perdería de vista un poco y podria sacarle mas distancia.
Me volví, para comprobar si seguia caminando igual, y se me heló la sangre: la silueta seguia avanzando tan lenta y silenciosamente como antes, pero en un momento ya habia recorrido la mitad de distancia entre los dos.
En ese instante eché a correr como alma que lleva el diablo.
Subí a lo alto del camino en lo que me pareció una eternidad. Me detuve unos instantes para recuperar el aliento y miré delante mia para ver... mas y mas solares vacios.
El rio no estaba por ninguna parte y, cuando me volví para mirar atrás, el señor se encontraba aún mas cerca. Mientras escribo esto, a la luz del día, me acuerdo de ESA escena de los Caballeros de la mesa cuadrada y casi me da la risa. Pero en ese momento no tenia ninguna gana de reirme: me sentía solo, perdido y desprotegido. Rodeado de campos sembrados de noche y a punto de llorar.
Y entonces comenzo el repiqueteo. Era rápido y constante, como los martillazos que les dan a las campanas en las ferias; y, de alguna manera, sentí que me estaban llamando a la desesperada.
Comencé a correr a toda velocidad, sin mirar atrás e intentando orientarme hacia el sonido.
Soy asmatico desde pequeño, asi que intento controlar mucho mi respiracion cuando corro (o luego paso un mal rato recuperando el aliento, mas si no llevo el salbutamol a mano).
Aspira, paso, aspira, paso, expira, paso, expira, paso. Era facil coordinarse con la campana e, intentando mantener la calma, fui contando los tañidos: undos, trescuatro, asi hasta treintaiseis. Luego una pausa -que se me hacia eterna- y vuelta a empezar.
No llevaria ni siquiera cuatro series cuando se despejó la maleza a mi alrededor y apareció el rio ante mí. Me había desviado muchisimo mas al este de lo que pensaba, saltandome casi el puente del azud (el último antes de salir de la ciudad).
Enfile hacia él y os juro que nunca me habia resultado tan agradable el aroma de la ribera. Recuerdo haber pasado la pasarela sin casi tocar el suelo y plantarme al otro lado en un suspiro. Solo entonces me atreví a mirar atrás. Era imposible. Aquello no habia hecho NINGUN ruido, pero estaba a mitad de puente.
El asma me deja jodido, pero no me hace ser mas lento: me habia marcado un sprint la mar de majo, pero aquella cosa -que seguía avanzando lentamente- me habia recortado distancia.
Pero ahora habia una diferencia: de este lado del rio, ya estabamos en mi barrio; y no le iba a poner facil el cogerme. Me lancé por la primera calle lateral que vi, perdiendome entre las sombras de los bloques y recovecos de los patios.
"Las Fuentes" es un barrio peculiar de Zaragoza, atado como uña y carne a los ultimos 50 años de la ciudad. Si vienes de visita, seguramente, no lo pisarás jamás: los pocos encantos que tiene para los foranos tan solo se los puede sacar un buen ojo de fotógrafa.
Al principio, como bien dicen los yayos, todo era campo. Aprovechaba la ribera del Huerva y todos los pozos (de ahi el nombre) para las huertas de los monasterios cercanos. Las unicas casas eran bloques de dos pisos, construidos alrededor de patios pedregosos, para los curritos.
Casi todo eran gitanos que pensaban les iria mejor asentandose aqui que como temporeros. A estos se les unio, cuando abrieron las primeras fabricas en la zona, una miriada de obreros del Bajo Aragon. Era un barrio lleno de casas viejas, habitadas por pobres y emigrantes. Quizas por eso la ciudad miraba a otro lado hasta el incendio del 73. Un incendio en una tapiceria -por culpa de un cableado de mierda- se extendió a las casas cercanas. Murieron 23 personas y muchas mas se quedaron sin nada.
Entonces, ese barrio caótico -que alternaba chamizos con bloques vetustos y casas de proteccion oficial- respondió con una sola voz. Y desde ese momento, no ha parado de luchar. En los 80, la droga le hizo mucho daño y el paro lo masacró, pero sigue en pie, bullendo de vida.
Imaginaos un trazado de locura: calles serpenteantes perdiendose en callejones llenos de maleza, o rotos por moles de cemento y ladrillo. Un barrio donde todavia, cuando aprieta el calor, muchos vecinos salen con sillas y guitarras a la noche.
En ese laberinto corría yo, sin mirar atrás. Cada vez que podía, tomaba un desvío o me metía por algun callejón para alcorzar.Y, en uno de esos patios donde la maleza reconquistaba el sitio a hierros oxidados, me encontré por fin mas gente.
Como la noche era fria, habian prendido una fogata y cantaban a su alrededor, tocando una guitarra (que sonaba mas bien a corneja). Sobre una caja convertida en mesita improvisada, descansaban los restos de una recena y un par de botellas de vino que explicaban la alegría.
Imagino que, si cualquier otra noche me hubiera encontrado con esto, me habria cruzado de calle esperando que no me vieran (que leñe, esa misma noche ya habia esquivado a un grupo de borrachos), pero en ese momento mepareció un coro celestial, y me acerqué a ellos sin dudar.
Me recibieron sin perder la sonrisa, pero algo alarmados por mi cara de susto. Incluso un perrazo de pelo enmarañado, que descansaba en las sombras de un portal, vino a consolarme. Pero nadie acertaba a ver a mi perseguidor.
Me fui a volver, seguro de que eso estaría allí, pero aun mas cerca, cuando una voz cascada me ordenó estarme quieto.
Era el gitano que tocaba la guitarra, un viejecillo enjuto y amojamado, con una piel tan oscura que parecía un pedazo de noche recortado contra la hogera. El gitano dejó la guitarra en la silla y se acercó de dos zancadas a mí, arrastrando olor a tabaco sin filtro y vino peleon. Me puso la mano en el hombro y miró fijamente detrás mía con ojos cansados. El resto se cayaron, esperando ver que tenía que decir el anciano.
Me puso su mano, cayosa y nervuda, sobre la cara, y clavo sus ojos en los mios. Su mirada era oscura, como las aguas de un lago profundo, pero en ella parecían tililar los pequeños brillos de las estrellas.
El señor sonrió, mostrando unos dientes de nacar, pero gastados por la edad.
La verdad es que me intrigaba saber que le iban a hacer, pero estaba tan asustando que no pretendia llevarle la contraria al señor, así que saqué el movil y saque una foto sobre mi hombro. Sin mirarla siquiera, me alejé a buen paso de allí.
No se muy bien como volví a casa. En algun momento, las callejas me devolvieron a la vera del Huerva y, desde allí, alcancé el bloque donde vivo.Subí a casa agotado, sin mirar atras ni un solo momento hasta no cerrar la puerta tras de mí (con dos cerrojos, por supuesto).
Mi mujer dormía placidamente, con la perra espatarrada en mi sitio. La desperté para que se tomase la medicación y volvió a dormirse al instante.
Yo me desvestí y me fui un isntante a la galeria, a meditar lo que me habia pasado.
Nuestra galería es interna, da a un enorme patio cerrado donde confluyen casi todas las casas. A esas alturas de la noche los vecinos dormían y la unica luz venía de la luna sobre los bloques de casas. El viento -domado por murallas de 10 pisos- jugaba en el patio como un niño.
Me quedé un isntante preguntandome por qué aquella casa -vieja, llena de viento y carente de glamour- me inspiraba tanto cariño y la seguridad. Todo lo contrario de aquella parte nueva, aun en construcción, pero que ahora recordaba como ruinas exangües.
Tras un tiempo acunado por el cierzo, supuse que eran precisamente los fantasmas.
Los fantasmas de cada vida que ha habitado esta casa, los sueños etereos que tenían mis vecinos en esos momentos, y las promesas quiméricas de los que estaban por venir. Y todas, a mis ojos ya entrecerrados, bailaban al son del viento y de una guitarra desafinada -que sonaba cual corneja- tocada por un viejecillo renegro.
Me despertó el frio y marché a la cama, recordando de repente la foto que habia sacado hacia un rato. La encontré enseguida, pero estaba oscura de narices, así que toquiteé el brillo y el contraste hasta que pude ver mejor los perfiles. Y, por primera vez, vi el rostro de mi perseguidor.
La calidad era una mierda, pero reconocí enseguida los rasgos. Los veía todos los dias, aunque ahora estaban envueltos de odio e impotencia: era mi propio rostro.
Y entonces ¿Que iba a hacer? Borré la foto, puse el movil a cargar y me peleé con mi perra por un hueco en la cama. Me dormí en menos de cinco minutos, tranquilo y sereno.
Estaba en casa.
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2019.09.01 16:39 Davidemagx Viaje acompañado

“¿Quiere agua?” dijo la chica junto a nosotros mientras le pasaba la cantimplora a mi hijo, sin darme tiempo de sacar de la mochila la que yo llevaba preparada. “Ya tenía la mía…” dije torpemente, “… gracias.” Leandro, mi hijo, la tomó con ambas manos y bebió del pico, devolviendoselá con una sonrisa de agradecimiento. Viajamos a la capital por sus controles anuales. Ésta vez le tocaban neurólogo y visitar al pediatra que siguió su caso desde nacido. Con 4 años de edad, Leandro es un nene saludable. Pasar por todas la que pasó, con su prematurez extrema, la lista de complicaciones de salud física en esos cien días de neonatología y resultar sólo con retraso lingüístico era algo más que simplemente suerte. Tomamos un colectivo de larga distancia, Leandro ama los colectivos y se entusiasma cada vez que hay que viajar en ellos, el boleto me indicaba asiento 9, junto a la ventana. En el asiento 10, pasillo, la chica ya mencionada No más de 20 o 21 años. Trigueña, tez blanca, lunar junto a los labios finos, nariz delicadamente redondeada, mejillas lisas, ojos verdes que cortaban la luz natural. Voz suave, hermosa. “¿Es tu hijo? Preguntó. “Sí…” dije con una sonrisa, “¿Vas a la capital?” pregunté luego. “Sí, estudio ahí. Visito a mis viejos cada tanto acá.” Contestó y di vuelta a mirar a mi hijo que me sonrió y apoyó la punta de su nariz en la mía, un juego que inventamos para darnos seguridad y demostrarnos afecto. “¡Que hermoso papi!” dijo y me abrazó. Le devolví el abrazo, un beso y un te amo. Él se acomodó mirando por la ventana y jugando con su colectivo de juguete. Yo alcancé en la mochila unos caramelos y ofrecí a la chica a elegir. Tomó de cereza, sonrió y dio gracias sin más. Leandro llamó mi atención con sus juegos y se los seguí hasta que el colectivo cubrió al menos unos kilometros de ruta salido desde la terminal. Cuando me di cuenta, mi hijo dormía sobre mis brazos. Me quedé mirando por la ventana, el paisaje perderse hacia la izquierda y mientras corría como proyección desde la derecha. Pensé en mis años de joven, en mis 20's y aunque 33 no son muchos ciertamente son años y con hijos a favor, se crece antes de tiempo. Pensé en mi época de estudiante, en los incontables viajes en colectivo abarcando hasta mis años de soltero pre paternidad. Noté que jamás antes se había sentado una mujer atractiva junto a mí en los colectivos. Dispuso mi suerte que siempre ocuparan otro lugar o yo viajara de pié. Siempre quise tener la suerte de compartir el viaje con una mujer bonita, librado al azar de la denominación aue dos tickets en la boleteria dispusieron. Lo quise, y por primera vez sucedía. Di vuelta para tratar de iniciar conversación. Ella dormía. Regresé el rostro a mi lugar, apoyando la cabeza en la de mi hijo. Pensé otro poco en mi vida como padre, en mis años de juventud y soltería, en los viajes a solas y en la locura de querer iniciar conversación con una joven atractiva como la de al lado mientras mi hijo visitaba los sueños recostado en mi pecho. Pronto también me encontró el sueño y me dejé dormir. Desperté con el colectivo entrando a la ciudad, la primer parada no estaba lejos. La joven ojos verdes aún dormía, Leandro también. Lo desperté y preparé las cosas para bajar, guardando su juguete y prendiendo su campera. El colectivo llegó a la parada inicial, “Perdón…” dije, mientras apoyaba mi mano en el hombro de mi vecina de asiento, despertandola con cuidado, “… es nuestra parada, te incomodo un momento ¿Sí?” “Sí, dale. Perdón…” dijo ella, con medio ojo cerrado y voz perezosa. Corrió las piernas al pasillo y pasamos junto a ella. “Gracias por el agua.” Dije antes de bajar. Devolvió una sonrisa y la perdí al bajar por las escaleras, fuera del colectivo y a la vereda. Tomamos un remis al hotel, llegabamos con una hora de anticipación y hora y media para rellenar hasta la consulta con el neurólogo, a las 18:40. Subimos a la habitación luego del check in, acomodé el bolso mientras Leandro jugaba en la cama, y nos dimos una ducha para prepararnos para el turno con el doctor. “Por lo que yo estoy viendo, y con verlo a él nada más, puedo decirte que está bien…” dijo el Doc mientras Leandro jugaba con la balanza analógica y el doctor lo observaba. Con molestia, debo reconocer, porwue estaba haciendo ruido con la parte movil de la balanza, “Hijo… Sentate aquí.” Le indiqué a la silla de al lado y obedeció como siempre lo hace. “Perdone, doctor. Estaba diciendo…” dije, “Sí… que yo lo veo muy bien a él. Veamos, que pasar por la neo, las complicaciones que tuvo, haber nacido bajo peso, sin desarrollarse por completo y que cognitivamente esté perfecto. Solamente teniendo dificultades con el habla, considerando otros casos menos serios que el de él, es un nene perfecto. Des cierto que es un nene de contextuta pequeña pero el crecimiento cefálico está bien y corresponde a un nene normal a su edad gestacional. Desde enero que lo vi hasta ahora, con la terapia que estuvo haciendo más el jardín de infantes, se nota enormemente el cambio y la mejoría. Si te voy a decir, papá, que insistas con llevarlo a la fonoaudióloga. No para hacer un tratamiento complejo sino para ayudarlo a desarrollar el lenguaje con incorporacion de palabras y que ya no sean oraciones de dos o tres palabras en tercera persona. Ahora…” dijo mientras tomaba una lapicera y una hoja del anotador, “Yo te voy a pedir también un análisis neurocognitivo para poder utilizarlo como base para seguir su caso. El indorme psicológico no tiene base científica, es subjetivo. Por lo tanto no me sirve a mi para establecer un punto de comparación fijo. ¿Él tiene 4, verdad?” preguntó “Sí…” respondí “Bien…” bien dijo mientras comenzaba a anotar, “… te voy a dar que lo lleves con éste doctor, él hace test neurocognitivo pero no creo que te lo haga ahora porque es a partir de los 5 años. Vas a tener que tener paciencia y saber que ese estudio es caro, papá. Bien. Una vez que tengas eso recién vas a venir a verme. Y la próxima vez después de eso, a los 6. ¿Se entendió?” preguntó como si me hubiese hablado en lenguas, “Perfecto, doctor.” “Entonces espero al año que viene.” Dijo estestirando la mano con satisfacción. Satisfacción porque eramos el último turno y se había atrasado. Eran las 20:14. “Gracias, doctor. Lo veremos en un año entonces.” Dije estrechando su mano. “¿Vamos hijo?” dije a Leandro y bajó de su silla, pidiendo upa. Lo alcé, sólo porque mal criarlo me sale gratis, y abandonamos el consultorio sin más. Al salir pasamos por una plaza donde ofrecían actividades para niños por ser dia festivo en la ciudad. Paseamos en calecita, jugó en el tobogán y se sentó a pintar con temperas en un lienzo por el que pagué y no llevé. Caminamos hasta el centro y nos sentamos a comer pizza en un bar. Con la noche agradable, nos quedamos en las mesas de la vereda. Hicimos nuestro enchastre de gaseosa derramada y nos fuimos tan pronto terminamos de cenar, al hotel. A dormir. Al dia siguiente tenía turmo con el pediatra pero pasado el mediodía comenzó con fiebre. Visitamos la farmacia por ibuprofeno 4% y regresamos al hotel. Le di una dosis y poco después la fiebre bajó. Opté por cortar el viaje y no llevarlo al control pediátrica para no temer que pasar otro día de hotel con él así. Volveríamos esa misma tarde a casa e iría a su pediatra local habitual y descansaría mejor en su propia cama. Tomamos el colectivo a las 18:15 en una parada en las afueras del centro, mi boleto soretaba el asiento 9 otra vez, con mucha coincidencia. Compré un jugo fresco para mi hijo, unas galletitas dulces y subimos tan pronto llegó. Era exactamente la misma unidad e lanque habíamos venido, la misma empresa. Para repetir y coincidir, ora joven atractiva se sentó junto a nosotros. Ésta vez de pelo largo, suelto, oscuro y rulos. Anteojos se cristal blanco con marco oscuro y los ojos negros mas bellos que hubiese visto en mucho tiempo… o al menos en ése día o con ése estado mental erosionado. Leandro comenzaba a hacer fiebre otra vez por lo que chequeando el horario de la dosis inicial, le administré otra. Habían pasado seis horas exactas. Iba decaído pero no molesto. “Es hermoso tu hijo…” habló la joven al lado con labios rosados finos y miel en la voz. “Gracias.” Dije sonriendo. “¿Está enfermo?” preguntó. “Tiene fiebre. Va a estar bien, tengo su jarabe… ¿Estudias aquí?” “Vivo acá, sí. Voy a ver a mis viejos a mis pagos.” Dijo. Leandro pidió agua, alcancé en la mochila y extraje la botella, dándole a tomar con sorbete. El colectivo arrancó y se acomodó en mi pecho. La joven muchacha fijó la vista en su celar y yo, que había girado con el fin de continuar la conversación, me descubrí símplemente apreciando su hermosura y regreando a mi habitual estado de paternidad. Sin volverla a molestar. Al ir cayendo el sol por fuera, en la ruta, el sueño reclamó a mi hijo y a la joven. Yo seguí contemplando por la ventana, a la oscuridad. A un pasado en el que viajar me resultaba cómodo y placentero, en el que ninguna chica se sentaba junto y… lo quise. Quise que hubiese sucedido en aquel entonces. No dormí en todo el viaje, perdido en mis pensamientos, controlando la temperatura de mi hijo y cada tanto viendo por el filo del ojo a la joven durmiendo junto a nosotros. Pensé en la forma en la que el universo dispone y alinea. A destiempo para algunos. Para mí. Al llegar, resultó que bajabamos en la misma parada. Que vivíamos en la misma ciudad. Que jamás antes nos habíamos cruzado. Sin hablar durante todo el viaje, hasta ese momento antes de abandonar el colectivo en el que esbozó despreocupada, desapegada, “Chau. Espero mejore tu gordo…” y se fue en otra dirección antes de que yo pudiera reaponder dando las gracias. Hice upa a mi hijo y caminé la cuadra y media hasta casa. Es noche repasaba el viaje, acostado en mi cama. A solas en mi cama. Luces apagadas. Deseé tener diez años menos y la suerte de haber viajado acompañado. Deseé quizás no haber sido padre aún y haber dispuesto de la libertad para hablar con mis vecinas de asiento a gusto. Deseé muchas cosasde diferente manera… Me levanté. Tomé el termómetro junto a la cama y fui a controlar a mi hijo. Estaba bien. Acaricié su pelo y besé su frente. “Te amo, hijo.” Susurré a su oído y regresé a la cama sabiendo que mi vida no tiene sentido sin él.
Fin.
Se agradecen críticas, sirven para mejorar a este humilde escritor amateur.
Saludos.
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2018.08.23 20:16 master_x_2k Zumbido V

Zumbido V

“Es muy peligroso quedarse aquí”, dijo Brian.
“¿Qué?” Lisa y yo le preguntamos, casi al mismo tiempo.
“Tienen demasiados pesos pesados ​​y no tienen absolutamente ninguna razón para contenerse más. Después de la cuestión de ABB y el problema con Perra el día de hoy, con la cantidad de personas con poder que tienen a su disposición, probablemente puedan descubrir nuestra ubicación general y ponerse a la ofensiva. No podemos permitirnos estar todavía aquí si deciden tratar de desarraigarnos o si ponen en asedio a los Muelles.”
“Entonces, ¿qué? ¿Corremos?” Preguntó Alec.
“Retirada táctica. Solo para estar seguros”, dijo Brian, su voz firme, “En caso de que el Imperio Ochenta y Ocho decida organizarse y venir a buscarnos en multitud.”
Hablé, “Incluso si no nos culpan por este correo electrónico que los está exponiendo, en lo que respecta a la identidad secreta, apuesto a que habrá más que unos pocos que solo quieran herir a alguien y descargar su ira... y nosotros acabamos de meternos en una pelea con su gente. Nos convierte en un blanco fácil. Estoy de acuerdo Brian. Creo que deberíamos ocultarnos, al menos por ahora.”
“De acuerdo”, dijo Lisa, “No estoy segura de estar de acuerdo, pero no veo ningún daño en ello. ¿Creen que pueden convencer a Rachel?”
“Ya lo hice”, dijo Brian, “Más o menos. Está empacando en su refugio para perros personal, y estará lista para partir en cuanto llegue el transporte. Lisa, primero, quiero que hables por teléfono con Coil. Obtén ese transporte, te enviaré un texto con instrucciones para llegar al lugar, y haz que Coil haga una declaración, haz que le deje absolutamente claro al Imperio Ochenta y Ocho que es responsable de este correo electrónico.”
“No creo que él esté dispuesto, en lo que respecta a ‘confesar.’”
“Dile que no voy a firmar ningún acuerdo con él si no puede hacerse cargo de esto y sacarnos el blanco de la espalda, cuando no fuimos informados y no acordamos tomar este tipo de acción.”
Lisa frunció el ceño, “Está bien.”
“Si es tan listo como pretende ser, encontrará algún ángulo para hacerlo funcionar.”
“Bien. Lo intentaré. ¿Qué más?”
“Toma a Alec y encuentra un lugar donde quedarte con Rachel y los perros. Creo que Perra tiene más de un refugio como el que vi hoy. Si ninguno de esos lugares funciona, pídele a Coil un lugar.”
Lisa asintió, “Está bien. ¿Qué vas hacer tú?”
“Taylor y yo nos quedaremos en mi apartamento. Está apartado del camino, y mientras no salgamos de traje, no deberíamos meternos en problemas.”
¿Me quedaría en su departamento? Podía recordar la tensión de la última vez que estuve allí a solas con él, cuán consciente había sido de su presencia. La idea de ir allí para pasar la noche me obligó a centrarme con mucho cuidado en mantener mi expresión impasible y mis manos inquietas. Me alegré por la distracción de la respuesta de Alec.
“¿Qué mierda?” Alec habló, “¿Nos estás diciendo que salgamos de aquí, que permanezcamos en un lugar cualquiera con un grupo de perros callejeros, mientras tú vas a casa y te relajas?”
“No me rompas las bolas en este momento, Alec,” Brian señaló con el dedo a Alec, “Como miembro de nuestro grupo, acordaste responder a tu puto teléfono cuando suena. No estoy mucho más contento con Lisa, por no tener un teléfono listo, pero tú eres con el que estoy realmente enojado ahora mismo. Por lo que escuché, si las cosas hubieran ido un poco diferentes, una o ambas de tus compañeras de equipo podrían estar muertas. Porque ustedes no pudieron respaldarlas cuando Taylor lo solicitó.”
Alec entrecerró los ojos, pero no respondió.
La voz de Brian era baja, su tono controlado. “Estoy tan enojado que deberías contar como algo bueno que no te estás quedando en mi casa y teniendo que aguantarme. Es por eso que no vienes conmigo. También necesito a alguien con la cabeza bien puesta con tu y Rachel, y eso significa que Lisa va con ustedes. Dejaría a Taylor en su lugar, pero preferiría dispersar el poder de fuego entre nuestros dos equipos.”
“Lo que sea”, Alec volvió a mirar el televisor. “Olvida que mencioné algo.”
Antes de que Brian pudiera abordar nuevamente el caso de Alec, intervine para preguntar: “¿No deberíamos todos quedarnos juntos?”
“No”, Lisa me respondió, “Brian tiene la idea correcta. Juntos, como un grupo de cinco, podríamos llamar la atención de cualquiera que esté atento a nuestro equipo. Especialmente si hay perros alrededor. Tener dos equipos significa que podemos montar un rescate o proporcionar una distracción si un grupo está en una mala situación.”
“Mantengan sus teléfonos encendidos y respóndanlos si alguien llama. Nos turnamos para chequearnos entre nosotros, cada media hora, usando las mismas contraseñas que antes”, instruyó Brian.
“Entendido”, respondió Lisa.
“Si realmente no pueden encontrar un lugar para quedarse, y los perros están guardados de manera segura en algún lugar, pueden quedarse en mi casa. Sin embargo, dormirán en el sofá y el suelo.”
Lisa asintió.
“Oye”, dije, vacilante, “¿puedo tomarme cinco minutos para tomar una ducha y cambiarme mientras ustedes averiguan el resto de los detalles?”
Brian puso cara de dolor, pero asintió con la cabeza, “Ve.”
Agradecida, corrí al baño, pasé por mi habitación para tomar mi traje, un conjunto nuevo y mi toalla.
La ducha estaba siendo menos cooperativa de lo habitual, y no tuve tiempo de esperar a que decidiera darme agua tibia, así que salté y aguanté el agua helada el tiempo suficiente para enjuagarme, fregar las áreas prioritarias y mojarme el pelo.
Cerré la ducha, me estrujé el agua con el dedo índice y el pulgar, salí de la ducha para secarme con una toalla y pasé un cepillo por mi cabello.
Cuando estaba lo suficientemente seca, me puse un par de pantalones cortos elásticos y luego comencé a ponerme el traje. Dado que era una sola pieza, salvo la máscara, el cinturón y los paneles de armadura, no podía usarla debajo de la ropa sin tener que usar guantes y mangas largas. Ese tipo de ropa no era una opción ya que el clima era cálido.
Una de las opciones que si tenía, lo que había estado pensando después de tener mis bichos arrastrándose sobre mí para mantener mi identidad oculta, era ponérmelo por la mitad. Cuando estaba puesta la mitad inferior del traje, doblé la parte superior alrededor de la cintura, atando los brazos a mi alrededor, como un cinturón. Me puse los vaqueros y un top de tirantes de finos negro y rojo que dejaba algo de mi vientre expuesto. Para terminar, até una sudadera alrededor de mi cintura, colocándola sobre donde había atado la mitad superior de mi traje.
Me revisé en el espejo. El material era bastante delgado y se estiraba, por lo que no me hizo parecer más voluminosa. Tendría que ver lo cómodas que eran las suelas que había incorporado en la parte del pie del traje dentro de los zapatos, pero eso era algo que podía ajustar. Tener la parte principal del cuerpo detrás de mi espalda significaba que podía esconder la parte más voluminosa debajo de la sudadera. Siempre y cuando no desatara la sudadera donde cualquiera pudiera ver, funcionaba perfecto.
Salí apresuradamente del baño, agarré suficientes camisetas, ropa interior y calcetines para durar unos días. Los enrollé para hacerlos compactos, y los escondí en mi mochila alrededor de la armadura para mi disfraz, mis armas, el resto de mis cosas del compartimiento utilitario, dos libros y seiscientos dólares en efectivo. Me colgué la bolsa sobre un hombro. Pesado, pero manejable.
Salí de mi habitación para reunirme con Brian, atándome el cabello húmedo en una cola de caballo suelta con un elástico mientras caminaba. Me detuve por solo un segundo para extender una pierna, un dedo del pie hacia abajo para tocar el suelo, para que una colección de escarabajos, cucarachas y arañas puedan arrastrarse por mi pierna. Se instalaron entre mi traje y mi ropa.
Podía lidiar con bichos sobre mí, siempre y cuando no estén directamente sobre mi piel.
“¿Listo?”, Le pregunté a Brian.
El asintió. Se había quitado la chaqueta de cuero y la tenía en una bolsa de gimnasio con su casco. Llevaba la camiseta sin mangas de un hombre, de color beige, dejando expuestos sus brazos y hombros. Su piel brillaba con las gotas más diminutas de sudor, por llevar una chaqueta en el clima cálido.
Aparté mis ojos antes de que mi mirada pudiera llamar la atención. Le dije a Lisa, “los veremos más tarde.”
“Diviértete”, sonrió.
Brian me guio hacia afuera, y de nuevo, me detuve en el umbral de la puerta para recoger más bichos debajo de mi ropa y en mi bolso, mientras aún podía ser discreta al respecto. No era mucho, pero era algo.
Parecía estar sumido en sus pensamientos, y había una buena razón para eso, así que no lo molesté cuando caminábamos hacia la parada del autobús.
“¿Estoy siendo paranoico?”, Me preguntó cuando llegamos.
“No soy la persona para preguntar. En lo que a mí respecta, cuando hablas de capas, no puedes tomar demasiadas precauciones. Especialmente con un grupo tan influyente como el Imperio Ochenta y Ocho.”
“Voy a reformular la pregunta, entonces. ¿Crees que los demás pensarán que estoy siendo paranoico?”
“¿Honestamente? Probablemente.”
“Maldición.”
Nuestra conversación se estancó cuando más personas se unieron a nosotros en la parada del autobús.
“Me acabo de dar cuenta”, dijo Brian, “ni siquiera te pregunté si querías quedarte en casa.”
Lo miré. No estaba segura de cómo responder sin transmitir todos mis sentimientos sobre el tema. Mantenlo simple. “Quiero. Está totalmente bien.”
“Después de que me presentaron por primera vez a los otros, lo hice mucho. Los chicos se quejaron por esto, y mi hermana también lo mencionó. Tomo el control, tomo decisiones.”
“Realmente, está bien. Tiene sentido, dada...” Hice una pausa, manteniendo en mente a los civiles que estaban al alcance del oído. “...la situación, y me gusta tu apartamento, así que no me importa quedarme allí.”
“¿Sí?”
“Seguro. Demonios, haría que decoraras mi departamento cuando tenga mi propio hogar.”
Él se rió, “Haré eso por ti si me haces ese atuendo del que hablamos antes.”
El traje. Casi lo había olvidado.
“Gracias por recordarme eso. De alguna manera se me escapó la mente.”
“¿Teniéndolo en cuenta?”
“Sí. Tal vez. Es un gran trabajo, pero creo que ahora tengo más tiempo libre, y, sí. Eso es prácticamente todo. Tal vez podría hacerlo, seguro.” Obviamente, no podía ni mencionaría el hecho de que mi decisión de aliarme con los Undersiders de verdad era un factor.
“¿Sí? Estaría en deuda.”
“Nos da algo de qué hablar mientras me quedo, también.”
“No creo que tengamos problemas de conversación”, me sonrió. Esa sonrisa juvenil que había notado en el primer día. Si fuera sincera, incluso diría que estaba ligado con su voz a lo que más me gustó de él, estéticamente. Tal vez era injusto pensarlo, pero generalmente veía a la gran mayoría de los adolescentes como personas torpes que combinaban los rasgos de un niño y un adulto de la forma más desafortunada posible. Brian era todo lo contrario, y era su voz y su sonrisa lo que realmente le dio el efecto.
Noté que mis oídos se calentaban en la señal clásica de que estaba por ruborizarme y desvié la mirada, distrayéndome con una investigación exhaustiva de una bolsa de papel marrón al lado de la carretera. Si seguía con esa línea particular de pensamiento sobre las mejores cualidades de Brian, estaba segura de que terminaría diciendo o haciendo algo para avergonzarme.
El autobús llegó y nos subimos. Le mostré la identificación de mi escuela, mientras que Brian pagó con boletos. Encontré un asiento vacío, y Brian se paró a mi lado, sosteniendo el poste. Estaba lo suficientemente cerca de mí que su pierna presionó contra mi brazo. Aunque podría haber movido mi brazo, lo dejé donde estaba.
No era el tipo de chica que atraería a Brian. Lo sabía. Podría conformarme solo con su presencia y amistad. Podría disfrutarlo si hubiera contacto corporal casual entre nosotros, incluso si fuera un poco pervertido.
Nuestra breve conversación me permitió relajarme y comenzar a disfrutar de la posibilidad de una tarde en la compañía de Brian, pero lo que vi a continuación fue un cubo de agua fría en la cara.
El autobús se detuvo para recoger pasajeros, y Sophia Hess estaba entre ellos. Su top de polo sin mangas era largo, se extendía hasta la cintura y se aferraba a un cuerpo esbelto con curvas y un torso que nunca tendría. La falda de tenis que llevaba apenas era lo suficientemente larga como para ser decente. Más de un par de ojos se volvieron hacia ella cuando subió al autobús, Brian estaba entre ellos.
Ella era ajena a la atención y a mi existencia, preocupada por una conversación telefónica. Parecía molesta, aburrida y distraída, ya que la persona del otro lado hablaba la mayor parte del tiempo. Probablemente un padre.
El autobús continuó en su ruta, más personas ingresaron y la gente cerca del frente se movió más atrás. La miré, esperando el momento en que ella me viera y me mirase a los ojos. No estaba segura de lo que ella haría, o lo que yo haría, pero ese momento ocupó cada pizca de mi enfoque.
Ella era la mejor amiga de Emma. La persona que me metió en el casillero, el día en que obtuve mis poderes. En innumerables ocasiones, ella me había empujado y me había hecho tropezar, a menudo varias veces al día. Ella me había derribado por las escaleras, cuando estaba cerca de la base, incluso hizo que otros hicieran cosas similares. Dado que ella había sido suspendida después de nuestra última reunión, de alguna manera no pensé que se iría sin confrontación si me veía.
Mi pierna rebotó sin descanso. Sin pensarlo, me preparé para saltar de mi asiento, para defenderme, salir del camino o responder a lo que sucediera. Mis pensamientos se centraron en posibles cosas que ella podría hacer, cosas que podría decir o hacer en respuesta.
Sophia guardó el teléfono y miró por la ventana por un momento. Cuando vio todo lo que había que ver del punto de transición entre los muelles y el centro de la ciudad, echó un vistazo al interior del autobús. Sus ojos se detuvieron en los anuncios que corrían a lo largo de la parte superior del autobús, luego se posaron en Brian.
La mirada de evaluación que ella le dio fue inconfundible. Se demoró lo suficiente para que, probablemente, le hubiera resultado incómodo si se hubiera dado cuenta.
O tal vez no. Tal vez le hubiera gustado la atención de una chica que se veía como ella.
Bleh.
Ella todavía no me había visto. Pude ver por qué – estaba sentada, y ella y Brian estaban de pie, y había otros entre nosotros, ocultándonos su línea de visión.
Me sobresalté cuando algo se movió a mi izquierda. Era solo la persona sentada a mi lado parándose para bajar en la siguiente parada, pero me hizo consciente de lo tensa que estaba. Alcé la mano y toqué el codo de Brian. Cuando miró hacia abajo, me moví hacia el asiento vacío y señalé el lugar desocupado.
Él sonrió y se sentó a mi lado.
Mi pulso latía con fuerza en mi garganta, y no podía decirle por qué, aquí no. Esperé e intenté organizar mis pensamientos, mientras la gente del frente del autobús se movía hacia atrás. Me tomó un poco de esfuerzo, pero evité mirar a Sophia.
Levanté la mano y le puse una mano en el hombro, la usé para levantarme lo suficiente como para murmurar en su oído: “¿Me harías un gran favor? Lo explicaré después.”
“Por supuesto”, su voz era apenas audible por el ruido del autobús. Giró la cabeza lo suficiente como para mirarme a los ojos, y mi corazón dio un vuelco.
“Solo sígueme el juego.” Puse dos dedos en un lado de su barbilla, girando su cabeza, y me levanté de mi asiento lo suficiente como para tocar mis labios con los suyos.
Esperaba electricidad, fuegos artificiales, todo lo uno escucha. Pensé que los latidos de mi corazón podrían acelerarse, o que mis pensamientos podrían disolverse en ese desorden caótico que había experimentado algunas veces en el pase reciente.
Lo que no esperaba era la calma. La tensión se derritió de mí, y todas las preocupaciones, ansiedades y pensamientos contradictorios se desvanecieron en el fondo. Fue como la sensación de paz que recibí al despertar en el departamento, multiplicado por diez. En lo único que pensaba era en el contacto, lo agradable que era, la sensación de sus labios en los míos.
Rompí el beso y lo miré a los ojos mientras me acomodaba en mi asiento. Incluso antes de que abriera la boca para decir algo, sacudí mi cabeza lo más disimuladamente posible. Él cerró su boca.
Cuando aparté la mirada, sentí su brazo asentarse alrededor de mis hombros.
Miré y no vi a Sophia en la parte delantera del autobús. Cuando revisé sobre mi hombro, la encontré cerca de la parte posterior. Ella estaba mirándome fijo.
Imaginé que no era tan diferente de esa sensación primordial de satisfacción que Perra había sentido cuando me había lanzado los perros encima. Excepto donde Perra lo había refregado en mi cara con una sonrisa petulante, yo no cambié mi expresión de la sonrisa ligera que ya estaba en mi cara. Le di a Sophia un momento de contacto visual y nada más, antes de volverme a mirar al frente del autobús una vez más. Ella no valía la pena, no merecía la pena estropear esto.
Evité mirar hacia atrás para ver qué estaba haciendo o comprobar si todavía estaba allí. Cuando Brian me preguntó si me importaba hacer una parada para ir de compras antes de ir a su departamento, asentí.
Había seguido el consejo de Lisa, tratando de improvisar, ser más impulsiva. También había hecho lo que Perra había sugerido. Le había dicho a Brian que estaba interesada, más o menos. No en la medida en que ella había sugerido, pero era algo. Definitivamente algo.
Excepto que solo había forzado las cosas con Brian, y ahora no solo tenía que explicarlo, sino que tenía que lidiar con una noche de incomodidad en su compañía, además de la amenaza de violencia del Imperio Ochenta y Ocho.
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2018.08.23 20:13 master_x_2k Zumbido III

Zumbido III

Estaba nerviosa, volviendo al lugar de Perra con el almuerzo en la mano. No era solo porque la había dejado sola con una bestia incontrolable compuesta casi por completo de colmillos, uñas, huesos y músculos. Era que era la hora del almuerzo.
Entre innumerables enfrentamientos con los matones, entrar en contacto con los Undersiders y el robo al banco, parecía que las cosas solían ocurrir al mediodía.
Me sentí aliviada cuando regresé y no había una carnicería. Una docena de perros me saludaron, muchos metiendo sus narices en la bolsa de papel que tenía. Navegué hasta Perra, que estaba sentada en una plataforma de bloques de hormigón junto a la pared abierta trasera. Sirius estaba acostado a su lado con su cabeza sobre su regazo.
“¿Comida?”, Le ofrecí.
Ella se inclinó hacia abajo, así que saqué una envoltura de souvlaki de pollo y una cocacola de la bolsa y se los entregué.
Cuando ella quitó el papel de un extremo de la envoltura, me encontré un lugar para sentarme en una parte de la pared que estaba incompleta o dañada. Los elementos habían desgastado los bloques de concreto, y algo de vegetación había logrado crecer en las grietas, lo que lo convertía en un asiento no del todo incómodo. Afuera, detrás del edificio, había un campo de césped sin cortar rodeado por una cerca de alambre. A medida que perdieron interés en la comida, los perros vagaron por ahí, persiguiéndose unos a otros o persuadiendo a otros a jugar, aplastando el césped tanto que podíamos verlos. La vista de su juego fue acompañada por una banda sonora de interminables ladridos y gruñidos.
Un perro blanco con cola cortada y manchas de color castaño en su cuerpo y sobre sus orejas se acercó a mí, sentándose para mirarme mientras tomaba mi primer bocado de mi envoltura.
Tragué saliva, y le dije al perro, “No. Esto es demasiado bueno para compartir, y probablemente no sea bueno para ti de todos modos.”
El perro ladeó la cabeza con curiosidad.
“Eres terriblemente bonita, sin embargo”, le dije.
Escuché un ruido de burla de la dirección de Perra. Me volví en su camino justo a tiempo para verla mirar hacia otro lado.
“¿Qué?”
“Nunca deberías tener un perro.”
Eso fue bastante duro, especialmente viniendo de ella. “¿En qué estás basando esto?”
“La mayoría de los dueños de perros son retrasados, y los más retrasados ​​son los que eligen un perro porque es lindo, o porque es bonito, sin saber nada sobre la raza, el temperamento, las necesidades del perro.”
Suspiré, “Vete a la mierda, Rache. Puedo decir que es un lindo perro sin decir que me lo llevaré a casa.”
“Lo que sea”, ella no quitó sus ojos de los perros en el campo de atrás.
“No, no me ignores. Quieres comenzar algo, bien. Pero si lo haces, debes escuchar lo que tengo que decir. Escucha lo que tengo que decir. Préstame atención, maldita sea.”
Ella se giró para mirarme. Ella no fruncía el ceño ni miraba con enojo, pero su mirada era tan desapasionada que me hizo sentir incómoda.
“Vamos, me conoces bastante bien. Todos los demás me describen como cuidadosa y cautelosa, aunque no estoy del todo segura de por qué. ¿De verdad crees que elegiría algo tan importante como un perro, una nueva adición a mi familia, sin investigar primero?”
Ella no respondió. En cambio, volvió su atención a los perros afuera.
“Claro”, dije. “No lo haría.”
No presioné las cosas más. Terminamos nuestras envolturas, desenterré una pieza del baklava envuelto en papel de aluminio de la bolsa, la dejé sobre el papel de mi envoltorio y enrollé la laminilla alrededor del resto para pasárselo a Perra. Cuando terminé de comer mi postre y lamer mis dedos, salté de mi asiento en la pared, encontré una pelota y comencé a tirarla para los perros.
“Toma”, me dijo Perra. Me volteé, y ella me entregó el bastón azul que sobresalía de la cremallera de la mochila. Era de plástico, moldeado para tener un mango con asideros en un extremo y una taza en el otro. Cuando un perro me trajo la pelota, presioné experimentalmente el extremo ahuecado hacia abajo y la bola se colocó en su sitio.
Cuando lo giré hacia adelante, la pelota salió volando, cinco veces más lejos que cuando usé mi mano. La mayoría de los perros salieron en estampida, corriendo para ser los primeros en agarrarlo o perseguir a los que estaban a la cabeza.
Fue agradable, disfrutar del sol, jugar con los perros, no tener responsabilidades ni presiones por el momento.
Me volví para mirar por encima de mi hombro. “¿Puedes hablarme sobre algunos de ellos? ¿Los perros?”
Perra frunció el ceño, pero no me rechazó. “Este es Sirius. Fue comprado como un cachorro para algún niño de doce años, luego creció demasiado grande y rebelde para quedarse en la casa. Fue encerrado afuera e ignorado, sus uñas crecieron demasiado y terminó con una infección en el pie. Decidieron que era más fácil dejarlo en un refugio que pagar por la atención médica. Como no estaba entrenado ni socializado, resultó demasiado salvaje y excitable para ser adoptado. Lo conseguí en la semana que iba a ser sacrificado.”
“Que gente de mierda”, miré a Sirius, que estaba durmiendo. “¿Cómo sabes la historia?”
“Conozco a algunas personas que se ofrecen como voluntarios en refugios, de cuando lo hacía yo. Me avisan si hay un perro que merece una segunda oportunidad. No muchos no la merecen.”
“Ah”
“Al que le estabas hablando hace unos minutos era Bullet. Ella es la más inteligente del grupo. Su raza anhela el ejercicio, están pensados para correr todo el día con los cazadores... excepto que ella fue utilizada como beta para calentar perros para uno de los grupos de peleas de perros de aquí y su hombro estaba destrozado bastante mal. Incluso con el hombro en el mejor estado que va a conseguir, le duele demasiado para que corra tanto como necesita.”
Vi a Bullet en la multitud. Efectivamente, ella se estaba quedando atrás del resto. Pensé que tal vez ella estaba favoreciendo una pierna.
“Si tu poder sana, ¿por qué no lo ayuda? ¿O el ojo y el oído de Angelica?”
Perra se encogió de hombros. “Lisa dijo que tiene algo que ver conmigo haciendo un ‘plano’. Es un balbuceo para mí. Todo lo que sé es que no ayuda a los problemas de salud más antiguos. Elimina la enfermedad y el cáncer, y los parásitos, y la mayoría del daño que sufren cuando son grandes. Eso es todo.”
“Creo que lo entiendo”, le dije. Miré a Bullet, que había dejado de correr y estaba sentada en el medio del campo, viendo a otros correr. “¿Todos ellos tienen historias como esa?”
“La mayoría.”
“Maldición”, sentí una punzada de simpatía por los animales.
La manada de perros regresó a mí, y un perro lanudo dejó caer la pelota a mis pies.
“Buen perro”, le dije. Tiré la pelota, con el objetivo de acercarla a Bullet, y la manada de perros salió corriendo otra vez, con más de unos pocos ladridos emocionados.
Perra y yo no estábamos conversando, pero ninguna de las dos era gente de conversación. Yo era demasiado torpe socialmente para mantener una pequeña charla por un período de tiempo prolongado, y Perra era... bueno, ella era Perra. Así que nos sentamos, pasaron los minutos entre cada intercambio de diálogo, y de alguna forma no me molestó. Me dejaba escoger y elegir de lo que estaba hablando con mucho cuidado.
“Es una lástima que los perros no puedan tener eventos detonantes”, reflexionó Perra en voz alta. “Si lo hicieran, algunas personas podrían pensarlo dos veces.”
Podría haber discutido los detalles, señalar que la mayoría de las personas no estaban al tanto de los pormenores de los eventos detonantes, podría haber argumentado que algunas cosas podrían empeorar si los perros pudieran obtener poderes. No se sintió necesario.
“Sí”, estuve de acuerdo.
Ese fue el alcance de ese diálogo. Disfrutamos de otro largo silencio y los perros compitieron entre sí para buscar la pelota.
El sonido de una botella que se rompió y gritos muy humanos perturbaron nuestra paz.
“Estos tipos otra vez”, gruñó Perra, moviendo la cabeza de Sirius de su regazo y saltando de su asiento sobre la pila de bloques de concreto. El labrador negro giró la cabeza para mirar mientras se dirigía al frente del edificio. Perra silbó por sus perros y Brutus, Judas y Angelica corrieron a su lado.
“¿Qué está pasando?” Llamé a ella, moviéndome para seguirla.
“Quédate adentro”, me dijo.
Hice lo que me pidió, pero eso no significaba que no tratara de acercarme, de tener una mejor idea de lo que estaba pasando. Me acerqué a una de las ventanas tapiadas en la parte delantera del edificio y eché un vistazo a través de un hueco en la madera contrachapada.
Perra tenía a sus perros de pie a su alrededor, y ella estaba parada frente a un grupo de aproximadamente siete personas. Variando desde los treinta a los doce años. No fue difícil descubrir con quién se identificaban. La mitad de los chicos eran rubios o teñidos de rubio, y los otros se habían afeitado la cabeza. La más joven era una niña de unos doce años que también se había llevado una cuchilla de afeitar al cuero cabelludo, dejando solo su flequillo y el pelo colgando alrededor de sus orejas y la parte posterior de su cuello. El detalle que confirmó mis sospechas de su afiliación fue el número ochenta y tres que vi grabado en una de las camisetas de los chicos en marcador permanente.
Los supremacistas blancos amaban los códigos en números. Si sospechabas si un número era uno de sus códigos, el número ocho era una buena pista, ya que aparecía mucho. Los ocho se refieren a la octava letra del alfabeto, H; Ochenta y ocho representaban HH o ‘Heil Hitler’, mientras que dieciocho apuntaban a Adolf Hitler de la misma manera. El ochenta y tres no era uno que hubiera visto antes, pero sabía que habría sido por HC... Heil algo. ¿Heil Cristo?
En cualquier caso, estos números habían sido una manera de mantener los sentimientos racistas por lo bajo, en torno a aquellos que no estaban afiliados, hasta que el predecesor de Kaiser formó el Imperio Ochenta y Ocho aquí en Brockton Bay. La movida había impulsado un ultimátum sobre los racistas más reservados en el área, forzándolos a unirse al grupo agresivo y activo en el ojo público o retirarse más hacia la clandestinidad. También había atraído a multitudes de supremacistas blancos más acérrimos de las regiones circundantes a Brockton Bay. Cuando las personas con poderes, incluido Kaiser, comenzaron a congregarse en el grupo, Brockton Bay se convirtió en un imán para ese tipo de cosas. Una de las colecciones más grandes de racistas al norte del cinturón de la Biblia.[1] Posiblemente sea la mayor congregación de supervillanos racistas.
El día en que el Imperio Ochenta y Ocho había obtenido su nombre no había sido un buen día para nuestra ciudad.
Un hombre, de unos treinta años, sostenía una caja de botellas de cerveza vacías. Sostuvo uno por el cuello, la arrojó al aire y la atrapó de nuevo, luego la azotó en dirección a Perra. Me estremecí más que ella cuando estalló explosivamente contra el frente de la puerta.
“Te dijimos que salieras de aquí”, le dijo con desdén.
“Yo estaba aquí primero.”
“No importa. Estamos reclamando este vecindario, y esos ladridos me están volviendo loco.”
“Lo dijiste antes. Prueba tapones para los oídos.”
Agarró otra botella y la arrojó con fuerza. Perra tuvo que inclinarse fuera del camino esta vez, para evitar que golpeara su hombro.
“No puedo hacer negocios usando tapones para los oídos, puta estúpida”, el hombre puso su mano en la cabeza de la niña parcialmente calva, que le hizo una mueca a Perra.
“Entonces no hagas negocios. No me importa.”
Cogió otra botella y luego se detuvo. Una lenta sonrisa cruzó su rostro mientras miraba a un adolescente que estaba justo al lado de la chica calva, “Una cosa sobre algo tan malditamente irritante como esos ladridos, es que nos hace hablar sobre cómo podemos lidiar con ellos. Tom, aquí, tenía mi sugerencia favorita. Dijo que podíamos empapar salchichas con anticongelante y arrojarlos al campo de allá. ¿Qué dices?”
Mierda. Miré por el interior del edificio buscando algo que pudiera usar como máscara, pero no había nada. ¿Por qué no traje mi disfraz? La situación estaba a un pelo de convertirse en un baño de sangre, y mi identidad civil era fácil de ver. Ni siquiera podía trabajar desde el interior del edificio, sin arriesgarme a que alguien hubiera oído hablar de mi poder o de cómo operaba, y que viniera detrás de mí.
Solo pude ver a Perra desde atrás, pero vi que volvía la cabeza para evaluar al grupo. Tal vez calculando cuánto tardarían sus perros en asesinarlos a todos.
“Si fueras a hacer eso”, dijo, “lo habrías hecho antes, y te mataría por ello. O tienes demasiado miedo para hacer algo al respecto, que deberías, o Kaiser te dijo que no me molestaras.”
Era la última actitud que hubiera esperado de ella. ¿Perra, ser sensata?
El hombre con las botellas se burló, “Nah. Verás, escuchamos ese aullido antes. Lo mismo hicieron algunos de nuestros vecinos. Kaiser nos dijo que nos portemos bien, pero como yo lo veo, si le decimos a Kaiser que comenzaste esta mierda, y pregunta por nuestra historia, va a escuchar que hubo aullidos antes de que hubiera peleas.”
“Sabes quién soy”, Perra los amenazó, “Conoces mis habilidades. ¿Realmente vas a joder conmigo, aquí? ¿Con mis perros alrededor? ¿De verdad?
Escuché, en vez de ver, el sonido de una pistola amartillando. El adolescente, al que identifiqué como Tom, levantó un arma en dirección a Perra.
“¿Sigues pensando que eres dura?” Se burló el hombre de Perra, “Las armas son el gran ecualizador, ¿sabes? Mi hijo aquí quiere un lugar en el Imperio, y para hacerlo, tiene que ganarse el privilegio. Estoy pensando que Asesinarte sería una buena forma de hacerlo.”
No esperé a escuchar el resto del diálogo. No había forma de que esto no fuera a terminar con violencia ahora. Me quité los zapatos, luego corrí con mis calcetines sobre el piso de concreto, manteniéndome lo más bajo que pude. Encontré el cuchillo que Perra había usado para abrir las bolsas de comida para perros, y luego lo metí en mi bolsillo trasero. Todavía no había nada que pudiera ver que funcionara como una máscara. Ni siquiera llevaba una sudadera o suficientes capas extra para usar una pieza de mi ropa como máscara. Hacía demasiado calor ese día.
Lo cual me dejó una opción muy desagradable.
Ejercí mi poder y me alegré de encontrar que el campo de hierba y el edificio medio construido tenían un buen suministro de bichos con los que trabajar. Los saltamontes migraron en mi dirección, y vacié un nido de avispas que se acurrucaba en la pared sobre el segundo piso sin terminar. Los jejenes que habían estado disfrutando de la gran cantidad de desechos de perros volaron en mi dirección, e innumerables hormigas y arañas formaron el resto del enjambre.
Todos juntos, fluyeron en mi dirección para reunirse en mi piel, trepando por mis piernas y mi torso, algunos girando hacia abajo para cubrir mis brazos. Como uno, cubrieron cada centímetro de mi cuerpo, incluso creando una masa sobre mi boca y gafas para oscurecer todo. No me hizo tantas cosquillas como pensé que podría, pero me estremecí.
Necesitaría una ducha después de esto. Diez duchas. Y pagaría por usar un gimnasio o piscina o algo así, así que no tuviera que soportar la ducha de porquería en el departamento mientras me limpiaba la piel. El noventa por ciento de mi razonamiento para diseñar un disfraz que cubriera todo mi cuerpo fue por esta misma razón, maldita sea.
¿Por qué no traje mi traje? ¿Por qué?
Me estremecí ante el rugido ensordecedor de un disparo. Esperé con la respiración contenida, hasta que escuché el murmullo de la conversación en la puerta otra vez, la voz de Perra. ¿Un disparo de advertencia?
Agarré mi teléfono celular del bolsillo y envié un mensaje de texto, seleccionando a Brian, Lisa y Alec como destinatarios:
Media docena de cabezas rapadas aquí. Al menos un arma. Necesito respaldo.
Mi teléfono vibró con una respuesta unos segundos más tarde. Brian:
n camino. estaba yendo a casa. tomará un minuto.
Sin respuesta inmediata de los otros dos. Mi teléfono mostraba la hora como la 1:38. Lo suficientemente cerca de la hora del almuerzo como para considerarlo una continuación del patrón. Iba a desarrollar un trastorno de ansiedad por esto. Le mandé un mensaje de texto con las instrucciones, informándole que busqué el edificio con la grúa.
Se habían juntado suficientes bichos para cubrirme, con muchos de sobra. Quería estar absolutamente segura de que estaba cubierta, así que los amontoné uno encima del otro, a varias capas de profundidad. Fue sofocante. Me forzaron a respirar por la nariz, y mi visión fue oscurecida por los insectos que se habían acumulado en mis gafas. Más que eso, hacía calor en medio del denso enjambre. Aun así, preferí soportar esto que arriesgarme a ser identificada.
Miré por la ventana tapiada más cercana por la que podía ver y vi que el grupo no se había movido. El hombre con las botellas dijo algo, pero no pude entenderlo. Ir a buscar el cuchillo y enviar los textos me había alejado del alcance del oído.
Volví corriendo a la puerta de entrada, manteniéndome medio agachada como antes, para asegurarme de que nadie me veía a través de los huecos en las tablas de las ventanas. Volví a ponerme los zapatos, me enderecé, respiré hondo y abrí la puerta.
“¡Jesús mierda!” Maldijo un cabeza rapada de veintitantos mientras me movía al costado de Perra. Tenía una vaga noción de cómo debía verme – una torre de insectos enjambrados con una vaga definición humana, dando la forma suelta de una cabeza, con vagas muescas en la ‘cara’ donde estaban mis ojos.
Incluso los ojos de Perra se ensancharon una fracción al verme.
“¿Qué carajo?” Ella murmuró.
Me quedé callada, manteniendo mi atención en el grupo.
El hombre botella me miró, luego habló en voz baja, “Tom, ¿verdad? ¿Harías los honores y te encargarías de este show de halloween?”
El adolescente giró la pistola en mi dirección, apuntando al nivel del pecho. Él sonrió, “Es un placer.”
La escena con Bakuda y sus secuaces no había sido muy diferente. La única diferencia era que Tom no dudó un segundo cuando se trataba de apretar el gatillo.
La fuerza bruta del disparo me dejó tambaleándome, y ni siquiera me había golpeado.
Me había agachado mientras salía hacia atrás, dejando a la mayoría de los bichos donde estaban sobre mí. Algunos se habían caído, pero la estructura general se había mantenido más o menos estable, y cada uno de los bichos se apretaban unos a otros y se extendían lo suficiente como para llenar el espacio vacío de la cabeza y el pecho.
Por lo que mis bichos habían experimentado, sabía que el disparo había pasado solo unos centímetros sobre mi cabeza, cerca del centro de donde estaba mi pecho. El enjambre donde me agaché era más denso, para sostener la estructura sobre ellos, así que no podía ver a través de ellos tan fácilmente. Solo podía esperar aguantando la respiración, con la esperanza de que los bichos me ofrecieran la cobertura suficiente para esconder mi yo real.
“¿Qué mierda?” Tom dijo. Moví los bichos frente a mis ojos para poder mirarlo parcialmente, y lo vi alejarse, con el arma aún levantada.
Había tomado prestado un truco de Grue, y pensé que tenía sentido tomar uno de Tattletale también.
Cuando hablé, siseé las palabras y, al mismo tiempo, hice que todos los bichos del enjambre hicieran ruido: zumbando, gorjeando y chirriando al ritmo de mis palabras, haciendo todo lo posible para parecer menos humana. “Las armas no van a funcionar cuando mi cuerpo está así.”
Poniendo mis manos en el suelo, trayendo la masa erguida de bichos conmigo, me arrastré hacia adelante un paso. Vi a casi todos en su grupo alejarse. Solo el hombre con las botellas permaneció donde estaba, y usó un brazo extendido para evitar que Tom también retrocediera.
Mi estratagema estaba funcionando. Como Tattletale había hecho con Glory Girl y Panacea, y de nuevo con Bakuda, podía hacerles creer que tenía poderes que no tenía realmente para confundir y despistar.
“¡Dispara, muchacho!” El hombre apretó con más fuerza el hombro de Tom.
El adolescente obedeció, disparando tres veces más contra el enjambre, apuntando demasiado alto para golpearme. Dos disparos más golpearon donde habría estado mi torso. El tercero pasó por mi falsa ‘cabeza.’
Tom, con los ojos muy abiertos de alarma, decidió cambiar de objetivo. Giró su brazo hacia mi derecha para apuntar su arma a Perra.
Me lancé hacia adelante, desenvainando el cuchillo y balanceándolo con un solo movimiento. Apuñalé a Tom en el muslo, mientras Perra evadía a un lado. A través de una combinación de mi ataque, que Tom tenga que ajustar su puntería y los movimientos de Perra, el tiro falló.
Cuando Tom cayó, colapsé el enjambre sobre él. Evitando tocarlo directamente, saqué el arma de su mano, recuperé mi cuchillo y apuñalé la punta del cuchillo en su palma para eliminar cualquier posibilidad de que él tomara represalias o agarrara su arma.
En un impulso, le pasé el cuchillo por la frente. Según Brian, los cortes en la frente rara vez eran graves, pero sangraban lo suficiente como para parecer graves. Era una técnica que los luchadores de lucha libre usaban con frecuencia, y una técnica que los boxeadores usaban para cegar a sus oponentes con sangre en los ojos.
Dejé algunos de mis bichos alrededor de Tom mientras me alejaba de él. Gritó frenéticamente y luchó por arrastrarse lejos.
Fue una estrategia más brutal de lo que me hubiera gustado, pero como yo lo veía, cualquier efecto que generara al herirlo así, con suerte evitaría que otros se unieran a la pelea, y llevaría a que menos personas se lastimaran a la larga. No me gustaban los seguidores de Kaiser, no tenía ningún respeto por ellos, pero no quería verlos destrozados por los perros de Perra.
“Este territorio es nuestro”, les gruñó Perra, mientras la gente retrocedía. Brutus, Judas y Angelica eran más grandes ahora, su piel se dividía con sangrientas espinas de hueso sobresaliendo de los huecos. “Fuera.”
“¡Kaiser escuchará sobre esto!”, Gritó el hombre de la botella.
“¡Fuera!” Gritó Perra.
Tom, todavía fuera de si por el dolor y miedo, saltó ante esa orden. Trató de ponerse de pie y falló, volviendo a caer al suelo con un grito desgarrador. Cuando extendió la mano, implorándole ayuda a sus amigos, la piel de sus manos y su rostro estaban casi completamente cubiertos de bichos y sangre. Hizo mucho para ayudar a asustar al resto para que se retiraran. La mayoría huyó.
El hombre botella avanzó cautelosamente hacia Tom. No me moví de donde estaba parada/ agachada mientras se inclinaba para ayudar a Tom a levantarse y cojear.
“Carajo”, murmuró Perra.
“Lo siento”, le dije, “espero no haber empeorado las cosas al intervenir.”
Ella sacudió su cabeza.
“Quiero decir, tal vez si no hubiera salido, no se hubiera puesto violento.”
“Él estaba juntando el valor para dispararme,” dijo. “Está bien.”
“¿Qué vas a hacer?”
“¿Qué?”
“Quiero decir, van a venir de nuevo. Quizás pronto. Dependiendo de lo que digan o con quién se quejen, podría haber personas con poderes la próxima vez.”
“Yo me encargaré.”
“Sé que este es tu espacio, creo que es perfecto, pero tal vez deberías considerar mudarte a algún lugar-”
Ella me dio una mirada dura. “¿Quieres ser golpeada hoy?”
Cerré mi boca
“Voy a entrar a recoger la mierda. Puedes ayudar, o puedes regresar. No me importa.”
Miré por encima del hombro en la dirección en que los skinheads se habían retirado.
“Te ayudaré,” decidí en voz alta. “Dije que lo haría, y es posible que necesites apoyo si deciden volver con refuerzos.” Además, le había enviado un mensaje a Brian para que viniera, y él necesitaría un resumen adecuado de lo que había sucedido.
Solo silbó dos veces para que sus perros la siguieran adentro, mirando hacia atrás para ver que aún la estaban siguiendo. Ella me miró, y no estaba del todo segura, pero pensé que tal vez no parecía tan enojada como solía estarlo.
[1] El cinturón de la Biblia o cinto Biblico (Bible Belt en inglés) es una franja al sur de Estados Unidos donde la gente es mucho mas religiosa y extremista.

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2018.07.24 04:47 UchihaSkywalker Sasuke Shinten. Capítulo I

Sasuke Shinten. Capítulo I
Nuevamente, todos los créditos de la traducción del Japonés al Inglés a Organic Dinosaur. Este es el capítulo I de la novela (PARTES 1-5). El prólogo está en otros post dividido en dos partes.
Traducción original del japones al inglés para: https://twitter.com/OrganicDinosaur
Link del capítulo en inglés: https://www.reddit.com/Naruto/comments/911cnq/translation_sasuke_shinden_chapter_1_section_1/
https://www.reddit.com/Naruto/comments/91oxq4/translation_sasuke_shinden_chapter_1_section_1/
https://www.reddit.com/comments/93meo3
https://www.reddit.com/comments/9ajf6b
https://www.reddit.com/comments/9coikb

Novela Sasuke: Prólogo (Parte 1)Prólogo (Parte 2) → Capítulo I

Pixiv Id 15629111
CAPÍTULO I
PARTE 1 (pág 38-48)
-¡¡KONOHAMARUSENSEIIIIIIII!! ¡¡¡Mejórate pronto 'ttebasaaaa!!
Boruto abre enérgicamente la puerta de la habitación del hospital. Su voz alegre y vigorosa se puede escuchar en todo el hospital. Por supuesto, Boruto irrumpe en la puerta primero. Él tiene buenas intenciones, pero se ha quedado completamente con las manos vacías. Sarada entra a continuación:
- ¡Boruto! ¡Estás siendo ruidoso y molesto! ¡Como esta es una habitación de hospital, debes estar tranquilo!
Ella está sosteniendo un ramo de sakura en su pecho. ¡Por último Mitsuki entra tranquilamente a la habitación.
Solo ha pasado un día desde que Konohamaru fue hospitalizado, pero ya se ha aburrido de él. Está feliz de ver a sus amados estudiantes, y la alegría de su visita se extiende inadvertidamente a través de su rostro. Él comienza a preguntarles sobre su misión. Intenta hablar con ellos de una manera compuesta como su shishou, para preservar su dignidad. Boruto responde que no había uno. Así que es por eso que decidieron hacer fila desde temprano por la mañana.
-Qué quieres decir con 'Hacer fila’? ¿Para qué?
-¡Para esto!
Mitsuki está sosteniendo una bolsa de papel en sus manos de donde saca un paquete cuadrado. El nombre de la tienda está escrito en el papel de regalo. Es algo de una confitería japonesa que ha sido muy popular últimamente. Es famoso por hacer estas exclusivas fresas daifuku. ¡Solo hacen 400 de ellos por día! El rumor es que si no te metes en línea incluso antes de que abra la tienda, no podrás comprar ninguno.
Sarada confirma deliciosamente que todos se pusieron en línea temprano para estos daifuku de fresa. Mientras ella habla, coloca las ramas de sakura en un jarrón de flores. Boruto toma la caja de Mitsuki. ¡Parece que no puede esperar más! Él arranca el papel de envolver y abre la tapa. Los daifuku de fresa están envueltos en papel japonés y cuidadosamente alineados en filas.
Konohamaru concluye que podrían haberse metido en la fila por sí mismos. Aunque su corazón está animado por su intención, parece un poco decepcionado.
Mitsuki quiere preparar un poco de té y le pregunta dónde puede obtener un suministro de agua caliente. Konohamaru interviene y dice que quiere hacerlo. Con la ayuda de Mitsuki, Konohamaru saca las muletas de su cama. Como ha estado postrado en cama, se ha sentido un poco inquieto y deprimido. No ha podido hacer mucho, entonces sale entusiasmado de la habitación.
Mientras tanto, Boruto toma algunas sillas que están cerca de la habitación del hospital y las organiza en círculo. Todos se sientan. Sarada está sorprendida y preocupada de que haya ninjas que puedan herir y hospitalizar gravemente a alguien como Konohamaru-sensei. Mitsuki asiente con total acuerdo con ella. Pero al menos ninguno de los otros pasajeros resultó herido, por lo que deberían estar contentos por eso.
Sarada enciende la TV. El intervalo de transmisión se está emitiendo actualmente un programa de noticias. Es solo un poco antes del mediodía. Hay una joven rubia en la pantalla; están apuntando el micrófono hacia ella, parece ser una especie de entrevista.
-¿Quién es ella?
Sarada inclina la cabeza hacia un lado.
-Ese es Himeno Lilly. Sarada, ¿tú no sabes nada de ella?
Dice Boruto con los ojos muy abiertos.
-Bueno, eso es porque no veo mucha televisión. Entonces, ¿quién es esa niña? ¿Una estrella de televisión?
-Ella es una idol. Ella es popular hoy en día, por lo que aparece en la televisión bastante, ya sabes.
Mientras Boruto conversa, toma tranquilamente el daifuku de fresa. Comienza a abrir el papel de envolver y Sarada y Mitsuki lo siguen, extendiendo sus manos para obtener uno. Sarada arranca el papel de envolver, y luego mira distraídamente la pantalla del televisor.
Lilly todavía está en la pantalla. Tiene unos bellos rasgos faciales, está usando un mini vestido con volantes y cintas cosidas en él y también un par de botas blancas, tiene el pelo rubio largo hasta los hombros que está diseñado en ondas sueltas. Su edad parece ser a mediados de la adolescencia, pero manera de hablar y su comportamiento parece ser inocente, como si fuera una niña más joven.
-Ella es una ídolo, eh .... No estoy nada interesada, pero en cuanto a esta chica ... ¿Me pregunto qué tipo de canciones canta?
Mientras pensaba las cosas distraídamente, Sarada comió un bocado del daifuku de fresa. Ella inmediatamente saltó como si hubiera recibido una descarga eléctrica.
- ¿¡Qué es esto!? ¡¡Es delicioso!!
-Tienes razón.
Mitsuki estaba de acuerdo con Sarada.
-Mmm! Es delicioso, pero me gusta la dulce sopa de frijoles rojos con mochi que mi madre me prepara aún más, ya sabes.
Incluso mientras decía algo tan imprudente, Boruto ya estaba extendiendo su mano para tomar su segundo daifuku de fresa.
-Wow, Este daifuku es tan ... increíblemente ... increíblemente ... increíble
Era tan delicioso que no tenía palabras para su vocabulario. Sarada estaba completamente envuelta en felicidad mientras masticaba y terminaba de comer la primera.
Piensan en esperar hasta que Konohamaru-sensei regrese antes de tener una segunda, pero esa reconsideración duró solo dos segundos. Entonces, cada uno de ellos, alegremente, busca otro. La música comienza a transmitirse desde el televisor. Parece que Lilly anunció su última canción.
La pantalla muestra el título de la canción: "Machuumaro Heart" [1], y Sarada comienza a sentir un leve dolor de cabeza. Luces de colores brillan sobre Lilly ... Ella se mueve de su cintura y gira alrededor.
-¡¡Qué diablos es esto!!
Los gritos de Sarada también resuenan en todo el ala del hospital. Boruto responde con fastidio:
-Sarada, estás siendo molesta’ttebasa. Esta es una habitación de hospital, ¿no deberías estar en silencio?
Nota:
[1] OD dice que ese título de la canción fue lo mejor que lo pudo traducir, en Japones era algo así: まちゅまろハート
PARTE 2
Sarada le pregunta a Boruto si al menos entiende algo de las letras en las canciones de Lilly. Ella sigue cantando cosas como "infierno y angeles" y "Pegajosos, malvaviscos pegajosos". Él tampoco sabe el significado detrás de esto, ¿verdad? Boruto responde que a él no le importan particularmente las letras de las canciones.
Toma otro bocado del daifuku de fresa y llena boca con él. Parece que ha mantenido su apetito incluso después de escuchar la canción. A Sarada tampoco parece importarle demasiado la letra, pero de alguna manera, no puede evitar sentirse perturbada por estas letras enigmáticas. Sarada, en tono de reproche, echa otro vistazo al televisor. La vista de la cámara muestra a Lilly cantando un segmento que dice "Machuumaro mofumofu mofufufufu" [2]. La idol continúa cantando con entusiasmo su canción.
Sarada, no pudiendo soportar escuchar más, cierra el puño y da un golple al contro remoto, apagando el televisor. Mitsuki luego comienza a tararear para sí mismo: "Mofumofu mofufufufu". Los chicos no parecen entender el tema en absoluto. Pero, de todos modos, todavía hay más daifuku de fresa, y son bastante deliciosos. Siguen comiéndoselos mientras conversan ociosamente.
Konohamaru luego regresa con muletas en un brazo y con una bandeja hábilmente equilibrada en el otro. Se ríe un poco y nota que parecían haber comido ya. Él pasa el té a cada uno de ellos. Boruto comienza a preguntarle a Konohamaru sobre el incidente mientras toma su té. ¿Quienes fueron las personas que atacaron a la raisha? ¿Cuál fue el sentido de las explosiones? ¿Y con qué tantos perpetradores? Konohamaru dice que aún no tienen información sobre por qué. Esos tipos vestidos de púrpura no dejaron muchas pistas atrás. Pero parece que tienen un número excesivo de agujeros en sus oídos.
-¿Agujeros? Quieres decir agujeros de pearcings, ¿verdad?
Mitsuki dudosamente preguntó de nuevo.
-Sí. Los cadáveres fueron sometidos a una autopsia por el equipo de tratamiento médico. Dijeron que todos, desde los lóbulos de sus orejas hasta el cartílago, parecían haber tenido unos cinco agujeros perforados abiertos
-¿No es eso un signo para denotar la unidad de su grupo? Similar a nuestro hitai-ate ...
Konohamaru dice que no puede estar seguro de eso. Pero por sus impresiones al luchar contra ellos, fueron que su fuerza de batalla no parece ser una amenaza... Además del líder, parecen ser de nivel Chuunin. Pero seguían siendo problemáticos a su manera. Sarada concluye correctamente que el punto era que los enemigos estaban completamente dispuestos a arriesgar sus vidas. Konohamaru asiente sombríamente con la cabeza en acuerdo. Si los enemigos fueran arrestados, podrían extraer información de ellos. Sin embargo, los enemigos eligieron morir en su lugar. Entonces, es algo increíblemente difícil de hacer si tu objetivo es capturarlos vivos. Es aún más difícil hacer eso, en lugar de simplemente matarlos.
A Boruto le preocupa la explosión destructiva de la raisha: ¿estaban tratando especialmente de usar bombas o ninjutsu? Bueno, si su objetivo era apuntar indiscriminadamente contra los aldeanos podrían tener contramedidas también. Eso potencialmente causaría mucho daño. Podrían estar apuntando a una zona o estación civil atestada. Podrían haber causado la explosión destructiva a plena luz del día. Pero por ahora, Konohamaru no conoce la situación actual con mucho detalle. Los cuatro se quedan callados en el hospital después de enterarse.
-De todos modos, ¿no deberíamos comer un poco de daifuku de fresa?"
-Konomahu habló brillantemente para sacudirse la atmósfera sombría.
Levantó la tapa de la caja de daifuku de fresa, pero su contenido estaba completamente vacío.
- ¿¡Eh!?
Sorprendido, Konohamaru miró el contenido de la caja repetidamente por cuatro veces. No importaba cuántas veces mirara, no había nada dentro.
-S-ustedes ... ¿Qué pasó con el daifuku de fresa?
Mientras su agitación se extendía en su voz, miró hacia las tres personas.
-Solo comí dos.
Mitsuki afirmó esto sin un momento de retraso.
-Yo solo comí tres.
-Solo comí cuatro de ellos’dattebasa
-Ahora todo ha sido explicado, ¿verdad? ¡Porque solo había nueve'kore!
Konohamaru estaba furioso, mirándolos con dagas en los ojos. Sarada trató de calmarlo mientras decía "Está bien, está bien ..." Se sentía culpable, pero en realidad eran tan sabrosas que no se arrepiente.
-Bueno, porque podemos ir y comprarlos de nuevo
-No... Si tienes ese tipo de tiempo libre, úsalo para entrenar ...
Aunque lo dijo con firmeza, los hombros de Konohamaru estaban completamente caídos. Con una sonrisa amarga, Mitsuki intentó mediar cambiando el tema de la conversación.
-Sensei, ¿qué tan pronto será dado de alta?
Konohamaru inadvertidamente y con tristeza, echa un vistazo al yeso que protege su tobillo derecho. Él dice que la lesión en sí misma no es para nada mala. Sin embargo, la bomba parecía haber causado una leve parálisis, parece como si hubiera acutado un veneno contra él. Hasta que terminen de contrarrestar eso, se requiere hospitalización. Tomará aproximadamente tres semanas. Sarada le pregunta en un tono preocupado:
- ¿Tres semanas?
Boruto pregunta qué pasará con la misión de su equipo. Konohamaru mira hacia la puerta con una sonrisa. Él les dice que habrá un sustituto que se responsabilizará de ellos mientras tanto. Mitsuki parece un poco curioso.
-Un sustituto, ¿eh?
No te preocupes Esta persona es excepcionalmente fuerte. Bueno, eso es decirlo de una manera humilde, supongo. Es tremendamente fuerte.
- ¿Hablas en serio? ¡Eso es exactamente lo que quería!
Boruto agarra sus dos manos fuertemente por la emoción. Sarada, molesta por la forma tan pomposa en que Konohamaru está actuando, pregunta:
-Entonces, ¿quién es esta persona? ¿Quién dijiste que es el sustituto?
-Soy yo.
Se escuchó el tono bajo de una voz genial. Solo al escuchar ese tono de voz, los tres instantáneamente adivinaron quién era esa persona. Volvieron la cabeza hacia la entrada. Sasuke estaba parado allí con su rostro habitual e inexpresivo.
- ¡No es cierto! [3]
- ¿¡Papá será nuestro sensei!?
Sarada reaccionó con mucha alegría. Ella se sorprendió mucho, pero luego recuperó la compostura. Ella continuó después de aclarar su garganta, tosiendo:
- Entonces papá será nuestro sensei.
Ella se corrigió a sí misma, hablando con una postura serena.
-Ah. Eso es porque me quedaré en la aldea por un tiempo.
- ¿¡En serio!? ¡Bien!
Con una rebosante sonrisa, Boruto levantó los brazos sobre su cabeza. Sus ojos se iluminaron y estaban brillando. No pudo contener su completa felicidad y una sonrisa estalló en su rostro. Justo al lado de él, Mitsuki también tenía una sonrisa en su rostro por estar lleno de emoción.
Notas:
[2] OD no da traducción de esto, si recuerdan, es algo que no supo bien qué era.
[3] Para los que no sepan, la expresión “No way!” es como de sorpesa. Es como cuando uno dice “No mmes!” o “No inventes” algo así jajajaja.
PARTE 3 (pags 49-58)
-¡Sasuke-occhan nos va a enseñar ninjutsu!
Boruto no puede contener su emoción. El lugar de entrenamiento designado se encuentra en un bosque que se extiende fuera de la aldea. Su forma de andar cambia inconscientemente a una alegre y radiante, mientras avanza hacia el punto de encuentro. El objetivo de Boruto es convertirse en un ninja como Sasuke que apoyará al Hokage. Y para Boruto, Sasuke es la encarnación de su sueño en sí mismo.
Boruto no puede evitar estar de muy buen humor debido a esta oportunidad. Ya había entrenado con Sasuke: aunque fue un corto período de tiempo, había aprendido muchas cosas. Pudo comenzar a reflexionar sobre su relación con su padre y ese tiempo que pasó entrenando con Sasuke fue como un tesoro para Boruto. Desde ese momento, ha asumido muchas más misiones y ha madurado, así que esta vez, ¡definitivamente demostrará sus poderes a Sasuke-occhan! Está ansioso y lleno de entusiasmo por su primer día de entrenamiento.
-Entonces, ¿un kunai puede emitir este tipo de poder?
-Por supuesto que papá es increíble ... Shannaro
Boruto, Mitsuki y Sarada se murmuran el uno al otro. En la superficie del acantilado alejado, ven humo saliendo de él. En un solo ataque, ¿¡un kunai puede hacer eso!? Cómo es eso posible…
Por supuesto, Sasuke no arrojó el kunai de una manera ordinaria. Había enganchado el kunai con la punta de su dedo y amoldado chakra en él. En un instante, pareció que se había emitido electricidad. No entendieron el mecanismo muy bien, pero en el siguiente momento, el kunai salió volando con una fuerza violenta. Finalmente, la superficie del acantilado distante fue destruida.
Sasuke permaneció tranquilo y sereno, y bajó su brazo. Luego se da vuelta para enfrentar a los tres. Él dice que probablemente todavía es demasiado pronto para que lo hagan.
-Eh, ¿por qué molestarse en mostrarnos?
Los tres están de acuerdo en una protesta silenciosa. Sasuke toma una bolsa de cuero de forma despreocupada y saca dos dados pequeños. Extiende su mano al resto de ellos.
-Este es el primer reto. Con ninjutsu, deben hacer que los ojos de estos dados muestren números idénticos. Sin embargo, no pueden tocar los dados con las manos.
Los tres intercambian miradas, pensando que necesitarán algún tipo de milagro para hacerlo*.*
- ¿Sin tocarlos?
Sasuke les dice que tienen permitido probar el método que quieran. Sasuke arroja los dados al aire uno tras otro. Saca un shuriken del bolsillo de su pecho y lo arroja ágilmente. El shuriken gira en el aire. Cuando los dos dados caen, el shuriken los roza en ángulo de a uno a la vez. Los dados volteados caen sobre un arbusto y el shuriken se curva como un boomerang en su mano.
Los tres van y se ponen en cuclillas y confirman que los dos dados muestran el número seis. Con los ojos muy abiertos Boruto murmura que es una hazaña increíble. Mitsuki también examina de cerca los dados. Sarada los mira a los dos, dándoles una mirada de orgullo. Boruto, aún entendiendo cómo lo hizo, piensa que Sasuke-occhan es increíble. Y así, el Equipo 7 se embarca en un entrenamiento simple: que coincida con los lados de los dados. Los colocan sobre troncos de árboles y piedras.
-Para empezar, cada uno debe considerar su propio fuerte y cuál sería el mejor para manipular los dados pequeños.
-Yo usaré shurikens, por supuesto.
Sarada ha decidido y primero intenta tirar los dados en el tocón. Ella lanza un shuriken ligero. La presión del viento por sí sola agita los dados un poco, pero no lo suficiente como para derribarlos o girarlos. Su objetivo es voltear los dados, así que lo intenta otra vez, apuntando más cerca. Y entonces el shuriken golpea los dados, rompiéndolos.
Sarada se percata de que los dados están hechos de cubos de azúcar y almíbar, por lo que son extremadamente ligeros. Tendrán que manipularlos con cuidado y no ser demasiado fuerte o demasiado suave para que los lados coincidan correctamente. Una ligera o suave brisa debería moverlos.
Mitsuki elige usar fuuton y genera una brisa. Parece estar funcionando bien, pero ha lanzado números diferentes y luego los ha volado.
- ¡Mi fuerte es el Rasengan’dattebasa!
Boruto comienza tratando de hacer un pequeño Rasengan en la palma de su mano. En un abrir y cerrar de ojos, la presión del viento comienza a soplar sobre los dados. Los cubitos de azúcar no se desmoronan ni salen volando. Con ese grado de poder, puede manipular ambos dados al mismo tiempo y lanzarlos sin golpearlos directamente, así que puede intentar hacer coincidir las caras de los dados durante un período de tiempo más largo sin romperlos. Parecía relativamente simple, pero requería un control de chakra fino y delicado. Él tampoco tiene éxito.
- ¡Ahh, los rompí de nuevo!
- ¡Maldición, lo tengo que conseguir’dattebasa!
Los tres están gritando mientras intentan poner tanto esfuerzo en su entrenamiento. Sasuke está de pie en un lugar más alejado, vigilándolos atentamente.
[4] Entonces a Sasuke le vino a la mente algo: sus recuerdos de cuando él todavía era un genin. Bajo la guía de Kakashi, él se la había pasado entrenando todo el tiempo de cada día con Naruto y Sakura.
El tiempo que pasó junto al Equipo 7 fue bastante corto y la razón por la que tenía para convertirse en un shinobi era diferente a la de los demás. A pesar de ese corto período de tiempo, esos recuerdos todavía estaban grabados profundamente dentro de Sasuke. No era propio de él reflexionar sobre su pasado con nostalgia como esa; Sasuke sonrió irónicamente cuando se dio cuenta de que lo estaba haciendo.
Al mismo tiempo, se dió cuenta de que la sociedad había cambiado junto con la era en que vivía. La era en la que la demanda normal era solamente ser un shinobi fuerte había terminado. Había llegado el fin de aquellos tiempos turbulentos, donde mucha sangre fue derramada en vano durante muchas batallas.
Algunas cosas fueron necesarias para preservar la paz. El mundo ya no se basaba en la fuerza militar, sino en un equilibrio de naciones extranjeras con sociedades estables. Lo que era necesario en la era actual no era solo la fuerza típica, sino más bien, eran necesarios shinobis que pudieran sobrellevar y adaptarse rápidamente al entorno y a todas las situaciones que los rodeaban.
Gracias al trabajo de Naruto, Konoha había cambiado. La era de conflictos había terminado y el comercio exterior estaba floreciendo. Parecía que cada país compartía sus avances y desarrollos. El País del Fuego se había modernizado notablemente y las vidas de los aldeanos no estaban en peligro; No han tenido nada por qué preocuparse en su vida cotidiana. Konoha fue glorificada en paz. Los aldeanos habían olvidado como era estar en una era de guerra.
Por el bien de la paz de la aldea, hubo un solo hombre que cargó en sus manos el peso de tener que lidiar con su propia familia. Cosas como esas habían sido olvidadas a través del tiempo, sin embargo, Sasuke llegó a pensar que eso estaba bien. Él recordaba a su hermano mayor y eso era suficiente.
Aquellos que nacieron en la era moderna y en la nueva generación no tenían necesidad de pasar por tal tristeza. Además, cuando miraba a Sarada, Mitsuki y a Boruto, sentía que podía entender los sentimientos de su hermano mayor, que se había sacrificado por el bien del pueblo.
Estaba mirando la perspectiva de los niños de la nueva generación mientras usaban las enseñanzas de Konoha para madurar. Estas eran cosas que su hermano mayor había querido proteger. Cada vez que sentía que esos sentimientos eran heredados por la aldea, Sasuke sentía que toda presión se liberaba de su corazón. Parecía que no haber hecho más que largas batallas no había sido en vano. Entrenamiento. El resultado de eso sería por proteger a la aldea y al país. Tal vez eso es lo más importante que había por hacer. [5]
Boruto saca a Sasuke de su ensimismamiento para pedirle que le enseñe el truco para dominar el desafío. Sasuke mira en dirección de la voz de Boruto. Él ve esos familiares ojos azules, mirándolo con admiración, sin ningún cuidado o preocupación en absoluto. Sasuke le pregunta a Boruto qué sucede. Boruto dice que probaron Rasengan, shuriken y varias otras formas, pero nada parece funcionar correctamente. Boruto le pide a Sasuke que les enseñe cómo lo hizo con el shuriken de antes.
Sasuke saca un shuriken para mostrarle, pero de repente no tiene palabras. Mientras inhala, parece que no puede describir la sensación, al menos no conscientemente. Parece difícil para Sasuke tratar de expresárselo a Boruto. Él responde torpemente, diciendo:
-Sostenlo así y lánzalo.
- ¡No entiendo eso'ttebasa!
Boruto patea con frustración. Mitsuki comienza a hacer preguntas más tangibles: ¿Cómo ajusta Sasuke el chakra? ¿Por el chasquido de la muñeca? ¿O con la yema del dedo? Sasuke mira la palma de su mano y piensa por un momento. El truco fue probablemente algo así, pero le es difícil expresarlo con palabras, él sólo lo sabe. ¿Cómo podría explicar cómo ajustarlo? Los tres esperan atentamente su respuesta.
-Establece tu objetivo y tíralo… así.
Incluso si Sasuke lo dice de esa manera, no puede comunicarlo correctamente en absoluto. Los tres juntos suspiran cuando escuchan su consejo. Sasuke hace una sonrisa irónica ante su situación.
-No me parece adecuado como sensei.
Como líder y maestro del equipo 7, Kakashi era bastante hábil con las palabras. Él era diferente a Sasuke, que generalmente se las arreglaba bien sin tener que decir mucho al respecto, pero Kakashi siempre tenía las palabras adecuadas sin no importar de qué se tratara. Era fácil de entender cuando se comunicaba con quien él entrenaba.
“Si me comparo con Kakashi, siento como si todavía tuviera un largo camino por recorrer cuando se trata de ser un shishou”. Sasuke se ridiculizó a sí mismo con sus pensamientos más íntimos.
*Notas:
[4] Aquí comienza una traducción completa y literal de la novela.
[5] Aquí termina la traducción literal de esa parte de la novela.

PARTE 4 (págs. 59-65)
A pesar de entrenar hasta la puesta del sol, Boruto fue incapaz de acomodar la cara de los dados. Aunque había logrado vencer a un formidable enemigo, Momoshiki, con su Rasengan, se sintió humillado por algo como esto: ser incapaz de hacer rodar los terrones de azúcar a su gusto. Incluso desde que regresó a casa, su mente solo pensaba en el entrenamiento de los cubos de azúcar.
Mientras se metía en la bañera, recordó el entrenamiento matinal, e intentó usar ambas manos. Gotas de agua cayeron, la superficie del agua se rompió con la palma de sus manos. Incluso con tan pequeñas gotas de agua, al colisionar con la superficie producirían una onda. Entonces, para no destruir los terrones de azúcar, no podía golpearlos con chakra. ¿Era eso imposible?
-¡No puedo ser tan débil mentalmente 'ttebasa!
Boruto negó con la cabeza; Se regañaba a sí mismo por desanimarse.
-Esta no será una situación en la que siga fallando. Eso es porque ¡soy la alumno de Sasuke-occhan!
Al recuperar el control de sus pensamientos, tendió ambas manos mojadas frente a sus ojos.
-Entonces para evitar destruir los terrones de azúcar, tengo que ser cuidadoso.
Trató de hacen un entrenamiento en su mente, pero impensadamente, amasó su chakra. La superficie del agua en la bañera comenzó a dar vueltas y vueltas en un remolino.
- ¿Boruto? No está bien amasar chakra en un lugar como este. El baño terminará completamente destruido.
Su madre, Hinata, asomó la cabeza para advertirle. Como Hinata era usuaria de Byakugan, pudo ver el flujo de chakra.
- ¡Por favor, no echéis un vistazo a la bañera ttebasa! ¡Mamá, por favor deja de usar el Byakugan en la casa también!
- Hehe. Fue porque noté la presencia de chakra. No fue intencionalmente, ¿está bien?
Una vez terminado su baño, vio que Himawari estaba viendo un programa musical por televisón. Quien cantaba y bailaba era Himeno Lilly. Estaba disfrutando de las coloridas luces.
Comiendo malvaviscos ♪ Tan pegajoso, pegajoso ♪
Los ojos de Himawari estaban completamente atentos a la TV. Junto[YJ1] a la voz de Lilly, tarareaba la melodía para sí misma.
- Himawari, ¿te gusta Himeno Lilly?
A la pregunta de Boruto, Himawari respondió gustosa:
- ¡Sí! Porque Lilly-chan es linda, y es buena cantando y bailando.
¿Es eso así?
Boruto volvió su mirada a la pantalla del televisor. Ahora había un primer plano de la cara de Lilly. Lo que le impactó no fue si ella era linda o no, pero él pensó que ella tenía un bonito color de ojos. Tenía unos ojos morados que eran brillantes y claros: se parecían por completo al color en el borde de un arco iris.
Ir, Ir, Ir, al Infierno y ángeles ♪
Ir, ir, ir a la luna violeta ♪
Fue entonces cuando estuvo de acuerdo con lo que Sarada había dicho al respecto de las canciones de Himeno Lilly: Las letras de sus canciones eran bastante extrañas.
Continuaron entrenando con los dados también al día siguiente.
- ¡Argh!
Sarada grita amargamente debido a su frustración y su grito resuena en todo el bosque. Los shuriken están pegados en el tocón al lado de los dados, cuyas caras muestran un tres y un cuatro.
Ella le dice a Boruto que lo hará bien pronto, pero él responde que él tomará el liderazgo. Él ve que Sarada parece abatida por su progreso y trata de actuar como un sabelotodo. Boruto lo intenta, pero de inmediato grita de forma desanimada. Los golpeó con fuerza con el flujo de aire de su chakra y ha dividido sus dados por la mitad. Mitsuki responde un poco, diciendo con una sonrisa que el que está más cerca de completar el desafío es él y usa el fuuton. Sasuke llama a los tres, que todavía están haciendo prueba y error repetidamente.
- Agregaré algo al menú en el entrenamiento de hoy
- Ehh. ¿Cómo?
- El arma de Lorentz [6]
Los tres se preguntan a qué se refiere. Inclinan sus cabezas y dan un vistazo detrás de Sasuke. Pueden ver el daño que se hizo en el acantilado que golpeó ayer con su kunai. Un lado parece haber sido destruido, debido a la avalancha que él había causado.
- Esta técnica empleará Raiton
Los tres asienten. Sasuke saca un kunai. Es el mismo que usó ayer: un kunai con un color ligeramente rojizo.
- Oye papá, ¿por qué ese kunai es un poco rojo?
- Es un kunai de cobre, conduce bien la electricidad
Sasuke se preparó para usar el kunai.
- Cuando los ataques emplean Raiton normal, causa daño al golpear al enemigo con un fuerte voltaje. Por ejemplo, Boruto, tu Shiden es así. Pero en la técnica que estoy a punto de mostrarles, el principio es diferente. Cuando una corriente eléctrica fuerte fluye, el kunai se disparará utilizando el campo magnético que se ha producido a su alrededor. Recientemente, el Equipo Científico de Arma Ninja descubrió este principio; provisionalmente lo han llamado Inducción Electromagnética.
Al escuchar a Sasuke nombrar al Equipo Científico de Armamento Ninja, Boruto giró descaradamente su rostro.
Sosteniendo el kunai, Sasuke se volvió hacia la superficie de una roca distante. Sin otra opción que depender de su único brazo, extendió su brazo con el kunai colgando del dedo medio de su palma abierta.
- Párate frente al objetivo y dispara en paralelo con las dos cargas eléctricas.
En la palma de Sasuke había dos líneas de cargas eléctricas, que emitían un sonido particular. Al emitir una corriente eléctrica, la técnica usaba Raiton como base.
- Y luego, para atravesar el espacio entre las dos corrientes eléctricas, arroja el kunai de cobre a través de ellas.
Sasuke arrojó ligeramente el kunai emitiendo un sonido. Luego, en el momento en que los lados izquierdo y derecho del kunai tocaban las dos corrientes eléctricas alineadas de forma paralela...
¡BOOM!
El kunai había acelerado con una fuerza tremenda: los árboles en el bosque habían sido cortados y la superficie de la roca estaba completamente destruida.
La aceleración incluso superó la velocidad del sonido. Ese poder estaba en una liga completamente diferente, lo había lanzado solamente con su mano desnuda. El Hokage, ¿podría lanzar un kunai que exceda esta velocidad? [7]
Los tres se quedaron boquiabiertos cuando Sasuke se giró.
- Para empezar, este ataque tiene su base en Raiton: utiliza un método donde lo dividirás en dos cuando intentes emitirlo. Se puede usar las manos derecha e izquierda para liberar cada una de las corrientes eléctricas.
Solo Sarada y Mitsuki responden enfáticamente con un "¡Sí!". Boruto, sin embargo, parece deprimido. Echa un vistazo a las nubes de polvo que se han formado en la superficie de la roca. Sasuke nota la actitud que ha tomado Boruto. Luego saca tres kunai de cobre del bolsillo de su pecho.
- Debido a que es fácil que el kunai de cobre se oxide, deben pulirse regularmente con vinagre. Su poder se degradará si se oxida. [8]
Mitsuki cree que es bastante interesante. Él dice que a un kunai normal hecho de hierro, hay que calentarlo con llama para evitar que se oxide: tendrá una capa con una película de óxido negro alrededor. Un kunai hecho de cobre es lo contrario, ya que tienes que pulirlo con vinagre para evitar la oxidación.
Sasuke se impresiona con el conocimiento de Mitsuki. Él dice que Konohamaru-sensei le enseñó esto. Sarada dice que ella también lo sabía. Boruto no se une a la conversación, se encuentra aburrido y se dedica a observar a las aves volar.
- ¿Qué pasa, Boruto?
Sasuke le pregunta a Boruto, quien está tratando de no recibir el kunai.
- Nada. Estaré allá por un poco más de tiempo practicando con los dados’ttebasa.
Boruto lo dijo de una manera algo distante, mientras se apresuraba a regresar al bosque.
**NOTAS:
[6] Bueno, primero les diré lo que dice OD sobre esto.
“A partir de ahora, me referiré a él como la 'Pistola de Lorentz', porque el kanji es absurdamente largo de escribir si se lee normalmente o si lo guardo como un nombre de jutsu. Significa literalmente 'Lanzamiento de Inducción Electromagnética', que es igualmente molesto escribir... jaja ~ También para los amantes de la física, pueden refrescarse en este tema, [La Fuerza de Lorentz].”
Después de esta florida anotación por parte de OD, les pondré la mía. Jajajajajajajaja la quiero mucho. Bueno, en inglés OD lo tradujo como “Lorentz Gun”, yo adapté pistola a “arma”, pero si creen que debo dejar pistola, háganmelo saber. Ahora, respecto al fundamento científico aquí les va: la inducción electromagnética ha sido estudiada por físicos como Faraday y Lenz; Lorentz fue un físico que postuló la ley de Lorentz. Lo que han leído en este capítulo, implica estas leyes, la inducción electromagnética estudiada por Faraday y la tercera ley de Newton.
El conductor es el cobre, chicos.
[7] Boom Sonico: Lean sobre él, Esto es muy interesante.
[8] El cobre es un metal que tiene una excelente conductividad. Al contacto con el oxígeno, los metales reaccionan formando óxidos. ¿Por qué mencionan al vinagre? Bueno, el vinagre es ácido acético. Los ácidos tienen la capacidad de romper los enlaces formados, disolviendo el óxido en él.

PARTE 5 (págs. 66-71)
Antes de darse cuenta, el cielo se había teñido de rojo. Sin embargo, Boruto todavía no podía igualar las caras de los dados ni una sola vez.
-¡La próxima vez, me aseguraré de que sea un éxito ‘ttebasa!
Boruto intenta disparar con ambas manos extendidas, sosteniendo los dados. Él moldea un poco de chakra. Ambos dados caen unas cuantas veces juntos, y luego se detienen. ¡Ambos tienen las tres caras hacia arriba!
-¡Lo hice!
Pero justo cuando Boruto iba a empezar a celebrar, los dados de repente giran una vez más. Lee uno.
Boruto grita de frustración, y se tira al suelo con ambas piernas estiradas frente a él. Se derrumba, sintiéndose decepcionado de sí mismo. Está muy molesto consigo mismo.
-Argh… ¡maldición!
En ese preciso momento, Mitsuki y Sarada probablemente todavía estaban practicando esa habilidad con el raiton. El electromagnético, como sea que se llame. Boruto se levanta energéticamente y agarra los dados. Los arroja con una mezcla de irritación y contundencia.
-Perdiste la paciencia, ¿eh?
Desde lo alto, oye una voz. Sorprendido, Boruto mira hacia arriba. ¡Es el mismo Sasuke!
Boruto intenta parecer duro con su tono de voz, pero luego, de repente, mira hacia otro lado. Boruto vislumbra el vasto cielo de la tarde sobre él y ve a un cuervo volando, como si estuviera planeando. Sasuke se sienta en un tocón de árbol y en lugar de mirar a Boruto, se queda observando fijamente al cielo.
-Boruto, ¿odias la ciencia?"
-¿Qué te hace pensar que…?
-Por una que otra razón.
El cielo se ha teñido completamente de naranja, como si se estuviera en llamas. Hay una brisa fresca que sopla que hace sentir un poco de frío. Aun así, es una tarde tranquila. La hierba se sacude con el viento. Sus sombras ondean ligeramente.
-Bueno, no es como odio en particular, pero ...
Boruto da la impresión de sentirse un poco culpable, aun así, poco a poco comienza a hablar.
-¿Cómo debo decirlo? Cosas como el óxido negro de larga duración, o cosas como el arma de Lorentz ... Se trata de la confianza en la ciencia. No parece ser una cuestión Ninja en absoluto. Lo que quiero decir, es que es un poco lamentable ".
-Así que así es como te sientes.
-Sí, quiero decir... por supuesto... no me gusta la ciencia 'ttebasa
Es por eso por lo que Boruto se mostró bastante desalentado cuando vio a Sasuke usar una técnica que tenía principios científicos como base.
La luz del atardecer se asoma a través de las nubes y envuelve sus sombras. Una suave brisa pasa mientras las nubes continúan flotando lentamente. Sasuke continúa hablando mientras observa cómo algunas aves regresan a su nido.
-Si entiendes la ciencia, serás aún más efectivo y capaz de usar ninjutsu. La ciencia y el ninjutsu no son contrarios entre sí: crecen y se derivan de las mismas cosas.
-Lo sé 'ttebasa.
Boruto baja la mirada hacie el suelo y frunce el ceño. Algunos pensamientos pasan por su mente, amargos recuerdos de los exámenes de Chuunin, cuando usó en secreto las herramientas científicas prohibidas para los ninjas. Por supuesto, su padre lo descubrió y fue descalificado como castigo. Pero además de esas razones, su corazón y su mente la rechaza por completo. Solo al escuchar acerca de la ciencia, esos recuerdos se refrescan en su mente.
-Boruto, eres un excelente ninja.
Sasuke dice suavemente.
-Has sido bendecido con una excelente educación; Además, tienes suficiente talento y fuerza de voluntad para vivir de la misma manera. Si el ninja que murió protegiendo la aldea te viera, creo que infaliblemente estaría orgullosos de ti.
-Ese no es el punto, ¿sabes?
Boruto, más alterado y miserable, replica a Sasuke:
-Nací en una era que ha estado completa y convenientemente llena de ciencia, así que no me subestimes. ¡Las próximas generaciones de ninjas también lo serán!, ¿Sabes?
-Eso no es lo que quise decir.
Dijo Sasuke con dureza.
-Paz y avances, estas son dos cosas con las que los shinobi que nacieron atrapados en tiempos turbulentos solo podían soñar. Durante mucho tiempo se las arreglaron diligente hasta que terminaron agotados.
Sasuke saca un kunai de su bolsillo del pecho. Es un kunai que ha sido protegido con óxido, tiene un color negro intenso que refleja la luz.
-Al recubrir el kunai con óxido, se le protege de la corrosión. Lancé un kunai desde el centro de dos corrientes eléctricas y un poder especial hizo que los kunai se aceleraran. Para adquirir ese conocimiento en sí, muchos de nuestros antecesores han observado varias cosas y las han analizado repetidamente. Y así, en cuanto a las herramientas científicas de ninja, así es como se acumula el conocimiento. Por supuesto, no fue apropiado utilizarlo para los exámenes de Chuunin, pero si lo usas inteligentemente en un combate real, probablemente se convertirá en un arma importante. No es un poder ordinario, sino uno que puede usarse para proteger a la aldea.
Las nubes siguieron su curso, y Sasuke y Boruto fueron envueltos por el atardecer una vez más. Boruto se quedó mirando fijamente el perfil de Sasuke. Por lo general, el cabello y la pupila de Sasuke eran de color negro, pero ahora, bajo el sol del atardecer, estaban teñidos de un color naranja.
-Gracias a las manos de muchas personas a través de mucho tiempo, hemos podido acumular una colección de conocimientos. En primera fila para esto, Boruto, está tu generación.
De repente, Sasuke miró en dirección de Boruto. Sus ojos se encontraron brevemente y Boruto rápidamente aparta sus ojos. Al ver su reacción, Sasuke suaviza su expresión facial.
-Ya que odias la ciencia, probablemente te cansaste de mi historia.
-Tengo que admitir, Sasuke-Occhan, que estoy sorprendido. ¡Hablas tan bien!
-No tan bien como lo hace tu padre.
Boruto lanzó una mirada a la parte superior de los arbustos, donde había tirado los dados hace un tiempo. Debido a que los cubos de azúcar se habían roto, ya había una fila de hormigas a su alrededor.
Quería estar a la altura de las expectativas de Sasuke. Ese sentimiento era dolorosamente fuerte. Esa fue la razón por la que estaba tan irritado consigo mismo: por no querer acostumbrarse a que le gustara la ciencia, sin importar qué.
-El sol se pondrá pronto. Volvamos al pueblo.
Sasuke se levantó y comenzó a caminar hacia el acantilado donde practicaban Sarada y Mitsuki. Boruto caminó silenciosamente detrás de él. El cielo ya había empezado a oscurecerse.

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2018.06.27 06:12 master_x_2k Enredo II

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Enredo II

Había algo emocionante sobre vivir sin la supervisión de un adulto. No es que no amara a mi papá con toda el alma, pero despertarme, salir a correr, preparar el desayuno y luego me sentarme frente al televisor con una de las computadoras portátiles viejas de Lisa, ¿sin sentir que alguien estaba mirando por encima de mí hombro para asegurarse de que estaba haciendo todo bien? Eso era vida.
Desde la semana que pasé postrada en cama con la conmoción cerebral, me había estado ansiosa de volver a entrar en mi rutina de correr otra vez. A pesar de que me estaba quedando en el departamento, tomándome unas vacaciones de mi vida cotidiana, estaba haciendo un punto de mantener mi vieja rutina y despertar a las seis y media de la mañana para correr.
Dio la casualidad de que eso significaba que me estaba despertando dos o tres horas antes que los demás. Dos o tres horas totalmente por mi cuenta. Si me obligaba a ignorar las mil cosas diferentes por las que podría estar estresada, era un período en el que pude disfrutar de una paz que no había sentido en mucho, mucho tiempo.
Me acurruqué en el sofá con una manta a mi alrededor, un programa infantil para un poco de ruido de fondo, ya que era lo único además de infomerciales, programación religiosa y programas de entrevistas, y tenía uno de las viejas laptops de Lisa apoyada en frente de mí. Mi hábito ahora era comenzar el día revisando los sitios de noticias locales, el wiki de parahumanos y los tableros de mensajes de parahumanos.
La gran noticia de la primera página de la mañana era una foto que alguien había tomado con su teléfono celular desde uno de los edificios en la misma calle que el edificio que habíamos incendiado. Nuestras siluetas eran visibles mientras estábamos en la calle con docenas de miembros del ABB esparcidos a nuestro alrededor. ¿El encabezado? 'VILLANOS SE ENCARGAN'.
Es curioso, nunca notaba los bichos cuando estaban a mi alrededor en general, pero al ver la imagen, había un buen número. Mi silueta no era tan difícil de distinguir como Grue en su oscuridad, pero tampoco era fácil distinguirla en la nube de insectos. Tenía que tener eso en mente, tal vez podría usarlo.
El artículo debajo de la imagen era sobre las acciones de los villanos al tratar con el ABB. Era mayormente correcto, pero el tono y la dirección del articulo me hizo sentir lo suficientemente incómoda que no lo leí en profundidad. Por mi roce del artículo, tuve la impresión de que los héroes se estaban preparando para hacer un asalto final hoy o esta noche. ¿Nos dejan hacer el trabajo sucio y luego limpian el resto? Lo que sea. Si querían lidiar con una Bakuda acorralada, eran bienvenidos.
Busqué las otras noticias: un recuento de las lesiones y muertes ocurridas desde que comenzó el enfrentamiento, las estimaciones sobre daños a la propiedad causados ​​por varios bombardeos, una breve actualización sobre una niña de doce años que había desaparecido dos semanas antes de que comenzara la situación del ABB , que ahora se suponía que estaba muerta, y las descripciones de algunos de los nuevos héroes que aparecieron en Brockton Bay para ayudar con el ABB. Lo que me llamó la atención fue una imagen censurada en la galería lateral de la última noticia. Le hice clic.
Era una imagen de Lung en su forma humana, las cuencas de sus ojos oscuras, crudas y vacías detrás de su máscara de acero de dragón, su mano en los hombros de un miembro de su pandilla. Parecía que estaba siendo guiado.
Fue, descubrí, la imagen que puso fin al artículo 'Villanos Se Encargan' presentado en la página principal del sitio. La pasé por alto al echar un vistazo al artículo porque el visor de imágenes flash había tardado tanto en cargarse. Había un pie de foto debajo. '¿Golpe decisivo? Las autoridades de Brockton Bay han hecho la vista gorda a los villanos locales que imponen su propia marca de justicia.’
Oh hombre. ¿Me estaba enterrando más y más profundo?
Esa misma galería de imágenes tenía una toma de largo alcance de la misma escena, tomada sin la lente magnificadora, mostrando a Lung y su lacayo en medio de los Muelles y un escuadrón armado de sus hombres, con las armas desenvainadas, pero no apuntadas contra nada. Eso fue... enormemente decepcionante. Él había escapado.
“Buenos días”, Lisa me saludó.
Me volví para verla venir de la cocina. Llevaba el pelo recogido en una desordenada cola de caballo y tenía lagañas en las comisuras de sus ojos.
“Buenos días. Brian dijo que tenía algo que hacer esta mañana, así que hoy les conseguí el desayuno. Lo siento si no obtuve el café exactamente correcto.”
“Eres un ángel”, me revolvió el cabello, luego se fue para tomar el café.
Todavía estaba navegando cuando ella regresó. Se inclinó, cruzó los brazos sobre el respaldo del sofá y miró por encima del hombro un momento.
“Piratas de pelo rosa cantantes e intentos de supervillanos yakuza ciegos.”[1]
Eché un vistazo al televisor, y efectivamente, había una niña pequeña con una peluca rosa y un disfraz de pirata. Sonreí y sostuve el control remoto, “Puedes cambiar el canal.”
Mientras tomaba el control remoto, mi teléfono celular zumbó en el cojín del sofá a mi lado.
Brian me había enviado un mensaje de texto:
termine temprano. dos no aparecieron. quieres venir a las 11:00? o puedo recogerte @ departamento
Miré el reloj. 9:45. Usé la computadora portátil para descubrir la ruta de autobús más rápida a su lugar. Estaba en el centro, y podría llegar allí para las once si me fuera en veinte minutos. Un poco corto de tiempo, pero podría lograrlo. Lo había hecho varias veces antes de la escuela, cuando me había esforzado demasiado en una carrera matutina y tenía que caminar a casa.
Envié mi respuesta:
Suena bien. Tomaré el autobús.
Una vez que verifiqué que el mensaje había sido enviado, corrí hacia el baño y abrí la ducha. Pasé una eternidad poniendo el agua a una temperatura tolerable, me quité la ropa de correr y me metí, solo para que la ducha cambiara bruscamente de una temperatura tibia a agua helada.
Me encantaba el departamento, no me encanta el calentador de agua.
Tuve que bailar alrededor del chorro de aerosoles inductores de hipotermia para llegar a los controles e intentar convencerlos de que tuvieran una temperatura decente. Finalmente me conformé con una temperatura soportablemente fría, lavé con champú y metí la cabeza. Estaba temblando cuando apagué el agua.
Me sequé lo mejor que pude y me envolví en una segunda toalla limpia para calentarme. No tener grasa corporal apestaba a veces. Terminé de arreglarme y me detuve en el living por un segundo para mirar el reloj debajo del televisor. Me quedaban seis minutos para prepararme.
“Es muy cómo usas la puntuación y mayúsculas perfectas para tus textos”, Lisa sonrió mientras me dirigía a mi habitación.
Ella estaba saliendo de la cocina, sosteniendo mi teléfono celular. Le cogí el teléfono, girando mis ojos y me dirigí a mi habitación. Ella me siguió y entró.
“¿Ustedes dos serán algo?”, Preguntó ella.
“No es el plan. Solo voy a ayudar a un amigo.”
“Vamos, ambos sabemos que piensas que es guapo. Admítelo”, ella me dio la espalda, examinando el ámbar con la libélula en él que Brian me había dado. Usé esa breve ventana de privacidad para sacar un poco de ropa interior y calcetines de un cajón y empezar a vestirme.
“¿Estás usando tu poder?”, Le pregunté.
Brutus probablemente sabe que te atrae Brian. Creo que las únicas dos personas que no se dieron cuenta son Brian y tú.”
Suspiré. “Sí, creo que es un tipo muy guapo”, saqué del armario algunas de las camisas y faldas que había comprado con Lisa y las acomodé en la cama, “¿Tu no?”
“Por supuesto. Tal vez no del todo mi tipo, pero definitivamente no rechazaría a alguien como él, si estuviera haciendo lo de las relacións.”
“¿No lo haces? ¿Por qué?"
“Mi poder como que elimina el misterio de las cosas. Las relaciones son difíciles de hacer despegar, a menos que puedas comenzar con una buena dosis de autoengaño y mentiras.”
“¿Así que no vas a tener una cita nunca?”
“Dame unos años, tal vez baje mis estándares lo suficiente como para poder pasar por alto lo que mi poder me está diciendo acerca de las peculiaridades y hábitos más repugnantes y degradantes de los tipos.”
“Lamento escucharlo.” Contesté, mientras volvía a poner algo de ropa en el armario. Me sentí mal por no haber podido dar una mejor respuesta y por no haber podido tomarme el tiempo de simpatizar, pero apenas me quedaba tiempo para prepararme. Tal vez podría correr a la parada de autobús.
“Pero la diferencia clave entre tú y yo, aquí, es que Brian y yo nos mataríamos entre nosotros antes de que la relación llegara a ningún lado. ¿Pero ustedes dos? Puedo verlo funcionando.”
“¿Ese es tu poder hablando? ¿Estás diciendo que realmente le gusto?”
“Lo siento, cariño. Leer a las personas con mi poder es difícil, leer sobre sus motivaciones o emociones es más difícil, y para colmo, no creo que ni Brian sepa lo que siente de forma romántica. Puede que tengas que sacarlo de su zona de confort antes de que cualquiera de ustedes lo descubra.”
“Estás asumiendo que quiero.” Sentí una gota de agua fría en la parte posterior de mi cuello, me estremecí y me detuve para estrujarme el pelo otra vez.
“¿No es así?”, Preguntó ella. Dirigió su atención a mi selección de ropa apilada en la cama. “Estás prestando mucha atención a lo que vas a usar.”
“Siempre lo hago, incluso cuando voy a pasar tiempo contigo y con Perra. Me cuestiono y estreso por la ropa que llevo si voy caminando a la tienda de la esquina de mi casa para comprar leche y pan.”
“Justo. Aquí... Déjame elegir la ropa, y si algo sale mal, me culpas ¿Trato?” Excavó la ropa en mi armario, “Jeans y… veamos... un top para lucir ese vientre tuyo.”
Miré al top, tenía una tela gruesa que lindaba con un suéter, azul y gris con una especie de diseño de mariposa y mangas largas. El cuerpo real de la camisa, sin embargo, no parecía llegar mucho más allá de mi caja torácica. “Todavía hace un poco de frío.”
“Usa una sudadera o una chaqueta, entonces. Pero solo si prometes quitártela cuando llegues allí.”
“Bien.” No tuve tiempo para discutir y comencé a vestirme.
Empezó a guardar lo que había dejado en la cama: “Brian es un tipo que aprecia ser práctico. Eso es algo que le gusta de ti, y lo dijo. Y aunque creo que es jodidamente fantástico que vayas un paso más allá para verte bien, puedes hacerlo con ropa que tenga sentido para el trabajo liviano. Jeans, sí. ¿Falda? No tanto.”
“Supongo que no estaba siendo práctica en este momento.” Bajé el top y me miré en el espejo en la puerta del armario. Estar de acuerdo con este top había sido un impulso en el momento en que había estado comprando con Lisa. En verdad usarlo era algo completamente diferente; la parte inferior del top se detuvo a 3 centímetros de mi ombligo.
“Tienes cosas en mente con la escuela y tu padre, y el romance y mierdas.” Ella me respondió. Antes de que pudiera discutir que no había romance, ella me dio un empujón, “¡Ahora vete! ¡Diviertete!”
Lo tomé como una señal para apresurarme hacia el frente del departamento, donde me puse las zapatillas de correr. Agarré mis llaves y mi billetera de mi mochila, agarré mi sudadera de un gancho junto a las escaleras, luego bajé las escaleras y salí por la puerta con todo en mis manos. Cuando salí, puse las llaves y la billetera en los bolsillos y me puse la sudadera. Necesité un poco de fuerza de voluntad, pero dejé abierta la sudadera.
Una relación con Brian era, obviamente, una idea terrible. Solo esperaba estar con los Undersiders por otras dos semanas o un mes. Más que eso, y probablemente asumiría que no iba a conseguir información sobre su jefe, en ese momento me llevaría lo que tenía al Protectorado. Suponiendo que hubiera suficiente interés por parte de Brian para que hubiera una relación, la idea de salir sin un futuro era deprimente. Simplemente terminaría siendo sal en la herida para todos los involucrados.
Pero estaba tratando de no pensar en eso. Realmente no necesitaba que Lisa leyera mis dudas y se diera cuenta de que al menos parcialmente se basaban en el hecho de que estaba planeando traicionarla a ella y a los demás. Si no pensaba en ello, sería mucho más difícil para mí darle alguna pista.
Sí. Totalmente la razón por la que estaba evitando pensar en eso. Nada que ver con el hecho de que me sentía cada vez más pésima y ambivalente sobre la idea de entregar amigos a las autoridades.
Corrí parte del camino hasta la parada del autobús, me detuve cuando me di cuenta de que no quería sudar, luego tuve que correr otra vez cuando llegué cerca del ferry y vi el autobús al final de la calle. Hice un gesto para que el autobús se detuviera al acercarse y me subí.
La ruta del autobús que tuve que tomar para llegar a Brian fue un ejemplo de por qué mi papá quería que el ferry volviera a funcionar. Tuve que ir al oeste, transferirme a un autobús diferente, ir hacia el sur, luego bajar y caminar hacia el este por cinco minutos para llegar al lugar donde quería estar, al sureste del centro, donde los edificios de oficinas daban paso a los apartamentos. y condominios.
Era un marcado contraste con el área donde yo vivía. No era perfecto, sinceramente, y podías ver cosas como las etiquetas de las pandillas de Imperio Ochenta y Ocho o ventanas rotas aquí y allá. Aun así, ese tipo de cosas era tan raro como encontrar una casa sin basura en el patio o una casa con cosas obviamente rotas o arruinadas en mi vecindario. Incluso el escalón más bajo que conduce a la puerta principal de mi casa estaba podrido, así que no podía jactarme de tener uno de esos lugares agradables, no vergonzosos. Si lo arreglabas, algo más se rompería inevitablemente, entonces te acostumbrabas a cosas como el escalón roto, aprendías a saltarte al segundo, o entrabas y salías por la puerta trasera de la cocina como lo hacía yo.
Brockton Bay había sido originalmente un gran puesto de comercio y puerto, cuando Estados Unidos estaba siendo colonizado y, como resultado, algunos de los edificios eran bastante viejos. Lo que vi cuando entré en la zona donde Brian se alojaba era una guerra entre el pasado y el presente. Los edificios antiguos se habían arreglado y mantenido hasta el punto de que eran atractivos, en su mayoría configurados como condominios de estilo victoriano. Pero donde otras ciudades podrían trabajar para integrar esto con los otros edificios del centro de la ciudad, parecía que el planificador de la ciudad o los desarrolladores habían incluido edificios altos de piedra o vidrio con la intensión de ser para ser discordantes a propósito. Todo se veía bien, pero no se veía todo bien junto.
El edificio de apartamentos de Brian era uno de los modernos. Tal vez de ocho a diez pisos de altura, no conté, era en su mayoría de piedra, y había una ventana del piso al techo detrás de cada uno de los balcones. Dos pequeños árboles de pino en macetas enmarcaban la entrada. Brian estaba sentado al lado de uno de los árboles, vistiendo ropas muy similares a la primera vez que lo vi, una camiseta azul acero, jeans oscuros y botas desgastadas. Estaba apoyado contra la pared, con los ojos cerrados, solo disfrutando del sol. Se había peinado las trenzas y llevaba el pelo recogido en una coleta larga y suelta, que se abría en todas direcciones por debajo del elástico. Un poco de pelo se había escapado del elástico y soplaba con la brisa, rozando su pómulo. Parecía tan despreocupado por el cosquilleo del pelo que sospeché que podría estar dormido.
Me sorprendió que pudiera relajarse así. Me parecía que relajarse así en cualquier área urbana, incluso en un barrio más agradable del centro de la ciudad, era una pedir problemas. De acuerdo, tal vez no había asaltos o gente sin hogar molestando a transeúntes aquí, pero el Imperio Ochenta y Ocho basaba sus operaciones principales en algún lugar en esta área general, y Brian era negro.
Tal vez podría salirse con la suya porque medía un metro ochenta y estaba en forma. Incluso si me dieras mi cuchillo, bastón y una buena razón, estaba bastante segura de que no querría meterme con su siesta.
“Perdón por despertarte”, le dije, viendo si podía provocar una respuesta.
Incluso antes de que abriera los ojos, me ofreció esa sonrisa amplia y cordial que parecía tan fuera de lugar en su cuerpo de metro ochenta. Era una sonrisa que no ocultaba nada, tan honesta y sin protección como cabría esperar de un niño de diez años que descubrió que acababa de desenvolver el regalo exacto que quería para su cumpleaños.
“No estaba durmiendo”, se puso de pie, “Imaginé que te esperaría aquí en lugar de arriesgarme a que vengas y no supieras cómo ubicarme mientras cargaba cosas arriba.”
“Ah. Gracias.”
“Todavía tengo dos muebles en el auto. Déjame agarrarlos y nos iremos hacia arriba.” Se dirigió en dirección a una camioneta que estaba estacionada frente al edificio.
“¿Tienes un auto?”
“De alquiler. No tiene sentido que tenga un automóvil, especialmente porque la mitad de lo que conduciría sería para ir al escondite. Se lo robarían, en primer lugar, y no me gusta dejar un número de matrícula para que la gente rastree, si las cosas se ponen feas.”
Sonreí ante la palabra 'escondite'. “Lo entiendo. Coche malo.”
Me di una patada. ¿Por qué sigo cayendo en el lenguaje de los hombres de las cavernas a su alrededor?
Sin embargo, lo tomó con calma. “Coche malo. Costoso.”
“Dice el tipo que no se preocupa por pagar quince dólares por café en el paseo marítimo.”
“Touche.” Abrió el baúl. Había dos cajas de cartón adentro, ambas de ocho o diez centímetros de grosor. Una de ellos, sin embargo, era un cuadrado de tal vez mas de un metro de lado.
“¿Necesitas una mano?”
“Traeré las cajas”, dijo, inclinándose para comenzar a sacar la caja de cartón más grande de la parte posterior. Se detuvo para entregarme sus llaves. “Tú cierra la puerta del auto detrás de mí, ¿Y puedes abrir la puerta del edificio?”
Observé los músculos de sus hombros moviéndose bajo la tela de su camiseta mientras sacaba las dos cajas del baúl. Sus hombros eran anchos, noté, pero no de la misma forma en que lo verías con personas que se ejercitaban solo para verse musculosos. Ese tipo de bulto generalmente me parecía un poco grotesco, de una manera que no podía definir. El cuerpo de Brian era más el producto de años de ejercicio regular con propósito y aplicación. Miré las líneas de sus hombros y espalda y, más abajo, su cintura y caderas, como si pudiera darle sentido, definir ese punto donde su cuerpo era diferente, donde era más atractivo que la mayoría.
“Um”, le dije, recordándome a mí misma que me había hecho una pregunta, “Claro. Voy a abrir las puertas.”
Maldita sea, Lisa, ¿en qué me hiciste pensar?
[1] Una versión muy bizarra de Lazy Town, de seguro.

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2018.06.24 20:19 UchihaSkywalker Sasuke Shinten 1

Por favor, les ruego que den todos los créditos a Organic Dinosaur por la traducción al inglés. Por favor lean su thread original y dejen su agradecimiento en twitter.
https://twitter.com/OrganicDinosaustatus/1010932586183610368
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SECCIÓN 1 (pags 1-13)
Un rastro ondulante de humo blanco procedente de la chimenea de una línea de la raisha (Nota De OD: creo que en inglés se lo llama tren eléctrico o vagón de ferrocarril). Konohamaru se hunde profundamente en su asiento. Hay un paisaje verde y rojizo a su izquierda y derecha zumbando cerca. Él está mirando distraídamente a través de las ventanas. Parece haber sido una construcción larga a lo largo del lado de la montaña; a pesar de eso, parece haber un crecimiento denso de árboles nuevos, incluso hay cornejos en flor en blanco y rosa.
-Cuando regreso a casa al pueblo, me pregunto qué debería comer 'kore ...
¿Supongo que iré a Ichiraku Ramen? O de vez en cuando debería ser frugal , supongo que debería cocinar para mí ...-
(Nota**: Frugal significa sencillo o poco abundante, puede referirse a la comida).
Konohamaru regresa de una misión en solitario para entregar algo al Kazekage. De todos modos, la mente de Konohamaru está completamente obsesionada con los planes de la cena. Él piensa para sí mismo que siempre le está recordando a Boruto y al resto del equipo que siempre se mantengan vigilantes cuando están en una misión. Pero esto debería ser un poco diferente, ¿verdad? Está de camino a casa desde una misión en la que los encargados de llevar a cabo misiones donde el potencial para la batalla debería ser cero. Entonces debería poder relajarse un poco. Él llegará pronto, de todos modos.
Konohamaru bostezó mientras hacía un estiramiento rápido. Luego se detuvo de repente cuando notó la figura de alguien que estaba sentado en un asiento separado. Con flequillo largo y enderezado, la mitad de la cara del hombre estaba oculta ... Era Uchiha Sasuke. Su cara estaba enterrada en su habitual capa negra, y parecía haberse quedado dormido.
-Es inusual que Sasuke-san esté aquí 'kore ... Me pregunto si es un informe periódico.-
Konohamaru miró con curiosidad y gran interés al ver a Sasuke durmiendo. Cuando era niño, sus facciones eran famosas por su belleza; A pesar de que había envejecido considerablemente, no mostraron signos de deterioro, incluso ahora. Las arrugas habían comenzado a acomodarse sutilmente en la piel alrededor de sus ojos. Agregaron astringencia a su aspecto original y bien presentado. Debajo de sus párpados cerrados, tenía un par de ojos especiales que ninguna persona ordinaria podría poseer: Sharingan y Rinnegan. Además de ser uno de los ninjas más fuertes del mundo, también se había convertido en un "ikemen" genial. En su época de soltero, sin duda había capturado los corazones de muchas mujeres. Si el hombre mismo soportó ese tipo de situación seguía siendo una pregunta diferente.
De todos modos, de ninguna manera Konohamaru esperaba ver o encontrarse con Sasuke en la raisha. Konohamaru gira (Nota** Supongo que el rostro, a mirar) en el carruaje. Hay una madre con un bebé dormido en su regazo, una pareja de ancianos dividiendo un doriyaki entre ellos, y una pareja joven que también regresa de viajar. Estas personas no estaban relacionadas con el sangriento mundo de los shinobis.
Konohamaru no puede evitar darse cuenta de que están casualmente compartiendo el mismo carruaje que los aldeanos regulares que se beneficiaron de los tiempos de paz. Sasuke es generalmente difícil de controlar. También es extremadamente popular debido a su tarjeta Gemaki súper rara. Por otra parte. el público lo ha visto como un criminal bajo libertad condicional. Él tiene numerosos amigos y enemigos ... Y aún así, él solo está compartiendo un paseo en la raisha. Nadie más parece haber notado a Sasuke en el carruaje, ya que no hay ningún alboroto.
Konohamaru también está durmiendo. Se apoya en el alféizar de la ventana y se golpea la cabeza contra él por accidente. Pero de repente… ¡BOOM!
Hay un sonido resonante de una explosión. Konohamaru abre los ojos con sorpresa. Mira por la ventana al final de los vagones del raisha. Hay nubes de humo negro y fuego. Los pasajeros comienzan a gritar y gritar sobre la detonación y el humo. Han comenzado a caer en pánico porque no quieren morir.
Konohamaru les grita que dejen de empujar y empujar. Él les dice que se apresuren y escapen a la cabeza de los autos Raisha. Los pasajeros luchan entre sí para ser los primeros en los pasillos estrechos, inundando el pasaje. Pero todos siguen volando al modo de pánico. Él les dice que él es un ninja del País del Fuego, y que la explosión vino del final de la raisha y está considerablemente lejos de su propio compartimento. Les recuerda una vez más que se calmen y que se calmen solos y que deben esperar las actualizaciones de él donde están. Duda de llevarlos al auto de la cabeza en caso de que sea realmente un acto antinatural o impulsado por el ser humano. Los atacantes podrían estar apuntando al motor de control en el automóvil principal.
Antes de que él lo sepa, la raisha se ha callado. Bajo la orden de Konohamaru, los pasajeros son más o menos restaurados por encargo. Luego les dice que saldrá y verificará la situación. En poco tiempo, la raisha se detendrá de todos modos. En ese momento, los pasajeros deben dejar la raisha, tomando cosas mínimas durante la evacuación. Y, por supuesto, él siempre les dice que se mantengan tranquilos y que no se asusten.
-Pero ... ¿dónde está Sasuke-san?-
SECCIÓN 2 (Págs 14-26)
Konohamaru llega a la 12ª autovía al final de la línea ... ¡pero se queda completamente quieto en estado de shock! ¡Él esperaba que los carruajes fueran tragados en llamas violentas, pero por alguna extraña razón, en su lugar estaban completamente cubiertos de hielo! Él patea una de las ventanas heladas y se abre paso. Su aliento sopla contra el punzante aire frío. Uchiha Sasuke estaba de pie en el centro del aire frío y giratorio. En la punta de su mano extendida, había una llama roja que quemaba el marco de madera de un asiento; Estaba ardiendo hasta que llegó el final. Ante sus propios ojos, la llama se envolvió en hielo y desapareció.
-Sasuke-san, ¿qué diablos es esto?
-Konohamaru, ¿eh?
Sasuke miró por encima del hombro, y luego habló mientras hacía un gesto con los ojos para referirse al vagón interior congelado.
-Como puedes ver, se ha extinguido.
-Ex…Extinguido ... Bueno, por supuesto, las llamas han desaparecido, pero...
El final de la línea de carruajes es casi completamente asientos de primera clase. En realidad, se fabrican de forma diferente a los otros compartimentos. Hay sofás espaciosos y anchos que se hacen para que quepan en otro. Cada compartimento tiene una gruesa pared de roble que actúa como una partición. El techo ha sido destruido por el impacto de la explosión y los sofás se han derrumbado sobre el piso roto. Los accesorios de iluminación que se encontraban en el conjunto tienen tallas finamente detalladas y lucen como un artículo de alta clase y costoso. Los muebles han sido doblados y rotos por la explosión, y algunos han sido quemados con agujeros quemados. Ahora se ven como simples sombras de su condición anterior, cubiertas de hielo.
-Cuando apagas el fuego con Suiton, produce un vapor de agua a alta temperatura
Sasuke habló con Konohamaru, quien se sintió abrumado:
-Y así, cuando combinas Fuuton y Suiton, el vapor de agua resultante se congela.
-¿Así que no es Suiton, sino más bien 'Hyouton'?
-Está cerca, pero no es lo mismo. En el pasado, luché contra un enemigo que podía, pero es una imitación de la técnica. Ni siquiera es comparable al poder de ese tipo
-Esto es... ¿no hay comparación (Nota: ¿partido? No entiendo bien el “no match”) para eso?
Desde el piso hasta el techo, no había un solo espacio en el vagón congelado cuando levantó la vista en señal de admiración. Konohamaru exhaló una respiración blanca. Una combinación de Suiton y Fuuton… eso es algo simple de decir. Pero combinar juntos y simultáneamente invocar dos transformaciones de la naturaleza diferentes eso no fue de ninguna manera algo simple.
Pero en ese momento, oyen un pequeño grito proveniente de la dirección de los pasajeros.
-Ahhh, ¿qué está pasando?
De pie allí hay una joven con un corte de pelo corto y cabello rojo. Ella parece estar en su adolescencia. Sus pendientes están tintineando, y sus uñas tienen diamantes de imitación que los adornan. Ella se pregunta por qué su asiento ha sido congelado. Konohamaru le dice que es por la explosión y por el resultado de que las llamas se extinguen. Ella parece sorprendida y le grita. Él le pregunta por qué no se dio cuenta si ella estaba en el carruaje. Luego admite que oyó un ruido de los demás, pero que estaba escuchando música. Efectivamente, ella tiene auriculares anaranjados sobre sus hombros.
Sasuke da un paso hacia ella y se dirige a ella con una voz sin inflexión:
-Entonces, ¿qué estaba haciendo hasta ahora?
Ella dice que tenía hambre, así que fue al vagón comedor. Había pasta, caracoles y pana cotta para llevar cajas. Ella tiene un vaso de agua carbonatada en su mano.
Luego preguntan cómo están los otros pasajeros. Pero ella dice que solo sabe de sí misma. Es la sección de entrenadores de primera clase después de todo. El resto está reservado para otras personas. Ella hincha su pecho con orgullo. Konohmaru solo mira su audacia. Él piensa para sí mismo: -¿esta señorita es realmente la única en todo el carruaje de primera clase?-. Ella se da cuenta de que Konohamaru tiene una cara sombría y tiene una cara agria. Ella le pregunta si es porque es una mala idea para un menor montar la raisha solo. Por supuesto, Konohamaru dice que no es así. Ella le dice que no la mire. Ella tiene dinero, al menos por lo que no debería hacerle caras así.
Pero de todos modos, Sasuke le pregunta a Konohamaru si ha percibido indicios de gente sospechosa mientras él estaba en camino hacia aquí. Interrumpió las quejas de la joven. Konohamaru niega con la cabeza. Había venido por la azotea, así que no tenía idea de la situación dentro del carruaje. Y entonces la conclusión lógica para Sasuke es que los criminales que colocaron las bombas aún deben estar dentro de la raisha.
Sasuke borra algunos de los vidrios rotos que han caído. Pero no parece ser desde la ventana de la entrada de Konohamaru. Es claramente diferente al cristal que se usa para hacer eso. Los fragmentos de vidrio son más delgados en la fabricación y parecen curvados. Como el tipo para hacer parte de un fusible de una bomba temporizada. Konohamaru inmediatamente siente esto intuitivamente. Él conjetura que podría ser un civil común el perpetrador, especialmente uno que no puede invocar ninjutsu. Y si no son ninjas, entonces sería difícil escapar de inmediato. La raisha todavía corre a su velocidad máxima. Entonces, hay una gran posibilidad de que la persona que puso las bombas aún esté en los vagones. Ahora deben garantizar de inmediato que no dañen a los otros pasajeros.
Pero justo cuando Konohamaru está a punto de entrar en acción (Nota de Yuri: jajaja para variar)… BOOM!
Una vez más, hay una explosión. Esta vez parece venir del vagón principal (delantero). Konohamaru mira fuera de la ventana. La raisha parece ir aún más rápido. Sasuke echó un vistazo al paisaje exterior también e inmediatamente puso un pie en el alféizar de la ventana. Él sube a la cima de la autovía.
-Sasuke-san ...!?
Sasuke viaja rápidamente en la parte superior de la raisha a la cabeza de la autovía. A pesar de que hay una nube de humo ondulante, él salta directamente sin titubear. Mientras tanto, Konohamaru se recuerda a sí mismo que se calme. Es una emergencia, por lo que tener un buen trabajo en equipo es vital.
Dado que después de la segunda explosión, la velocidad de la raisha aumentó drásticamente. Por lo tanto, es probable que el regulador de velocidad en el panel de control se haya visto afectado. Para poder detener a la raisha de inmediato, tienen que detener la sección de potencia. La técnica de hielo de Sasuke podría ser efectiva para esta situación. Entonces, mientras Sasuke está trabajando para hacer esto, Konohamaru debería trabajar para atrapar al autor de quién está dentro de la autovía. Para llegar a esta conclusión, le tomó a Konohamaru aproximadamente dos segundos. Para él, es una experiencia bastante valiosa poder trabajar con un ninja de alto calibre como Sasuke. Él sabe qué hacer desde aquí. Konohamaru ha salido de la raisha, y luego mira hacia atrás y nota algo.
Es la joven del compartimento de primera clase. Ella parece estar jugando con la barrera de hielo con curiosidad. Konohamaru le dice que nunca se vaya de la furgoneta porque será peligroso. Ella acepta y dice que está bien. Ella rompe un carámbano colgante y lo usa para remover su bebida de agua carbonatada en lugar de usar la cosa del revolver. Konohamaru piensa que ella estará bien.
Está pisando el 11mo vagón de ferrocarril, que parece ser el asiento de segunda clase. Hay equipaje en los asientos y pasillos que acaban de arrojar. Parece que todos los pasajeros ya han sido evacuados. Es natural que tengan esa reacción si el vagón justo después de ellos explotará. Konohamaru se mantiene vigilante y barre la furgoneta, y luego se dirige al décimo. Debería estar vacío de pasajeros también. Pero él ve la espalda de una mujer, que está temblando y se retiró a la esquina de su asiento. Le pregunta si ella está bien.
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2018.06.16 00:43 master_x_2k Colmena II

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Colmena II

Coil hablo a todos los presentes, “Entonces esa es nuestra principal tarea concluida esta noche. ¿Algo más antes de ir por caminos separados? ¿Ofertas, anuncios, quejas?”
“Tengo una queja”, dijo un hombre al otro lado de la sala. Las cabezas se volvieron hacia el grupo de Kaiser. Hookwolf.
Llevaba una máscara que era poco más que un trozo de metal cortado y modelado para parecerse a las facciones de un lobo, sujeto a su cabeza con correas de cuero negro. Tenía una cadena enhebrada a través de los lazos del cinturón de sus jeans, luciendo una pesada hebilla de cinturón de metal. La hebilla mostraba un lobo superpuesto en una esvástica, la misma imagen que él había tatuado en uno de sus bíceps. El brazo opuesto simplemente tenía 'I88' en él. Fuera de la máscara y la hebilla del cinturón, no podías decir que tenía un disfraz. Estaba sin camisa, descalzo y peludo. Su cabello rubio era largo y grasiento, y tenía el pelo grueso en el pecho, el estómago y los brazos. Las lanzas y el metal como arpones que se curvaban como anzuelos de peces irradiaban desde sus hombros, codos y rodillas, todos erizados de púas o perversos bordes de serrucho.
Nadie, hasta la fecha, había escapado de la Pajarera, el nombre que se había acuñado para la prisión de supervillanos en Columbia Británica.[1] Hookwolf, sin embargo, había escapado en no menos de dos ocasiones mientras era transportado allí. Él era un asesino, y no le molestaba nada asesinar gente si no se ajustaban al ideal ario.
Se giró para mirar nuestra mesa, unos ojos azules muy pálidos visibles a través de las rendijas en su máscara de metal, “Mi queja está con ella.”
“¿Cuál es el problema?” La voz de Grue era tranquila, pero parecía que estaba generando un poco más de oscuridad a su alrededor de lo que venía haciendo, haciéndolo parecer un poco más grande. Me preguntaba si él sabía que lo estaba haciendo.
“La loca, Hellhound, ella-”
“Perra”, le interrumpió Perra, “Solo los afeminados héroes me llaman Hellhound. Es perra.”
“No me importa una mierda”, gruñó Hookwolf, “atacaste mi negocio. Lanzaste a tu puto perro contra mis clientes. Tienes suerte que no estaba allí, puta.”
Grue le dio a Perra una mirada larga, luego habló con Hookwolf, “Ese es el tipo de riesgo que corres, haciendo negocios en Brockton Bay. Capas pueden y van a interponerse en tu camino, héroe o villano.”
Hookwolf lo fulminó con la mirada, “Es una cuestión de respeto. ¿Quieres joder con mi negocio y no estamos en guerra? Primero me avisas si tienes un problema. Déjame decidir si quiero mover la tienda.”
“Te refieres a darte una advertencia de que voy a venir”, Perra escupió las palabras, “Esa es la mierda más tonta que he escuchado. Para que lo sepas, mudarse a un vecindario diferente no será suficiente. Abre otro círculo de peleas de perros, también lo visitaré.”
Oh, eso es lo que ella había hecho. Eché un vistazo a Tattletale, luego a Grue. Estaba teniendo la impresión de que ninguno de ellos lo sabía.
Kaiser habló, “¿Es eso una declaración de guerra, Undersiders? Acabamos de acordar una tregua, si lo recuerdan.” Estaba completamente calmado, un marcado contraste con Hookwolf. Hookwolf rebosaba de rabia apenas reprimida hasta el punto de que podía imaginarlo saltando por la habitación y atacándonos si alguien dejaba caer un vaso.
Grue negó con la cabeza. Creo. Realmente no podía decir con la forma en que su oscuridad lo envolvía, de espaldas a nosotros. Él respondió: “No estoy interesado en la guerra, pero no voy a impedir que mi compañera de equipo haga lo que debe hacer.”
“Quieres decir que no puedes detener a tu subordinado”, reflexionó Kaiser.
Grue no tuvo una respuesta rápida a eso. Sospeché que no podía decir que Perra no era un subordinado sin degradarse a los ojos de los demás en la mesa. Kaiser, Trickster, Faultline y Coil eran todos líderes. Grue asumió un papel de liderazgo cuando era necesario, pero no estaba a cargo de nosotros. No exactamente.
Grue juntó las manos frente a él, inclinándose hacia delante con los codos sobre la mesa. “No es tan inusual que una capa tenga una cruzada personal. Deberías saberlo tanto como cualquiera. ¿Cómo reaccionaría tu gente si les prohibieras hostigar o lastimar a los gays, Kaiser?”
“No lo haría.”
“Exactamente. Lo mismo con ella. Se corre la voz de que eres alguien que lastima a los perros, ella te jode. Es una especie de conocimiento común aquí.”
“No es algo a lo que le prestaría atención. Soy más una persona de gatos.” El comentario sardónico provocó algunas risas en la habitación.
“Creo que vale la pena prestar atención si esto lleva a situaciones como esta”, respondió Grue, su voz firme.
“Delego a mis subordinados y les confío que sigan detalles pequeños. Hookwolf ha estado fuera de la ciudad hasta hace poco. Él no debe haber oído.”
La mierda era tan transparente que no pude evitar preguntarme si él nos estaba poniendo una carnada.
“Me gustaría resolver esto pacíficamente”, reiteró Grue.
Kaiser sacudió la cabeza con el sonido de los bordes de metal raspando en el metal, “La paz siempre es preferible, pero no puedo dejar que un insulto como este resbale. Necesitaremos restitución antes de que esto pueda ser dejado de lado. Dinero o sangre. Tu elección.”
Perra hizo un sonido bajo en su garganta. Ella y Hookwolf no fueron los únicos erizados. Miré la mesa donde Hookwolf estaba sentado con Fenja, Menja, Night, Fog y Krieg, y todos allí se veían visiblemente enojados.
“Entonces, tomémonos un tiempo de descanso y solucionaremos esto cuando estemos mas libres de concentrarnos en el asunto”, dijo Grue, “La tregua está en vigencia, y nos volveremos a encontrar cuando las cosas estén más o menos resueltas con el ABB.” Miró a los demás en la mesa para la confirmación.
“Lo haremos”, respondió Coil. Faultline asintió.
“¿Qué dices?” Grue le preguntó a Kaiser, “¿Dejamos esto de lado por ahora?”
Kaiser asintió, una vez. “Justo. Discutiremos el asunto más a fondo en nuestra próxima reunión.”
“Entonces eso esta arreglado. ¿Algo más?”, Preguntó Coil, “¿Problemas, negociaciones, solicitudes?”
No hubo respuesta.
Coil tomó eso como respuesta suficiente. “Entonces concluyamos la reunión. Gracias por atender. Faultline, ¿podríamos hablar antes de partir?”
Se escuchó el sonido de sillas arañando el piso mientras la gente en la mesa se levantaba, excepto Faultline y Coil. El grupo de Skidmark salió por la puerta para marcharse enseguida, mientras Kaiser y Purity se dirigían a la mesa donde sus subordinados se sentaban con sus bebidas. Los viajeros merodeaban alrededor de su mesa, sin asentarse, sin irse.
Grue regresó a nosotros, pero él no se sentó.
“Vamonos.”
Nadie discutió. Nos levantamos y dejamos Somer's Rock. El grupo de Skidmark se tomaba su tiempo yendo por un extremo de la calle, así que, sin hablar, nos dirigimos en la otra dirección, solo para estar seguros. No había duda de que esos muchachos estaban ansiosos por una pelea. Eran el opuesto diametral de Kaiser, Coil y Faultline. Impulsivos, imprudentes e impredecibles. Comenzarían una pelea, incluso sabiendo que pondrían a todas las demás pandillas de la ciudad en contra de ellos por abusar de territorio neutral.
Estábamos a una cuadra del pub cuando Grue habló: “Perra. ¿Entiendes por qué estoy enojado ahora?”
“Por qué estamos enojados”, agregó Tattletale.
“Supongo.”
Grue hizo una pausa, como si estuviera eligiendo cuidadosamente sus palabras, “Quiero estar seguro de que sabes lo que hiciste mal.”
“Vete a la mierda”, espetó, “entiendo la idea. No es necesario que me molestes.”
Grue nos echó un vistazo al resto de nosotros, luego miró por encima del hombro en dirección al pub.
Caminamos en sombrío silencio pasando por tres tiendas diferentes antes de arremeter. Agarró a Perra por el hombro, luego la empujó hacia atrás para romper su paso y la hizo perder el equilibrio lo suficiente como para que tropezara. Antes de que ella pudiera recuperar el equilibrio, la obligó a incorporarse físicamente a la zona escondida en el frente de una vieja librería y la empujó contra la puerta, su mano se aferró a su garganta.
Miré hacia el pub. No había nadie partiendo, y nadie miraba hacia nosotros. Mordiéndome el labio, me uní a Tattletale y Regent para entrar en la alcoba. Estaba rezando para que Grue supiera lo que estaba haciendo.
Durante varios segundos largos, la sostuvo allí, dejándola ella agarrar su brazo y su guante, pateando ineficazmente su pierna. Dos veces, cuando parecía que tenía suficiente espacio para golpearlo más fuerte, usó su agarre en su garganta para tirar de ella hacia adelante y luego empujarla de nuevo contra la puerta, lo suficientemente fuerte como para provocarle ataques de tos.
Ella no dejó de pelear mientras hablaba, su voz tranquila y hueca con los efectos de su poder, “Odio esto, Rachel. Que me hagas hacer una mierda así. Que cuando digo cosas así, sueno como todo lo que más odio en este mundo. Pero así es como entiendes las cosas. Es el único momento en que estás dispuesta a escuchar. ¿Estás oyendo lo que estoy diciendo?”
Perra le dio un puñetazo en el centro de su estómago, pero usó la longitud de sus brazos para tirar de su cuerpo hacia atrás lo suficiente como para evitar lo peor del golpe, mientras todavía se agarraba a su garganta. Él la golpeó contra la puerta de nuevo. “¿Me estás escuchando, Rachel?”
Ella asintió hoscamente, sus ojos se movían en todas direcciones, pero directamente hacia él. Él disminuyó una fracción, y ella pudo jadear en algunas respiraciones.
“Mírame a los ojos”, entonó.
Ella lo hizo. Su visor estaba a solo dos centímetros de su rostro, y ella no podía ver sus ojos, pero ella miraba fijamente a los agujeros oscuros de su máscara de calavera. No estaba segura de que yo pudiera hacerlo, y él no estaba enojado conmigo.
“Me hiciste quedar mal. Nos hiciste quedar mal. No estoy enojado por lo que le hiciste al negocio de Hookwolf. Esa eres tú. Ese es tu equipaje, tu mierda. Entiendo que es parte del trabajo contigo en el equipo. Puedo vivir con ello. ¿Me estás siguiendo?”
Otro asentimiento renuente. Sin romper el contacto visual.
Miré a la vuelta de la esquina para asegurarme de que esta conversación todavía era privada. Los Viajeros estaban fuera del pub ahora, pero se estaban tomando su tiempo para irse. Trickster estaba fumando un cigarrillo a través de la boca de su máscara.
Grue continuó, “¿Sabes lo que hiciste mal? No nos dijiste una mierda. Me dejas ir a por ahí y hablar con esos tipos y quedar atrapado con mis pantalones bajos. Tenía que defender las acciones de mi equipo sin saber de qué mierda estaba hablando la gente. Me hizo parecer débil. Nos hizo a todos parecer débiles.”
“¿Quieres una disculpa?”
“¿Lo dirías en serio? No he escuchado una sincera disculpa por parte tuya desde que te conocí, y créeme, una disculpa sincera de tu parte solo me molestaría más en este momento. Entonces es tu decisión ¿Quieres intentarlo?”
Perra no respondió. Pude verla cuadrar los hombros, enderezar la cabeza, un cambio de postura que era sutilmente desafiante.
“Cristo, Rachel. Este es tu segundo cagada en el lapso de dos semanas. ¿Tengo que hablar con el jefe y-?”
“Detente”, interrumpió Tattletale, “Mi turno.”
Grue dejó caer su mano del cuello de Perra y se alejó, cruzando los brazos mientras le daba la espalda. ¿Qué había estado diciendo antes de que Tattletale lo interrumpiera? ¿Tengo hablar con el jefe y ver si podemos reemplazarte?
Si eso era todo, podría ver por qué Tattletale había intervenido.
“Estás frustrada, lo entiendo”, habló Tattletale. Perra estaba mirando la ventana de la librería, evitando el contacto visual mientras se frotaba el cuello. Tattletale continuó, “No sientes que hiciste algo malo, y si tuvieras otra oportunidad de hacer las cosas, sientes que harías todo de la misma manera... pero la gente está enojada contigo.”
Perra se encontró con los ojos de Tattletale. Su tono era una combinación de irritación y aburrimiento, “Y la gente se turna para molestarme y escupirme mierda psicólogica.”
Tattletale esperó, tal vez para obtener su compostura, para descubrir otro enfoque, o usar su poder para buscar información que pudiera usar. O tal vez estaba esperando darle tiempo a Perra para pensar en cómo no se estaba ayudando a sí misma con lo que estaba diciendo. No estaba segura, no podía leer su expresión. Sin embargo, ella no sonreía como solía hacerlo.
El tono de Tattletale fue más exasperado cuando respondió: “Bien. Voy a ir directo al grano. Tus dos errores esta semana pasada tuvieron que ver con la falta de comunicación. Si llamaras para avisarnos que te diriges al dinero temprano, tal vez podríamos haber anticipado la emboscada. Si nos hicieras saber que te habías metido con el círculo de pelea de perros de Hookwolf, estaríamos más preparados esta noche. Así que abre la boca más. Háblanos, dinos qué está pasando. ¿Bien?”
Perra no respondió, la tensión sobresalía de su cuello, la postura rígida, las manos en los bolsillos.
“Piénsalo”, sugirió Tattletale.
Revisé la vuelta de la esquina de nuevo. Trickster seguía fumando su cigarrillo, pero nos miraba directamente. A mí. La cosa gorila también lo hacía, pero los otros miraban a Trickster. Creo que estaba hablando. Fue difícil decirlo.
“Creo que es hora de terminar esto”, informé a los demás, “Ojos sobre nosotros.”
Salimos del rincón, con solo la postura caída de Perra dando alguna indicación de que algo había pasado. Ella quedó unos pocos metros detrás del resto de nosotros. Había tensión, y no todo estaba dirigido o provenía de ella. Grue y Tattletale caminaban ligeramente separados el uno del otro. O no le había gustado cuando interrumpió, o estaba enojado consigo mismo, pero algo estaba molestando a uno o ambos.
Regent había estado callado durante todo el tiempo. Por lo que Lisa había dicho al visitarme a principios de la semana, aún le dolían punzadas en el brazo. Sospeché que su estado actual era una combinación de analgésicos y la falta de una buena noche de sueño. No había sido parte del diálogo reciente, pero su silencio tampoco estaba ayudando al estado de ánimo.
No me gustó esto. Esta fricción arruina la camaradería del grupo, la corriente subterránea de tensión. Me agradaban estos tipos. Incluso Perra, no sé, supuse que sería exagerado decir que me agradaba, pero tal vez podría respetarla por lo que ella aportaba al equipo.
Sabía que sería difícil traicionarlos, llevar a cabo esa gran traición y entregar su información al Protectorado, una vez que tuviera la información que necesitaba... pero cuando lo pensé, supe que podía apretar los dientes y hacerlo. Me arrepentiría menos a la larga. Incluso tal vez podría estar orgullosa de ello, en el gran esquema de las cosas.
Cada vez más, estaba viendo el día en que di vuelta esa información y me despedía de los Undersiders como el día en que quería transformarme. Empezar a transformar a Skitter en un héroe a la vista del público, haciendo lo que pueda por reparar mi imagen y redefiniendo a Taylor en alguien segura, sociable y valiente. Si pudiera cortar los lazos con los Undersiders y dar ese paso, sabía que podría cambiar yo misma.
Pero, por extraño que pareciera, me sentiría peor por haberle dado su información al Protectorado si este tipo de negatividad era lo que estaba dejando atrás cuando lo hacía. Sabía que no tenía sentido, pero quería ser capaz de decirme que había tenido una serie de amistades exitosas, antes de cortar los vínculos por el bien de hacer las cosas bien. Solo podía esperar que los sentimientos doloridos se desvanecieran. Incluso cuando tuve amigos, solo eramos yo y Emma. No tenía suficiente experiencia para saber realmente de una manera u otra, en cuanto a cómo los grupos de amigos manejaban este tipo de sensaciones y resentimiento. Apestaba.
Cuando volví a mirar a Perra, me di cuenta de que esto tenía que apestar para ella. Sentí una punzada de simpatía.
Sabía lo que se sentía, ser el único en medio de un grupo de personas.
Disminuyendo mi ritmo hasta que estaba caminando junto a ella, me encontré luchando por encontrar palabras. ¿Hacer una pequeña charla? No estaba segura de cómo. ¿Tranquilizarla? No creía que pudiera decir nada sin dar la impresión de estar de acuerdo con ella en las cosas, o abrir una lata de gusanos en cuanto a reanudar la discusión. Agregar mi propia voz a la de Grue y Tattletale solo la haría sentir peor, y tenía mis sospechas de que no dejaría que la agreda de la misma manera que lo hizo con los otros dos.
“¿Hookwolf estaba dirigiendo un círculo de peleas de perros?” Le pregunté, bajé mi voz, “¿Como, hacer que los perros peleen?”
“Lucha hasta la muerte”, respondió Perra, casi inaudible.
Cuando tus únicos verdaderos compañeros o familiares en el mundo eran tus perros, podía ver dónde golpeaba ese hogar. Nunca había tenido un perro, pero por la forma en que veía las cosas, los perros eran como niños. Estaban a merced de personas específicas, y si esa gente decidía abusar de eso, simplemente estaba mal.
“¿Los detuviste?”
Ella giró la cabeza en mi dirección, se encontró con mis ojos. “Los hice sangrar.”
Sentí escalofríos en la nuca y en los brazos. No estaba seguro de si me sentiría mejor o peor si ella decidiera dar más detalles.
“Bien”, respondí.
No dijimos nada más el resto del camino de regreso. Probablemente para lo mejor.
[1] Una provincia costera del oeste de Canadá.

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2018.06.16 00:40 master_x_2k Colmena I

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Colmena I

El lugar era olvidable. Un lugar de mal muerte en una larga calle de negocios de mala. Todo estaba deteriorado. Era difícil de adivinar si las tiendas y restaurantes con las que uno se cruzaría estaban abiertos o no.
El pub tenía un cartel que decía 'Somer's Rock'. Había barras de hierro en las ventanas y las cortinas estaban cerradas, pero hubiera sido más inusual si ese no fuera el caso. Era ese tipo de área. La pintura del exterior se estaba pelando, y el óxido de los barrotes había sangrado sobre la pintura gris blanquecina debajo de las ventanas.
Cuando entramos, quedó claro que Somer's Rock era un libro que debería ser juzgado por su portada. Era oscuro, lúgubre y deprimente. El suelo de madera estaba manchado del mismo gris oscuro que el mostrador de la barra, las cortinas y los manteles eran de color verde oscuro, y el único color o brillo real, por así decirlo, era la luz amarilla emitida por las antiguas bombillas quemadas.
Había tres personas en Somer's Rock cuando llegamos. Una de ellas era una chica de unos veintitrés años con aspecto huraño, cabello castaño y un uniforme de mesera ligeramente arrugado, que nos miró cuando entramos, pero no hizo ningún intento por darnos la bienvenida. Había dos gemelos idénticos detrás de la barra en el rincón más alejado, probablemente sus hermanos mayores, que se ocupaban de lavar los vasos y nos ignoraban intencionalmente. Uno de ellos vestía una camisa de vestir y un delantal, parecía el barman, mientras que el otro tenía una camiseta negra debajo de una camisa hawaiana. Además del contraste en la moda, eran idénticos en altura, corte de pelo, rasgos y expresión.
Habían reunido un grupo de mesas con sillas dispuestas a su alrededor, pero pasamos junto a ellas hasta un cubículo en la esquina. Tattletale, Perra, Grue, Regent y yo nos acomodamos en los desgastados bancos acolchados. En realidad, los estaba llamando así en mi cabeza, porque no eran Lisa, Brian, Rachel y Alec. Todos estábamos de traje.
Cuando nos acomodamos, la chica con la expresión arisca se acercó a nosotros, dejó su bloc de notas sobre la mesa y me miró, la mirada en sus ojos casi desafiante. Ella no dijo una palabra.
“¿Coca-Cola?”, Me aventuré, sintiéndome incómoda bajo la mirada.
“No, Skitter”, Tattletale me dio un codazo, “Ella es sorda. Si quieres algo, escríbelo en el bloc.”
Para demostrarlo, extendió la mano sobre la mesa, tomó el bloc y escribió ‘té, negro’. Seguí su ejemplo y anoté mi orden, luego pasé la nota sobre la mesa a los chicos y a Perra. La chica me dio una mirada fea mientras se alejaba con nuestras órdenes.
Había pasado una semana desde el incidente con Bakuda. Lisa y Brian se habían detenido varias veces mientras yo pasaba mis días en la cama, dándome actualizaciones sobre la situación a medida que se desarrollaba. En un momento dado, incluso trajeron a Alec y Perra, y me sentí muy aliviada de que mi padre no hubiera estado en casa en ese momento. Alec y Perrano eran los amables invitados que Lisa y Brian eran, y yo sospechaba que su presencia y personalidades habrían planteado más preguntas con mi padre de las que habrían respondido.
Al parecer, alguien en el CGP había llamado a mi yo de traje 'Skitter'. Lung había oído algo al respecto, y ahora se había extendido por la ciudad después de su escape, lo que implicaba que probablemente me estaba buscando. Como un artículo de periódico planteó nuestra posible participación en los bombardeos que tuvieron lugar, como adversarios de Bakuda, mi nuevo nombre había aparecido una vez más, por lo que parecía que se estaba volviendo permanente. No me gustaba, pero no amaba ninguno de los nombres que se me ocurrían, así que podía soportarlo.
Parecía que habíamos llegado unos minutos antes, porque el resto de los invitados llegaron en cuestión de segundos el uno del otro, mientras la camarera nos trajo nuestras bebidas.
Kaiser entró por la puerta con una chica en cada brazo, rubias con medidas como modelos de Playboy. Kaiser llevaba una armadura de la cabeza a los pies, elaboradamente trabajada y coronada con una corona de cuchillas. El líder de Imperio Ochenta y Ocho. Las gemelas usaban los nombres de Fenja y Menja[1], y estaban vestidas con una armadura al estilo valkiria con innumerables alas de acero, junto con yelmos de cara cerrada. Tenía que admitir que a Kaiser le gustaban sus pesos pesados. Estas dos podían crecer hasta tener tres pisos de altura, y eran cien veces más resistentes cuando lo hacían.
Purity entró unos pocos pasos detrás de él con varios otros siguiéndola. Estaba vestida con un traje blanco sin marcas ni símbolos, pero la tela brillaba suavemente. Su pelo blanco y sus ojos brillaban también, pero era más como si estuvieran hechos de magnesio caliente que cualquier otra cosa. No podía mirar en su dirección sin tener manchas en mis ojos, y mi máscara tenía lentes tintados diseñados para reducir el brillo.
Las personas que habían venido con Purity eran otros miembros de Imperio Ochenta y Ocho. Krieg, Night, Fog y Hookwolf.[2] Era interesante de ver, porque hasta donde yo sabía, aunque cada uno de ellos había sido miembro de Imperio Ochenta y Ocho en algún momento, Purity había echo su propio camino, mientras que Night y Fog se habían separado para formar su propio duo en Boston no mucho después. Todos reunidos, aparentemente.
Ni siquiera era el equipo completo de Kaiser. Aparte de la rara excepción como Lung reclutando a Bakuda cuando estaba en Cornell, parecía que la mayoría de los grupos reclutaban nuevos miembros desde dentro de su propia ciudad. Kaiser era diferente. Era uno de los villanos estadounidenses más conocidos con una agenda de supremacía blanca, y las personas que compartían sus ideales o bien eran reclutados de otros estados o acudían a él. La mayoría no se quedó con él demasiado tiempo, por la razón que sea, pero aún así lo convirtió en el residente de Brockton Bay con el más músculo parahumano a su entera disposición.
Kaiser se sentó en un extremo de la mesa en el centro de la sala, su gente encontró asientos y sillas en las mesas detrás de él. Sin embargo, Purity no se relajó ni pidió bebidas. Se sentó en una silla unos metros detrás de Kaiser, se cruzó de brazos y cruzó un tobillo sobre el otro, sentándose para ver el proceso. A partir de mi investigación en línea y de buscar artículos de periódicos antiguos, sabía que Purity podía crear luz y cargarla con energía cinética. Ella era como una linterna humana, si la luz de la linterna pudiera atravesar las paredes de ladrillo y destrozar los autobuses de la ciudad a la mitad. En cuanto a potencia de fuego bruta, estaba cerca de la parte superior de la lista, una torre de artillería voladora.
Coil[3] entró después del Imperio Ochenta y Ocho, más llamativo porque estaba solo. Sin respaldo, sin mostrar fuerza. Era más alto que Grue, pero estaba delgado hasta el punto de ser esquelético. Su traje ceñido lo cubría de la cabeza a los pies, carecía incluso de agujeros para los ojos y aberturas para la nariz y la boca, y la forma en que se adhirió a su piel te permitia ver sus costillas y articulaciones individuales. El traje era negro, y el único diseño era una serpiente blanca, con su cabeza comenzando en la frente de Coil, la cola extendiéndose por la parte posterior de su cabeza, dando vueltas y vueltas por todo su cuerpo antes de finalmente terminar en uno de sus tobillos. Se sentó al final de la mesa frente a Kaiser.
“¿Qué puedes decirme sobre él?”, Le susurré a Tattletale.
“¿Coil? No puedo decir cuales serán sus poderes, pero él es uno de los jugadores más poderosos de la ciudad. Se considera un maestro de ajedrez. Ya sabes, como un maestro estratega, táctico. Controla más de la mitad del centro de la ciudad con escuadrones de personal de primera clase con equipo de última tecnología. Ex militares de todo el mundo. Si siquiera tiene poderes, es el único en su organización que los tiene.”
Asenti. Casi lo contrario de Kaiser en ese departamento. Pude haber preguntado más, pero otros entraban a la habitación.
Faultline. La conocí de mi investigación. Tenía veintitantos años y su pelo negro y liso estaba recogido en una coleta larga y erizada. Su disfraz era extraño, se aproximaba a algo así como una mezcla de antidisturbios, un uniforme de artes marciales y un vestido. Cuatro personas entraron a la habitación con ella, y los dos tipos del grupo fueron instantáneamente las personas más raras de la sala. Los conocía por su nombre también. Newter no llevaba puesta una camisa, zapatos o guantes, lo que hacía que fuera más evidente que su piel era de color naranja neón de pies a cabeza. Tenía ojos azul claro, cabello rojo oscuro que parecía mojado y una cola prensil de metro y medio de largo. Gregor el Caracol tenía obesidad mórbida, estatura promedio, sin pelo en todo el cuerpo. Su piel era de un blanco lechoso y ligeramente translúcida, por lo que podía ver sombras debajo de ella donde estaban sus órganos. Al igual que alguien más podría tener acné malo, tenía trozos de concha o escamas que le costraban la piel. Parecían casi percebes, pero tenían forma de espiral.
No hubieras pensado que eran cercanos por su lenguaje corporal, el silencio y la gran diferencia en apariencia, pero ambos tenían tatuajes a juego. El de Newter estaba justo encima de su corazón, mientras que el de Gregor estaba en su brazo. Parecía el símbolo griego 'Omega', pero al revés. Tal vez una 'u' estilizada.
Las otras dos chicas en el grupo de Faultline eran muy normales en contraste; Labyrinth vestía una túnica verde oscura y una máscara con líneas por todas partes. Spitfire vestía un traje rojo y negro con una máscara de gas.
Me sorprendió cuando Faultline caminó deliberadamente por nuestra mesa camino a su asiento, tomando el camino más largo. Cuando pasó junto a nosotros, nos miró a Tattletale y a mí, y nos miró con desprecio un poco antes de tomar la silla a la derecha de Kaiser.
“Voy a ir antes de que se lleven todos los asientos, ¿está bien?” Grue habló, y el resto de nosotros asintió. Grue se sentó entre Faultline y Coil.
“¿Qué fue eso con Faultline y tú?”, Murmuré a Tattletale, “¿Historia?”
“Nada importante”, respondió ella.
Regent se inclinó hacia adelante. “Ella y Tattletale han estado peleándose un poco. Faultline subió la apuesta cuando nos sacó a Spitfire cuando estábamos en el medio de intentar reclutarla. No puedo decir por qué a Faultline no le gusta Tattle, pero sé que Tattletale odia cuando las personas actúan como si fueran más inteligentes que ella, y Faultline es más inteligente que ella. Ay. Carajo, eso dolió.”
Tattletale lo había pateado debajo de la mesa.
“Son mercenarios, ¿verdad?”, Le pregunté.
Tattletale asintió, “La Cuadrilla de Faultline hace todo menos asesinato. Puedes decir que su personalidad apesta, puedes decir que sus poderes apestan, pero admito que es muy buena para encontrar fortalezas ocultas en las personas que trabajan para ella. ¿Ves esos dos tipos? Cuando se trata de poderes, fueron poco privilegiados. Se convirtieron en monstruos que no podían vivir en la sociedad normal, terminaron sin hogar o viviendo en las alcantarillas. Hay una historia detrás de ello, pero se convirtieron en un equipo, ella los hizo efectivos, y hasta ahora solo han echado a perder uno o dos trabajos.”
“Entendido”, dije, “Impresionante.”
“Sin embargo, ten en cuenta que no hemos echado a perder ninguno. Llevamos un 100%.”
“Han hecho algo así como tres veces más trabajos que nosotros”, señaló Regent.
“Pero no hemos fallado en ningún trabajo, es lo importante”, enfatizó Tattletale.
Llegó otro grupo, y era como si vieras una ola de disgusto en las caras de la habitación. Había visto referencias en la web y artículos de noticias sobre estos tipos, pero no eran del tipo de los que tomas fotos. Skidmark, Moist, Squealer.[4] Dos hombres y una chica, todos demostrando que las capas no eran necesariamente atractivas, exitosas o inmunes a las influencias del abuso de sustancias. Adictos serios y traficantes que pasaron a tener superpoderes.
Skidmark llevaba una máscara que cubría la mitad superior de su rostro. La mitad inferior era de piel oscura, con los labios y los dientes muy agrietados que se parecían más a los pistachos que a cualquier otra cosa. Se acercó a la mesa y tomó una silla. Antes de que pudiera moverla, sin embargo, Kaiser pateó la silla fuera de su alcance, haciéndola caer de costado, deslizándose por el suelo.
“¿Qué mierda?” Gruñó Skidmark.
“Puedes sentarte en un cubículo”, dijo Kaiser. A pesar de que su voz era completamente tranquila, como si estuviera hablando con un extraño sobre el clima, se sintió amenazante.
“Esto es porque soy negro, ¿verdad? De eso se trata, ¿verdad?”
Aún en calma, Kaiser respondió: “Puedes sentarte en un cubículo porque tú y tu equipo son perdedores patéticos y trastornados a los que no vale la pena hablar. ¿Las personas en esta mesa? No me gustan, pero los escucharé. Ese no es el caso contigo.”
“Andate a la mierda. ¿Qué hay con este tipo?” Skidmark señaló a Grue, “Ni siquiera sé su nombre, y él está sentado.”
Faultline le respondió: “Su equipo atracó al Banco Central de Brockton Bay hace una semana. Han enfrentado a Lung varias veces en el pasado y todavía están aquí, lo cual es mejor que la mayoría. Ni siquiera contando los eventos de hace una semana, él sabe sobre el ABB y puede compartir esa información con el resto de nosotros.” Ella le dio a Grue una mirada que dejaba en claro que no tenía otra opción si quería sentarse en la mesa. Él agachó la cabeza con la menor señal de asentimiento en respuesta. Discutimos las cosas de antemano y acordamos qué detalles compartiríamos.
“¿Qué has hecho que valga un asiento en esta mesa?”, Le preguntó a Skidmark.
“Tenemos territorio-“
“No tienes nada”, respondió Grue, alzando la voz y con sus poderes distorsionados. “Son cobardes que toman las áreas que a nadie más le importan, fabrican drogas y se las venden a los niños.”
“Vendemos a todos, no solo-”
“Encuentra un cubículo”, la voz que gruñía de Grue lo interrumpió. Skidmark lo miró y luego miró a los demás sentados alrededor de la mesa. Todos quietos, cada conjunto de ojos que podía ver detrás de las máscaras lo estaba mirando fijamente.
“Putos. Todos ustedes, les arde el culo roto”,[5] gruñó Skidmark, caminando hacia la cabina donde ya estaban sentados sus compañeros de equipo.
La mesera recogió la silla caída y la devolvió a su posición en la mesa, sin mirar a nadie a los ojos mientras se acercaba a la mesa donde estaba sentada la gente de Kaiser, dejaba su libreta y esperaba a que todos escribieran sus órdenes. Me di cuenta por qué el pub tenía una camarera sorda.
“Tomaré una silla, creo”, alguien habló desde la puerta. La mayoría de las cabezas se volvieron para ver a una figura masculina vestida de negro con una máscara roja y sombrero de copa. Me dio una especie de vibra Baron Samedi.[6] Sus compañeros de equipo lo siguieron a la habitación, todos con trajes a juego de rojo y negro, que diferían solo en el diseño. Una chica con un motivo solar, un hombre con armadura voluminosa y una máscara cuadrada, y una criatura tan grande que tenía que arrastrarse sobre sus manos y rodillas para atravesar la puerta. Era difícil de describir, se aproximaba a algo así como un gorila sin pelo de cuatro brazos, con un chaleco, máscara y polainas en el estilo rojo y negro que llevaba su equipo, garras de seis pulgadas que se volcaban en cada uno de los dedos de las manos y los pies.
“Los viajeros, ¿no?” Coil habló, su voz suave, “No son locales.”
“Podrías llamarnos nómades. Lo que estaba sucediendo aquí era demasiado interesante como para dejarlo pasar, así que decidí detenernos para una visita.” El tipo con sombrero de copa realizó la primera reverencia realmente formal que había visto en mi vida. “Me hago llamar Trickster.”[7]
“¿Conoces las reglas aquí?” Grue le preguntó a Trickster.
“Hemos estado en lugares similares. Puedo adivinar. Sin peleas, sin poderes, sin tratar de provocar a otros para que causen problemas, o todos los demás en la sala dejan de lado todas sus diferencias para derribarte.”
“Suficientemente cerca. Es importante tener un terreno neutral para reunirse, tener una discusión civilizada.”
“No voy a discutir eso. Por favor, continúa como si yo no estuviera aquí.”
Cuando Trickster se sentó en una silla y apoyó los pies en la mesa, nadie se quejó, aunque parecía que Skidmark quería matar a alguien. El resto de los Viajeros se instaló en un stand no lejos de nosotros. El gorila estaba sentado en el suelo y todavía era lo suficientemente grande como para estar a la altura de sus compañeros de equipo.
Coil bajó la cabeza asintiendo con la cabeza y agitó los dedos. Cuando habló, su voz era suave, “Esos deberían ser todos. Parece que Lung no vendrá, aunque dudo que ninguno de nosotros se sorprenda, dado el tema de la discusión de esta noche.”
“El ABB”, respondió Kaiser.
“Treinta y cinco personas confirmadas muertas y más de un centenar hospitalizado en la última semana. Presencia armada en las calles. Continuos intercambios de disparos entre miembros de ABB y las fuerzas combinadas de la policía y el ejército. Han atacado nuestros negocios y han bombardeado lugares donde creen que podríamos operar. Se han apoderado de nuestros territorios, y no hay indicios de que pretendan detenerse en el corto plazo”, aclaró Coil la situación para todos los presentes.
Es un inconveniente”, dijo Kaiser.
“Están siendo imprudentes”, dijo Faultline. Ella lo hizo sonar como si eso fuera un crimen a la par con gatitos asesinos.
Coil asintió, “Lo cuál es la verdadera preocupación. El ABB no puede sostener esto. Algo cederá, se autodestruirán tarde o temprano, y es probable que dejen de ser un problema. Si las cosas hubieran sido diferentes, podríamos ver esto como algo bueno. Nuestro problema es que las acciones del ABB llaman la atención sobre nuestra bella ciudad. Seguridad nacional y las fuerzas militares están estableciendo una presencia temporal para ayudar a mantener el orden. Los héroes están acudiendo en masa a la ciudad para apoyar al Protectorado a recuperar el control de la situación. Está dificultando los negocios.”
“Bakuda está en el centro de esto”, Grue se unió al diálogo, “Lung puede ser el líder, pero todo depende de la chica. Ella ‘reclutaba’ orquestando allanamientos en las casas de las personas mientras dormían, sometiéndolos e implantándoles bombas en la cabeza. Luego usó esas bombas para obligar a sus víctimas a secuestrar más. No menos de trescientos en total ahora. Todos y cada uno de sus soldados saben que si no obedecen, Bakuda puede detonar las bombas. Todos ellos están dispuestos a arriesgar sus vidas, porque las alternativas son la muerte segura o ver a sus seres queridos morir por su fracaso. Derribarla es nuestro objetivo final, pero ella arregló sus bombas para que se disparen cuando se detiene su corazón, por lo que es un poco más complicado que un simple asesinato.”
Extendió la mano hacia la oscuridad que envolvía su pecho y retiró un paquete. “Grabó en video la emboscada que hizo contra mi grupo hace una semana y la dejó atrás cuando corrió. He hecho copias. Tal vez lo encuentren útil para entenderla mejor.”
Grue entregó un CD a todos en la mesa.
Esta fue nuestra demostración de fortaleza. El video mostraba todo, desde el punto en que Bakuda había licuado a Park Jihoo hasta la segunda bomba que había detonado entre sus filas. Cuando la segunda bomba se disparó en medio del grupo de Bakuda, la cámara se detuvo brevemente, grabó el sonido de las armas y todo se oscureció por el poder de Grue, pero no nos mostró corriendo. No reveló nuestras debilidades, la suerte que habíamos tenido al escapar, o lo malas que realmente habían sido nuestras circunstancias. Dejó que todos supieran contra qué nos habíamos enfrentado, les hizo saber que salimos bien y que habíamos podido asistir a esta reunión. Eso haría tanto por nuestra reputación como cualquier otra cosa.
No estaba 100% recuperada de mi conmoción cerebral, y Alec se quejaba de pinchazos en el brazo todavía, pero Brian había enfatizado lo importante que era que asistiéramos, dar la ilusión de que nuestro equipo estaba intacto. Al ver a los otros grupos con sus sutiles exhibiciones, supe que tenía razón.
“Así que,” Coil dejó que las palabras quedaran suspendidas en el aire mientras él hacía crujir cada uno de los nudillos en su mano derecha individualmente, “¿Estamos de acuerdo? No se puede permitir que el ABB continúe operando.”
Hubo asentimientos y murmullos de acuerdo alrededor de la mesa, algunos de los varios villanos se reunieron alrededor de la habitación.
“Entonces sugiero que establezcamos una tregua. No solo todos aquí, sino también entre nosotros y la ley. Me pondría en contacto con las autoridades y les haría saber que hasta que se aclare este asunto, nuestros grupos restringirán nuestra actividad ilegal a solo lo que es absolutamente esencial para nuestro negocio, y haremos cumplir lo mismo para aquellos que hacen negocios en nuestros territorios. Eso permitiría a las fuerzas policiales y militares concentrarse por completo en el ABB. No habría violencia, luchas internas entre nuestros grupos, apropiaciones de territorio, robos o insultos. Nos unimos a los que podemos tolerar para garantizar la victoria e ignoramos a aquellos con quienes no podemos cooperar.”
“Solo voy a decir que mi grupo no se involucrará directamente en esto sin una razón”, dijo Faultline, “No iremos en contra del ABB a menos que se interpongan en mi camino o alguien pague mis tarifas. Es la única política viable cuando eres una capa de alquiler. Y para que quede claro, si el ABB paga, mi equipo estará al otro lado de las cosas.”
“Desafortunado, pero tú y yo podemos hablar después de que termine esta reunión. Prefiero mantener las cosas simples” dijo Coil, “¿Estás de acuerdo con los otros términos?”
“¿Mantenerse por lo bajo, sin armar un escándalo con otros grupos? Eso es status quo con mi grupo de todos modos.”
“Bueno. ¿Kaiser?”
“Creo que eso es aceptable”, estuvo de acuerdo Kaiser.
“Estaba hablando con mi grupo sobre hacer algo no muy diferente de lo que Coil acaba de proponer”, Grue dijo: “Sí, estamos bien con eso.”
“Claro”, dijo Trickster, “No es un problema. Cuenten con nosotros.”
Se estrecharon manos alrededor de la mesa.
“Divertido”, murmuró Tattletale.
Me alejé de la escena para mirarla, “¿Qué?”
“Aparte de Grue y tal vez Faultline, todo el mundo ya está tramando cómo pueden usar esta situación para su beneficio, o joder a los demás.”
Regresé a la escena, los villanos sentados alrededor de la mesa. Me di cuenta de cuánto potencial destructivo se había acumulado en la sala.
Esto podría ponerse complicado.
[1] Fenja y Menja (la “j” se pronuncial como una “i”) eran gigantes de la Cancion de Grotti, un mito nordico, que daban servicio a un rey que desperdiciaba sus dones y por ello calló del poder.
[2] Krieg: lit. batalla en aleman. Nigh y Fog: Noche y Niebla. Hookwolf viene del wolfsangel o gancho de lobo, un símbolo alemán a veces asociado con los nazis.La imagen del lobo también hace alusión a Fenris, el lobo gigante de la mitología nordica.
[3] Coil: lit. espiral o resorte
[4] Skidmark: las manchas que uno hace en los calzones. Moist: lit. húmedo. Squealer: lit. Chilladora
[5] Lo crean o no esto es una traducción bastante literal de lo que dice.
[6] Una figura del vudú que se ve como un hombre negro con pintura de calavera en la cara, traje y sombrero de gala.
[7] El pícaro divino, embaucador o trickster es una figura presente en diversas mitologías el mas conocido trickster hoy es el dios nordico Loki. El termino se usa de forma genérica para la gente que hace tretas.

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2018.06.09 05:24 J4yC1 ¿Alguien ha oído hablar de los trabajadores sociales fantasma? [T]

El verano antes de sexto grado, los Servicios de Protección al Infante (SPI) empezaron a venir a checarnos mucho. Sé que usualmente los niños somos ciegos ante los errores de nuestros padres, pero aún ahora, quince años después, no puedo entender por qué vinieron.
Viví con mi mamá y mis hermanos gemelos en las afueras de la ciudad. Ese vecindario rural ahora ostenta precios de primer nivel. En aquel entonces, sin embargo, era una poco deseada y distante área en la que mi madre, quien era telefonista de la policía, logró comprar una enorme casa con más de un acre de bosque de robles.
Mi mamá trabajaba en las noches y constantemente hacía horas extras, así que pasaba la mayor parte de mi tiempo libre haciendo de niñera. Parte de mi lo odiaba, parte de mi no quería dejar de hacerlo hasta el día que muriera. Mis mejores recuerdos provienen de esa casa. Tardes de verano persiguiendo a mis hermanos por los árboles desde que el crepúsculo se volvía noche. Los inviernos se fueron echados frente a la TV viendo "El Secreto de NIMH" mientras el fuego que se suponía que no debía prender ardía agradablemente. Ahora daría lo que fuera por regresar.
La primera trabajadora social del SPI vino temprano en la tarde a mediados de Julio. Mis hermanos y yo estábamos en sillas de jardín tomándo Kool-Aid mientras una espectacular tormenta eléctrica rompía en el nublado cielo verde.
Nuestro vecindario entero estaba en una pendiente. Nuestros vecinos de enfrente vivían hasta arriba. Nosotros vivíamos cuesta abajo; el camino casi siempre estaba a nivel de nuestro techo. Me hacía sentir paranoica todo el tiempo. Observada. Así que cuando un mediocre auto negro se estacionó en nuestro frente, los pelos en seguida se me pusieron de punta.
Les dí un golpecito en los hombros a mis hermanos. "A la casa, chicos."
Phillip obedientemente dobló su silla mientras las primeras gotas tibias de lluvia caían al suelo. Patrick, por otro lado, me dio una mirada que podría derretir el acero. El cielo color cristal de mar se reflejaba extrañamente en su piel, pintándolo en enfermizos tonos de verde y gris. Agitó violentamente su botella de Kool-Aid. "Cuando me lo acabe."
Arriba en el frente, una puerta de auto se cerró.
"No, ahora." Dije enojada.
"Solo escuchala." Dijo Phillip, nervioso.
Patrick le dirigió una mirada furiosa que rápidamente se convirtió en incertidumbre.
Observé a mis hermanos ansiosamente, frustrada por haber sido dejada atrás. Yo fui quien tuvo que sacrificar todo por ellos, pero todavía era un extraña.
Pasos recorrieron nuestra larga y empinada entrada. Levanté la vista y vi a una mujer. Ella usaba un traje oscuro. El pelo largo le brillaba como oro viejo bajo el cielo tormentoso.
Cuando nos vio ahí parados, nos sonrió y se abrió paso hacia nosotros.
Se veía bien y era bastante bonita, pero mi corazón se cayó de igual forma.Ella frenó hasta detenerse frente a mí, con los zapatos aplastados en la hierba húmeda. Noté, para sorpresa mía, que era mas bajita que yo. "Hola. Soy la Srita. Milcom. Soy de Servicios de Protección al Infante."
Sentí mi corazón latir lento y bajo, de alguna forma, como si me hubiese enfermado. "¿Cómo?"
Phillip se puso detrás de mi hacia un costado y tomó mi mano. Sus ojos - que solo puedo describir como un ardiente tono castaño, casi del mismo color de su cabello - se posaron en él.
"Vine en respuesta a un reporte, ¿podemos entrar?"
Una sonrisa graciosamente impotente se pintó en mi rostro. Respuesta condicionada, supongo. Se supone que debemos ser amables con los adultos, después de todo. "Sí. Pero mi mamá no está en casa ".
Ella me dio una sonrisa de complicidad. Sus dientes brillaban en el extraño crepúsculo, verde malsano, subsumiendo el agradable marfil. "Solo entre tú y yo, ese es el punto".
La Srita. Milcom nos hizo sentar en la mesa de la cocina y le serví un poco de té helado. Lo aceptó agradecida, y luego empezó a hacer preguntas mientras Patrick golpeaba sus pies bajo la mesa.
"¿Pasas mucho tiempo con otros adultos que no sean tu madre?"
"Con la Srita. Herrera," soltó Phillip.
"¿Quién es ella?"
"Mi maestra. Me gradué del Kínder." dijo orgullosamente "No sé quien será mi maestra este año."
Ella sonrió. "¿Qué hay de ti Patrick?"
Él miró hacia abajo y murmuró.
"¿Disculpa?"
"El sr. Ball"
Mi carácter salió a relucir. "No está hablando de tu amigo imaginario, niño."
"¡No es imaginario!"
La Srita. Milcom tocó su mano suavemente. "Háblame del Sr. Ball."
Patrick le dió una patada especialmente fuerte a la punta de la mesa. "Le gustan las vacas. Del tipo con cuernos. Y me enseña juegos."
Mi pena ajena crecía de golpe a este punto. "Pat, ya en serio."
"¿Hace cuánto que conoces al Sr. Ball?."
"Desde siempre."
Le dirigió sus extraños y punzantes ojos a Phillip. "¿Tú también has visto al Sr. Ball?"
"Algunas veces." Dijo despreocupadamente. Vergüenza e ira se enrollaban en mi garganta. Quizá estuvieron hablando acerca de estos sinsentidos en la escuela y asustaron a algún maestro o algo por el estilo. Luego llamaron al SPI y pusieron el trabajo de mi madre en la cuerda floja, todo porque mis hermanos eran un par de babosos. "Pero no me agrada. Así que ya no lo veo."
Finalmente, la Srita. Milcom me miró. "¿Y tú?"
¿Estaba tratando de hacer sentir aceptados a los chicos? Eso era lo que siempre hacía mi mamá. Lo odiaba, y no se iba a detener ahora. "Estoy grandecita como para tener amigos imaginarios, señora."
Me sonrió.
Me preguntó unas cuantas cosas más. Todas eran vagas, a excepción de algunas - "¿Alguna vez te han hecho un examen de CI?", "¿Sabes algo de tus ancestros?" me sonaron raras.
En resumen, no estuvo ahí por mucho tiempo. Cuando terminó, la acompañé a su auto. No por descortesía, pero para asegurarme que de verdad se estaba yendo.
"Hablaré de esto con mi mamá." Dije educadamente "Si no hay problema."
Me dirigió una sonrisa triste. "Corazón, no está permitido que le digas a tu mamá."
Mirarla, estar cerca de ella, hacía que mi corazón se sintiera lento y enfermo de nuevo. "Pero -"
"Ésta es una investigación clasificada. Si le dices, tendremos que llevarte. Realmente no pensamos que haya hecho algo malo. Pero tenemos que asegurarnos. Y hasta entonces, esto tiene que ser un secreto."
El pánico floreció en mi pecho. "¿Y si los chicos le dicen?"
"No lo harán." Me dio una palmada en el hombro. "Adiós, nos vemos pronto."
Mantener el secreto debía haber sido difícil, pero no lo fue.
Es terrible, pero parte de mi se sintió feliz. Casi aliviada. Tenía once años. No estaba bien que yo fuese la principal cuidadora de mis hermanos. Quizá el SPI haría algo al respecto. Gritarle a mi mamá. Quizá hacerla contratar una niñera en ocasiones.
La Srita. Milcom vino varias veces ese verano, al menos dos veces a la semana, y siempre por las tardes cuando mamá salía a trabajar. Ese sentimiento lento y enfermizo nunca se fue del todo, pero trataba de ser cálida con ella. Era tan bonita, tan gentil, y a la vez tan maternal. Ella enfocaba su atención en los gemelos, pero estaba acostumbrada a esa dinámica. Cualquier otro contacto hubiese sido incómodo.
No le dije ni media palabra a mi madre. Tampoco lo hicieron Patrick o Phillip.
Vino por última vez un viernes a finales de Agosto. La escuela había empezado hacía ya un par de semanas. Los niños estaban malhumorados, y yo estaba harta de ellos. En el primer día de escuela hice muchos amigos. Me invitaban a tomar helado esa noche, pero claro, no podía ir.
Les dije que no teníamos auto. Cuando varios de ellos ofrecieron que sus mamás podían pasar por mi, tuve que admitir que hacía de niñera, y sería para siempre. Era la única cosa que mi mamá me dijo que nunca hiciera - "Me metería en problemas." me decía. Pero estaba cansada de ello. Estaba mal que hiciera eso, arrebatarme la vida para que tuviera una niñera gratis.
Y no era solo yo quien pensaba que esto estaba mal. SPI pensaba también que estaba mal.
Incluso la sonrisa de la Srita. Milcom no podía levantarme los ánimos. Me dio un abrazo, luego retrocedió y me dio su típica sonrisa. "¡Tengo algo muy emocionante que mostrarles!".
"¿Qué es?"
"¡Trae a tus hermanos y vengan a ver! ¡Está en la parte de atrás!"
Giré los ojos y entré a la casa. Phillip y Patrick estaban disculpándose, gritándose el uno al otro.
"¡Lo dijiste de mala gana Patrick!" gruñó Phillip.
"¡Lo dije justo como en el comercial Phillip!" le contestó "¡Así se supone que debes decirlo!"
"Chicos," suspiré, "Vengan afuera."
"¿Qué si no?" dijo Patrick retadoramente.
Algo pasó en su rostro. Oscuro y casi decolorado. Como si estuviésemos de nuevo en esa tormenta eléctrica. "No me importa."
"Bueno, a mi si. Si la haces enojar, nos llevará lejos de mamá. Así que levántate." Patee su silla. Phillip ya estaba de pie. Patrick lo siguió detrás, lanzando dagas por los ojos.
Fuimos afuera. Un millón de grillos cantaron, un musical, un ritmo punzante que hizo eco entre los árboles. La Srita. Milcom bailó de nuevo y gritó con entusiasmo. "¡Apúrense!"
Nos dirigió por toda propiedad, esquivando como una experta árboles aledaños y ramas caídas. Ramitas y raíces se rompían bajo nuestros pies mientras la noche caía. Parecía muy temprano para que estuviese tan oscuro, pero habían pasado ya dos meses desde el solsticio. Por supuesto que los días se sentían más cortos. Estábamos tan cerca del otoño como del invierno.
Nos guió hasta la línea de propiedad, cerca de la valla de alambre de púas que separaba nuestro patio del pastizal en el que pastaban los caballos del vecino. Nuestro pequeño cobertizo roto y oxidado se encontraba ahí. Bueno, no era nuestro cobertizo; era una antigua reliquia de los 1960's, algo que el antiguo dueño había dejado atrás.
"Se supone que no debemos entrar ahí." Dijo Phillip nerviosamente.
"Hay viudas negras ahí," Dijo Patrick, "mamá nos lo dijo."
La Srita. Milcom se rió. "¿Eso les dijo?" Se acercó y se dejó caer frente a él. "Bueno, pues está equivocada."
"No lo está, las vi el verano pasado."
"No hay viudas negras ahí dentro. Pero alguien está ahí." Su sonrisa parecía partirle la cara en dos, tratar de imitarla hace que me duelan las mejillas.
"¿Quién?" Dijo Patrick precavidamente.
Ella aplaudió. "¡El Sr. Ball!"
Patrick en seguida tomó varios pasos hacia atrás.
"No seas gallina." Ella se paró y entró al cobertizo. Para mi incredulidad, vi luz saliendo de la puerta medio rota y podrida, y también de entre la podredura seca. Verde frío y dorado lujoso.
Y había ruido. Forcé mis oídos. Tenue pero inconfundible: una triunfante procesión de cornetas, como si estuviera escuchando un desfile a lo lejos.
La Srita. Milcom abrió la puerta. Un poco de ésta se deshizo entre sus manos. Lo restante se abrió, colgando de una argolla oxidada.
Era una habitación.
Demasiado, demasiado grande para estar en el cobertizo, al menos diez veces mas grande que nuestra propia casa. Increíbles pisos de mármol y paredes distantes de una altura que se perdía de vista. Volteé la cabeza y vi algunas enredaderas de flores.
La Srita. Milcom les agitaba la mano desde adelante. "¡Vengan a mirar!"
Todos nos acercamos a la entrada, incluso Patrick, aunque se escondió detrás mío. Las cornetas eran más fuertes ahora, manteniéndose a tono con los ruidos de insectos que se escuchaban en la noche. El interior del cobertizo era hermoso. Verde, dorado, blanco y negro, todas las superficies eran suaves y brillantes, y había un jardín bajo techo que te quitaba el aliento.
"¿Qué es eso?" susurró Phillip.
"Es un lugar hermoso," Dijo la Srita. Milcom "¿Quieres venir a dar un vistazo?"
Justo frente a mis ojos, el cobertizo se oscureció. Después volvió la luz y la vida, como una mala proyección. Me froté los ojos nerviosamente. La Srita. Milcom lo notó, y frunció el ceño. De momento, me sentí mareada y cansada. Las cornetas y los insectos eran abrumadores y dolorosos, y sus ojos, aquellos cálidos ojos miel-anaranjados se veían casi desquiciantes.
"¿Qué pasa?" Preguntó con tranquilidad.
"E...e...stoy furiosa." dije desafiante.
Patrick y Phillip me miraron.
"¿Sobre qué?"
Me pesaba el pecho. Los miré, mis hermanitos, las personas más importantes en mi vida, mi responsabilidad.
Y mi dolor de cabeza, igual.
"Acerca de ellos," solté. Patrick decayó. "Y todas estas cosas, es estúpido. Todo es estúpido."
El mundo se hundió. Las cornetas tocaban más fuerte y el sonido de los bichos nocturnos se convirtió en un chillido febril y doloroso. El suelo rocoso, cubierto de hojas golpeó mi cabeza y el mundo se oscureció.
Me levanté en la mañana, cubierta de hormigas.
Salté sobre mis pies, chillando, y corrí al cobertizo. Oscuro, estrecho, con abundantes telarañas de algodón y los relucientes cuerpos negros de arañas. Chillando de nuevo y agitando salvajemente mi cabello, corrí hacia la casa.
Vacía.
Sin Patrick, sin Phillip, sin mamá.
Busqué por la casa seis veces, pidiéndole a Dios que estuviera loca, antes de llamar a la policía.
Para no hacer más largo el relato, mi madre y mis dos hermanos desaparecieron. La teoría oficial es que mamá se los llevó para comenzar una nueva vida juntos. Pendía de un hilo por abandono infantil, pero jamás la encontraron.
SPI, por supuesto, nunca recibió un solo reporte para mandar un oficial a visitarnos.
Me pusieron en una casa hogar. Fue muy feo, pero creo que a largos términos no acabé tan mal. Me gradué becada de la universidad, trabajando en una correccional. No soy guardia (disculpen mi lenguaje, pero al carajo con esa mierda). Soy terapeuta. Hago cosas buenas como dar tratamiento post-traumático, pero por culpa de la ley AB 109 también tengo que hacer cosas de mierda como darles clases de paternidad a asesinos de bebés.
Así es la vida. Al menos me pagan bien.
Eventualmente hice las paces con mi situación. Des-recordé todo y me hice la idea de que simplemente fue una manera imaginativa y grotesca de ver las cosas, que derivaba de mi abandono.
Pero hoy recibí una carta, y ahora no estoy tan segura.
Era un sobre sencillo con marcas de agua. Sin remitente. Giré los ojos en cuanto la vi. He estado recibiendo de éstas últimamente de vendedores de autos. La abrí.
Una Polaroid se resbaló y cayó al suelo.
Era una foto de mis hermanos. Patrick y Phillip, claro como el día: cabello en ondas y ojos disparejos: el izquierdo azul, el derecho café. Estaban parados en un cuarto con el piso blanco. Una figura estaba parada detrás de ellos, vestida entre sombras. Femenina, si tuviese que adivinar, usando una ridícula máscara de toro.
Sin hacer caso de las tibias lágrimas de mis ojos, saqué un pedazo de papel del sobre. Se movía salvajemente en mis temblorosas manos mientras leía cuatro palabras que hicieron retumbar la tierra:
Uno aún está vivo.
Solté un agudo llanto mientras mis rodillas se venían abajo.
Por supuesto que llamé a la policía. Se llevaron la carta y la foto. He estado en la estación de policía toda la noche, pero prácticamente solo me han dicho que me calle. "Probablemente sea una farsa," dijo el sargento, "pero nos aseguraremos de ello. "
No sé que creer. No sé que pensar. He estado en Google toda la noche y me crucé con unas cosas sobre trabajadores sociales fantasma. Oficiales del SPI que visitan casas y hacen cosas raras. Cuando los padres llamaban al departamento del SPI para quejarse, les decían que ningún oficial del SPI había sido enviado a su casa. El consenso general dicta que todo el asunto es una farsa.
Prefiero pensar lo mejor.
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2018.06.08 20:47 master_x_2k Interludio Purity

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______________________Interludio Purity______________________

Kayden estaba agachada junto a la cuna, con los brazos cruzados sobre el borde, mirando cómo el pecho de su bebé subía y bajaba. Ella se sentía en paz. Aster era perfecta, impecable, no estaba contaminada por el caos y los males del mundo más allá del departamento y la guardería. Incluso cuando estaba despierta, no era demasiado exigente, rápidamente pasando de alaridos a gemidos tranquilos cuando escuchaba garantías de que la comida, la compañía o un cambio de pañal estaban en camino. No es que ella entendiera, por supuesto, pero confiaba en que su madre la cuidaría. Kayden no podría haber pedido más. Literalmente, no había nada que Aster pudiera hacer, tener o ser que la hiciera mejor de lo que era.
De una manera extraña, Kayden suponía, se refugió en Aster. Encontró un ancla en compañía de su hija, en medio de un mundo en el que tenía pocas esperanzas.
Tomó fuerza de voluntad obligarse a sí misma a alejarse, a alejarse silenciosamente de la guardería y entrecerrar la puerta detrás de ella. Cuando vio a Theo, regordete de quince años, sentado frente a la televisión, se sintió momentáneamente desorientada.
Entonces sintió una punzada de culpa. Se había olvidado del chico, en medio del cuidado de Aster y sus preparativos para la noche.
“Theo, lo siento”, dijo ella. El muchacho había quedado cautivado por los votos finales de un programa de reality show, pero no pensó ni un segundo en silenciar la televisión y prestar toda su atención a Kayden. “He estado tan ocupada, no te he alimentado.”
“Está bien”, respondió Theo, rompiendo el contacto visual. No era así.
“Mira, voy a salir-”
“¿En disfraz?”
“Sí”, respondió Kayden. Trató de leer la expresión en la cara del niño, pero Theo era un muro de piedra. Tenía que serlo, realmente, en donde había crecido.
Resistiendo el impulso de comentar o presionar al chico para que ofreciera algún comentario, crítica o apoyo, Kayden continuó, “Te dejo aquí treinta dólares en la mesa de la cocina. Si deseas usarlo para ordenar delivery, por favor siéntete libre. De lo contrario, saquea mi alacena, mi nevera o usa el dinero para ir a la tienda en el vestíbulo, ¿de acuerdo? Si decides alquilar una película, déjala aquí para que la lleve de vuelta.[1]Es posible que quiera verla.” Kayden sonrió, tratando de fomentar la misma expresión en él.
“Está bien”, dijo Theo, con el rostro inexpresivo. “¿Cuándo vas a estar de vuelta?”
A tiempo para llevarte de vuelta a casa de tu padre, Kayden estuvo a punto de decir. Entonces ella tuvo una idea, “Podría puede que llegue tarde. ¿Estaría bien si pasas la noche? Tendrías que revisar a Aster cada pocas horas. Mantener un oído abierto en caso de que ella llore. Te pagaría la noche completa de niñero.”
Los tiempos en que Theo dejaba que un atisbo de emoción se mostrara eran pocos y distantes. Una sonrisa, genuina, tocó la cara de Theo, y casi rompe el corazón de Kayden en el proceso.
“Me encantaría”, respondió Theo, diciéndolo con honestidad.
“Entonces está arreglado. Lamento interrumpir tu programa”, dijo.
“Está bien”, dijo Theo, solo un toque demasiado rápido. Al parecer no estaba bien, pero nunca lo admitiría. Nunca podría admitirlo. Kayden sintió un destello de odio por el hombre que había erosionado cada gramo de personalidad y asertividad de su hijo. Ella daría la mano derecha por un comentario sarcástico, que girara los ojos o que la ignorara en favor de un programa de televisión.
Tenía que consolarse a sí misma de que al menos le estaba dando a Theo un respiro de una noche de ese hombre. No era suficiente, por supuesto, pero había tan poco que podía hacer. Todo lo que ella podía ofrecer eran pequeñas amabilidades, pequeños gestos de amor y afecto, y la esperanza de que ayudaran. Con eso en mente, Kayden se tomó el tiempo para sacar algunas sábanas y colocar el otro sofá para que Theo se sintiera cómodo cuando terminara de ver la televisión.
Cuando terminó, revisó dos veces el televisor para ver que no estaba interrumpiendo nada, y le dijo a Theo: “Deséame suerte.”
“Buena suerte”, respondió el chico, en un tono que era puro artificio. Las palabras falsas afectaron a Kayden más que si Theo no hubiera dicho nada en absoluto. Esta noche no era la noche para enfrentar ese problema. Ella salió del apartamento, cerrando la puerta detrás de ella. Subió las escaleras hasta el techo y se quitó la bata de baño. La prenda entró en el espacio entre dos jardineras, donde nadie la encontraría a menos que la estuvieran buscando.
Luego dio un paso más allá del borde del techo.
El viento le rasgaba el pelo y soplaba frío contra su cara. Mientras ella se tambaleaba cabeza abajo, viendo solo los destellos de las farolas y los autos debajo de ella, ella esperó. Su edificio de apartamentos tenía quince pisos de altura, lo que le daba menos tiempo del que cabría esperar. Todo lo que tomaría sería un segundo de duda, un error, una momentánea vacilación, y ella golpearía con el suelo.
Aster. Era apropiado que ella pensara en su hija. Ella siempre lo hacía, en estos días, cada vez que saltaba. Se había convertido en un ritual, como si no pudiera ir a limpiar la ciudad si no se recordaba a sí misma por qué lo estaba haciendo.
La energía inundó su cuerpo. Todo el cielo se iluminó con un brillante y cegador destello de luz. Para cuando las manchas desaparecieron de los ojos de la gente en la calle, ella ya se había ido, precipitándose sobre el centro de Brockton Bay, un rastro de luz blanca detrás de ella.
Kayden no usaba una máscara, pero no era necesario. Con sus poderes activos, su cabello castaño y sus ojos se volvían de un blanco radiante, emanando una luz tan brillante que era imposible mirarla directamente. La tela de su traje de alabastro también irradiaba un suave resplandor que se ondulaba como la luz sobre la superficie del agua.
Su rutina habitual era patrullar durante una hora o dos, tener una idea de las cosas, y luego tomar medidas donde ella creía que era más apropiado. Esta noche, sin embargo, estaba frustrada, y ni siquiera había empezado.
Hace un año, había convertido el ABB en un objetivo prioritario. De tres a cinco veces a la semana, ella había llevado a cabo ataques quirúrgicos contra las operaciones de bajo nivel de la banda, interrumpiendo envíos, golpeando a traficantes y matones, atacando sus lugares de negocios y todo el tiempo ella había estado recopilando información. Esa información había dado sus frutos de vez en cuando; se había enfrentado directamente con Lung en no menos de cuatro ocasiones, había encontrado a Oni Lee en dos. En todos menos en uno de esos encuentros, ella los había forzado exitosamente a retirarse, a abandonar lo que sea que estuvieran haciendo en ese momento. Esos eran los buenos días.
Hubo días malos también. La mayoría de las veces, ella hacia énfasis en maltratar a los miembros del nivel más bajo de la pandilla cuando los había derribado, lo suficiente como para hacer que reconsideraran su elección de carrera. Hacer que consideren ir a otra ciudad. En un momento dado, Lung le tendió una trampa y logró devolverle el favor. Le había tomado dos meses recuperarse de todas sus heridas. Otros días, que de alguna manera fueron peores, se encontró luchando por hacer una diferencia, llegando a la comprensión de que no había logrado cambiar las cosas.
Esta semana ha sido una larga serie de esos días malos. Cuando leyó en las noticias que Lung había sido detenido, ella había despejado su agenda. Kayden había tomado sus días de vacaciones y había llamado a Theo para hacer de niñero. Había sido la mejor oportunidad que tenía, pensó, de limpiar el ABB de una vez por todas. Sacar esa escoria de su ciudad, mientras ellos no tienen liderazgo.
Cinco de sus siete días de vacaciones habían pasado, y ella no había logrado nada. Menos que nada. Se estaban volviendo más fuertes.
Rompiendo su ruta de patrulla habitual, se dirigió directamente a la parte norte de la ciudad e investigó los Muelles. Estaba vacío de miembros de ABB, aparte de dos chicas coreanas que estaban tomando un descanso de prostituirse cerca del ferry, hablando con su anciano, gordo y matronal chulo. Kayden resistió el impulso de tomar medidas y huir, se resistió a interrogarlos por información. Ella había hecho eso anoche con un grupo de comerciantes, y logró poco o nada.
El ABB todavía estaba activo. Incluso con su jefe fuera, estaban más organizados de lo que habían estado bajo la influencia de Lung. Pero sus interrogatorios no pudieron obtener detalles sobre por qué. Incluso los brazos y las piernas rotas no habían lastimado o asustado a los matones lo suficiente como para que hablaran sobre lo que estaba pasando.
Esta era la situación, por lo general, en la que Kayden acudía a los informantes en busca de información, resucitaba viejas alianzas y obtenía ayuda para aplastar al ABB antes de que pudiesen recuperar el equilibrio. Ella había perseguido a viejos amigos, contactos y compañeros de equipo hace tres días, y se había sentido frustrada por la falta de respuesta, la falta de entusiasmo. Max, el padre de Theo, tenía la culpa de eso. Tal como ella había dejado a su equipo como una persona más rota de lo que había estado cuando se unió, otros pasaron por la misma experiencia. Con carisma y un gran sentido de la gente, Max había convencido a personas de todo el país para que se unieran a su equipo. Con la misma facilidad, él los había desarmado sin que se dieran cuenta de que lo estaba haciendo. Confianza rota, atormentados por las dudas, paranoicos con respecto a todos menos al hombre que había causado la paranoia en primer lugar, dividieron el equipo. No es que a Max le importara. Siempre había un nuevo suministro de reclutas con espíritu en los ojos listos para reemplazar a cualquiera que se rompiera.
Ahora la mayoría de la pandilla había desaparecido, posiblemente en un gran trabajo, y no tenía idea de dónde. Ella no tenía idea de dónde averiguarlo. Kayden apretó los dientes. Esto no estaba funcionando. Si iba a hacer algún progreso antes de que se acabaran sus vacaciones, tenía que actuar ahora. Hacer un trato con el diablo.
Ella regresó al centro. Era difícil navegar por las calles desde tan alto, incluso si eran caminos a los que ella viajaba a diario como su versión civil. Desde aquí, todos los edificios parecían iguales, con exteriores espejados y tejados de grava. Dos veces, dio vueltas alrededor de los pisos superiores de los edificios equivocados, buscando el logo en el costado del edificio que diferenciaba al edificio de Max de los demás.
La corona negra sobre un fondo rojo y amarillo. Se detuvo cuando lo vio, maldijo por lo bajo. Cuando ella se acercó, ella lo vio, todavía en su oficina. No era tan inusual, había trabajado hasta tarde todas las noches de su matrimonio. Tenía una laptop directamente frente a él, un sándwich en una envoltura de papel a su derecha, y una serie de papeles extendidos sobre el escritorio a su izquierda. Se giró para mirarla cuando ella se acercaba a la ventana, sonrió suavemente.
Maldito sea, era cinco años mayor que ella, con treinta y cinco años, y todavía era el hombre más atractivo que jamás había mirado a los ojos. Incluso las arrugas en las esquinas de sus ojos solo lo hacían más atractivo. Se había quitado la corbata y la chaqueta del traje, y las mangas de su camisa estaban enrolladas hasta la mitad de sus antebrazos, lo que la obligó a notar que todavía estaba entrenando.
Esperó, con las manos cruzadas sobre el estómago, la más leve expresión de diversión en su rostro. Ella sabía que él era capaz de abrir la ventana de su oficina. Estaba esperando que ella pidiera entrar. Era el tipo de pequeña demostración de poder que tanto le gustaba.
En otra noche, ella habría probado su voluntad contra la de él. En vano, por lo general, pero ella lo habría intentado. Probablemente hubiera terminado con ella yéndose volando, dejando en claro que podría prescindir de su ayuda. Esta noche, sin embargo, sintió la frustración de sus “vacaciones” infructuosas y se dispuso a extender la mano y golpear la ventana.
Antes de que pudiera golpear sus nudillos contra ella por segunda vez, hizo clic y se abrió hacia arriba. Ella navegó a su alrededor para abrirse paso. No pareció mover un músculo cuando abrió la ventana. Le gustaba pequeñas demostraciones como esa. Puso un pie en la alfombra de la oficina y dejó que la luz brillaba desde su interior se desvaneciera. Su cabello dejó de agitarse y retorcerse en respuesta a la energía que ondulaba a través de él, quedando flácido y volviéndose marrón. Sus ojos se oscurecieron a su color avellana oscuro. Podía escuchar un clic seguido por el más leve siseo cuando la ventana se cerró lentamente detrás de ella.
“Kayden. Ha pasado un tiempo”, logró saludarla y hacer que pareciera una crítica en el mismo aliento. Dio media vuelta para escribir en su computadora, y las luces de la oficina se ajustaron a un destello de halógeno. Cerró los ojos brevemente y se deleitó con el resplandor, sintiendo que su suministro interno de energía se recargaba.
“Max. Gracias por la luz.”
“¿Asumo que estás bien?”
“Estoy bien.”
“¿Y nuestra hija?”
“Aster está bien”, dijo, con la mayor calma posible, mientras su pulso latía en sus oídos. Ella sabía que realmente no le importaba. Él le estaba haciendo saber que no se había olvidado de Aster, recordándole que él, en cualquier día y en cualquier momento, podría tomar la custodia de su bebé. Él tenía el dinero, tenía los contactos. Ella sería incapaz de detenerlo. Ella recordó mencionar, “Theo la cuidará esta noche.”
“Lo sé. Llamó un poco antes para preguntar si podía pasar la noche. Le dije que estaba bien. Le hará bien pasar tiempo contigo y Aster. Algunas influencias femeninas en su vida.”
Kayden respondió con un brusco asentimiento. Para cualquier otra persona, esta conversación habría sonado perfectamente inocente. Como alguien que había trabajado junto a Max durante diez años y se había estado casada con él por uno, sabía que esto era todo negociación. Estaba dejando claro que le estaba haciendo un favor, y que esperaría una recompensa en algún momento, esta noche o dentro de una semana. Así era él, siempre jugando por el poder, por la ventaja, por el dominio. Todo el tiempo, él lo estaba haciendo de una manera que no podrías enfrentar. Si ella lo señalaba, él jugaría inocente y se vería como la loca, la que estaba equivocada. A veces incluso a sí misma.
“Entonces, ¿qué puedo hacer por ti?”, Se reclinó en su asiento.
“Los ABB carecen de liderazgo. O, al menos, carecen de liderazgo experimentado. Quiero derribarlos antes de que se reagrupen. Para hacer eso, quiero reunir a nuestro antiguo equipo.”
“Y admites que no puedes hacerlo sin mi ayuda.”
“Sí”, le dolió admitir.
“No estoy interesado”, dijo, dando vueltas en su silla para mirar la computadora. Hubo un clic, y la ventana detrás de Kayden comenzó a abrirse nuevamente. A medida que el aire soplaba desde el exterior, un mechón de cabello le atravesó la cara. Ella lo colocó detrás de su oreja.
“He hablado con los demás, pero nadie que haya trabajado para ti está dispuesto a ser el primero en unirse a mí. Algunos dicen que están preocupados de que te ofenderán. Otros simplemente están asustados, o ya se dieron por vencidos. Me preguntan por qué un grupo de sus rechazados lo haría mejor de lo que habían logrado como parte de su equipo. No estoy llegando a ningún lado, y el tiempo se acaba. Todo lo que tomaría sería una palabra de ti, y tendría un equipo de cuatro o cinco personas. Con eso, podría exponer y aplastar al ABB.”
Max se levantó y se sentó en el borde de su escritorio para mirar a Kayden, “No veo que valga la pena el esfuerzo. ¿Qué hay para mi ahí en esto?”
“Para empezar, la ABB se habría ido.”
“Se irán eventualmente. Soy paciente ¿Qué más?”
“No tengo nada más que ofrecerte, Max”, respondió ella. Eso era una mentira, lo sabía… pero lo más cercano que tenía a una moneda de cambio era algo que nunca abandonaría en un millón de años. Nunca Aster.”
“Te quiero a ti. En mi equipo otra vez.”
“No.”
“Serías mi segunda al mando. Hablaría con los antiguos miembros del equipo y les pediría que formaran un grupo aparte que trabajase bajo tus órdenes. Tendrías que verificar conmigo todo lo que haces, pero aparte de eso, serías completamente autónoma. Libre de usar a tu equipo como mejor te parezca.”
Aparte de eso, pensó ella. Como si fuera intrascendente, estar chequeando con él en cada movimiento que ella hiciera. “No estoy de acuerdo con la forma en que haces las cosas. No quiero asociarme contigo.”
Él rió, gutural, profundo, mientras ella permanecía allí en un silencio sepulcral.
“Kayden”, dijo, cuando se detuvo, “Ya estás asociada conmigo. La gente dice nuestros nombres al mismo tiempo, incluso cuando no hemos trabajado juntos en dos años. Cuando mi nombre aparece en los periódicos, el tuyo nunca se queda atrás.”
“Estoy trabajando para cambiar eso.”
“Y trabajarás en contra de esa impresión durante décadas, sin ningún efecto, te lo garantizo.”
Kayden se volvió y miró por la ventana, no queriendo mirar a Max con sus brillantes ojos azules por más tiempo.
Continuó, y ella supo que él estaba sonriendo con aire de suficiencia, incluso sin mirarlo, “Independientemente de nuestros diferentes métodos, siempre compartimos los mismos objetivos. El limpiar este sucio mundo nuestro.”
“Lo haces poniendo drogas en la calle, robando, extorsionando. No puedo estar de acuerdo con eso. Nunca lo hice. No tiene sentido, mejorar las cosas empeorándolas.”
Max sonrió, “Es feo en la superficie, pero es más dinero, más poder, y me da la influencia para realmente afectar las cosas. Las únicas personas a las que lastimé son las mismas personas que causan los problemas en primer lugar.”
Era un estribillo que había oído tantas veces antes. Ella se cruzó de brazos.
Cambió de táctica, “Déjame preguntarte: ¿prefieres hacer las cosas a tu manera, sin cambiar las cosas o preferirías trabajar bajo mis órdenes y hacer una diferencia?”
Estoy haciendo una diferencia”, respondió Kayden, “estoy trabajando para hacer de este mundo un lugar mejor.”
“Por supuesto”, respondió, y ella no perdió el rasgo de condescendencia en su voz, “Dejaste a mi equipo para hacer un buen trabajo, es pura coincidencia que sean criminales negros, marrones o amarillos a los que apuntas.”
Kayden frunció el ceño, “Es difícil de evitar, cuando la única banda notable de blancos es tuya. Algunos viejos amigos y aliados siguen trabajando para ti… No puedo atacarlos, ¿o sí? Estoy trabajando para mejorar nuestra ciudad, pero no voy a golpear a las personas con las que he salido a beber.”
“Y en el proceso, estás haciendo poco para cambiar la idea de que eres parte del Imperio Ochenta y Ocho”, sonrió Max, “es divertido escucharte que intentar justificar tu perspectiva, pero estás ignorando la incómoda verdad. Corta esta basura y dime que no sientes algo diferente cuando miras una cara negra, en comparación con cuando miras una blanca.”
Kayden no tenía una respuesta para eso. Era su culpa, realmente. El jugador de béisbol de la escuela secundaria que le gustaba cuando ella estaba en la escuela media[2] terminó siendo la misma persona que se acercó primero a ella cuando comenzó a salir de traje. Cegada por su buena apariencia y su habilidad con las palabras, había sido persuadida, convencida de su forma de pensar. Ella había tratado de cambiar su punto de vista desde el divorcio, pero había visto mucho en sus diez años como miembro de su equipo. Era imposible mirar la ciudad ahora e ignorar el hecho de que demasiado de lo que lo convertía en un lugar más feo para vivir y criar a un niño podía rastrearse hasta el mismo tipo de personas. Claro, los blancos también tenían criminales, pero al menos eran jodidamente civilizados.
Cuando no hubo respuesta, Max dijo: “Eso es lo que pensé. Sin embargo, nuestros métodos difieren, independientemente de si está dispuesta a admitirlo en voz alta, creo que compartimos una perspectiva muy similar. Mi oferta es esta: déjame demostrar que mis métodos funcionan. Únete a mi equipo, sirve como mi segunda al mando por un año más. La única persona a la que respondes es a mí, y te doy un equipo propio. Puedes elegir a tu propio escuadrón entre nuestros posibles miembros y ex miembros, aunque no puedo garantizar que todas las personas que menciones quiera participar...”
“Max…” Kayden negó con la cabeza.
“La parte final del trato es esto. Si no estás satisfecha con cómo fueron las cosas cuando tu año termina, Imperio Ochenta y Ocho es suyo. Por completo, incluido mi negocio, cada empleado, cada activo, legítimo o no. Me convierto en tu segundo al mando y sigo tus órdenes. Puedes convertir a Imperio Ochenta y Ocho en un esfuerzo humanitario, vender el negocio, convertirnos a todos en superhéroes. No me importa. Si no puedo impresionarte, entonces lo que estoy haciendo simplemente no vale la pena.”
Eso llamó su atención. Años atrás, Kayden probablemente habría aceptado una oferta como esta sin pensarlo dos veces. Estar casada con Max durante once meses, darse cuenta de quien realmente era, le había dado perspectiva y precaución. Ella lo consideró por unos largos momentos, tratando de descubrir el ángulo. Él estaba diciendo la verdad, ella lo sabía. Fuera lo que fuese Max, no rompería su palabra sobre algo como esto.
“¿Está fallando el negocio?”, Preguntó. ¿Ella estaba recibiendo un premio trampa?
“Prosperando. Lo prometo.”
“¿Qué quieres que haga?”
“Lo mismo que hiciste antes. Serías mi peso pesado. Mi agente. Si necesitara que hicieras un ejemplo de alguien, lo harías. La única diferencia entre entonces y ahora es que mi Imperio es más grande. Mejor. Tú y yo podemos tener un mayor impacto.”
Más sangre en mis manos. Cuando el pensamiento cruzó por su mente, miró sus manos enguantadas. Tela blanca prístina, marcada por el resplandor de las luces halógenas. Sabía lo que él estaba haciendo, sabía cuándo decidió venir. Encontraba la debilidad de una persona, la atacaba y la aprovechaba. Sabía que estaba frustrada con sus esfuerzos como agente solitaria, probablemente había planeado esta conversación días o semanas atrás, poniéndola en práctica mentalmente, teniendo una respuesta preparada para todo lo que pudiera decir. ¿Cómo podría competir con eso, cuando rara vez miraba más allá de las próximas veinticuatro horas? Era solo cómo ella era, cómo pensaba.
Probablemente por eso eran tan efectivos como pareja, se vio obligada a admitir.
“Así que te pregunto de nuevo, Kayden, ¿quieres pasar el tiempo sin poder hacerte un nombre por tu cuenta, o estás dispuesta a unirte a mí para cambiar realmente las cosas? Ven conmigo y te garantizo que ganas de una manera u otra.”
Sus ojos se iluminaron, y su cabello comenzó a ponerse blanco desde las raíces hacia afuera. En unos momentos, ella era su alter ego radiante. Purity.[3]
Como en respuesta, tomó un abrecartas y lo sostuvo frente a su pecho. Cuchillas de metal comenzaron a ramificarse desde allí, cada una convirtiéndose en más. Lento al principio, la red de metal rápidamente abarcó su pecho, y luego el resto de su cuerpo. Barras, cuchillas, tubos y láminas del metal encontraron su lugar a su alrededor. Con su poder, ella sabía, él podía hacer brotar el metal de cualquier superficie sólida a su alrededor, incluido el metal que ya había creado. Con la misma facilidad con la que podía arrojar lanzas de hierro de nueve metros de altura desde el suelo o las paredes, creó una armadura finamente trabajada y luego la embelleció con cuchillas y púas. Terminó con una corona desigual de cuchillas.
Extendió un guantelete, lo dejó allí para que lo tomara. Era el gesto más pequeño, nunca hacia un movimiento en el que alguien pudiera rechazarlo, dejarlo plantado, y significaba todo para ella, incluso cuando sospechaba que estaba calculado precisamente por ese efecto.
Perdóname, Aster, pensó ella. Estoy haciendo esto por ti.
[1]¡En el mundo de Worm todavía rentan películas físicas!
[2]La escuela media es entre la primaria y el secundario, la edad varia según el estado, pero es entre los 10 y 14 años, empezando la secundaria entre los 14 o 15 años. Según esto y la edad de Kayden y Max, ellos se conocieron cuando tendrían 13 y 18 años respectivamente.
[3]Purity: Lit. Pureza, alusión tanto a su poder de luz blanca como a la ideología de pureza racial.

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2018.06.08 20:46 master_x_2k Interludio III Los Custodios

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____________________Interludio III Los Custodios____________________

El edificio que alberga la división local del Equipo de Respuesta a Parahumanos realmente no sobresalía. El exterior era todo ventanas, lo suficientemente reflexivo como para reflejar el gris oscuro moteado del cielo en lo alto. Solo un logotipo de escudo con las letras "E.R.P." lo marcó aparte de los otros edificios del centro de Brockton Bay.
Aquellos que ingresan al lobby se encuentran con una situación extraña. Por un lado, se podía ver a los diversos empleados vestidos de traje, entrando y saliendo apresuradamente del edificio, hablando en grupos. Un equipo de cuatro oficiales del EPR estaba en espera, cada uno estacionado en un área diferente del vestíbulo, equipado con el mejor equipamiento que el dinero podía comprar. Todos tenían chalecos de malla y chalecos de kevlar, cascos que cubrían sus rostros y armas de fuego. Sin embargo, el equipo era diferente, ya que dos de ellos tenían lanzagranadas colgando de correas al hombro con bandoleras de varias municiones especiales en el pecho, incluida una granada de extinción de incendios, una munición EMP y varias granadas de aturdimiento. Los otros dos tenían lo que parecía a primera vista ser un lanzallamas; si tiraran de los gatillos, expulsarían un espeso y espumoso chorro de espuma, suficiente para contener a todos menos a los villanos más fuertes y rápidos.
En marcado contraste con esto, estaba la tienda de regalos que estaría llena de jóvenes cuando terminara la escuela, luciendo una selección de figuras de acción, posters, videojuegos y ropa. Imágenes de un metro y medio de altura de los diversos miembros de equipo del Protectorado y los Custodios estaban colgados a intervalos regulares alrededor del lobby, cada una respaldada por colores brillantes.
Había un alegre guía turístico esperando pacientemente en la recepción, sonriendo con encanto a cualquiera que mirara en su dirección. Según un cronograma, guiaría a turistas y niños a las oficinas del ERP, la armería, el área de entrenamiento y el estacionamiento con las furgonetas de contención de parahumanos, mostrándoles lo que se necesitaba para administrar a los héroes locales. Para aquellos dispuestos a pagar por la gira premium, esperar hasta dos horas y sufrir la escolta de un escuadrón ERP, habría una parada adicional en la gira: un vistazo al Cuartel de los Custodios.
Cuando un agobiado equipo de jóvenes héroes se tambaleó hacia el vestíbulo, sin embargo, no hubo una gira, solo una mujer corpulenta con pelo corto. Llevaba una chaqueta y una falda de traje azul marino, y esperaba con un par de hombres de aspecto severo con trajes justo detrás de ella. Sin decir palabra, los condujo a través de una puerta detrás de la recepción y hacia una sala de reuniones.
“Directora Piggot. Señora,” Aegis la saludó, su voz tensa. Su traje estaba hecho jirones, y era más carmesí con su propia sangre que su blanco original. Estaba tan estropeado que su identidad civil podría haber sido revelada, si no fuera por la sangre seca y los trozos de carne que le habían quitado, algunas de las heridas tenían medio metro de ancho.
“Dios mío, Aegis,” sus cejas se elevaron una fracción, “Estás echo una porquería. ¿Qué pasa con tu voz?”
“Pulmón perforado, señora”, dijo Aegis con voz áspera, “creo que hay un agujero en mi pecho y espalda.” Como para demostrar, metió los dedos en la cavidad de su pecho.
La directora Piggot no apartó la vista, pero uno de los hombres que estaba detrás de ella se veía con un toque verde, “Puedo tomar tu palabra. No necesitas pasar tu brazo a través de tu pecho para demostrarlo.”
Aegis sonrió y retiró la mano de su pecho.
Su expresión se endureció, “No estaría sonriendo en este momento.”
La sonrisa de Aegis cayó. Miró por encima del hombro a sus compañeros de equipo. Gallant, Kid Win, Vista, Browbeat y Clockblocker llevaban expresiones adecuadamente sombrías.
“Esto fue un fiasco”, les dijo.
“Sí, señora. Perdimos”, admitió Gallant.
“Perdieron, sí. Eso es lo de menos. También causaron cantidades terribles de daño a la propiedad. Me temo que toda la destrucción causada por la niña mimada[[1]](file:///C:/Users/Fernando/Documents/Books/Wildbow/Worm%201%20espa%C3%B1ol.docx#_ftn1) de New Wave es también su responsabilidad, ya que la invitaron a participar. _Sin mi permiso._”
“Yo la invité”, dijo Gallant, “asumiré la culpa, y usted puede tomar los costos por el daño a la propiedad de mi fideicomiso.”
La Directora Piggot le ofreció una sonrisa delgada y completamente carente de humor, “Veo que le haces honor a tu nombre. Sí, estoy segura de que esa es la mejor manera de transmitir el mensaje. Tus compañeros de equipo y yo sabemos quién eres debajo de la máscara. De todos aquí, incluida yo misma, eres el más capaz de manejar una multa de decenas de miles de dólares.”
“No lo negaré, señora”, Gallant ahogó las palabras.
“Me temo que soy una creyente en el castigo, cuando se debe castigar. Tomar dinero de alguien con dinero de sobra no va a significar nada. Todos ustedes compartirán la cuenta entre ustedes. Como no puedo tocar los fondos fiduciarios que el ERP estableció para ustedes, tendré que conformarme con recortarles el sueldo. Tal vez la próxima vez, el resto de ustedes puede convencer a Gallant a que no invite a su novia”
Las protestas se superpusieron. “¡Su hermana estaba en el banco! ¡Ella hubiera ido de todos modos!” “¡Comienzo la universidad el próximo otoño!”
La Directora Piggot simplemente aguantó los argumentos y las quejas. Una persona más cínica incluso podría sugerir que disfrutaba oyéndolas. Cuando pasaron uno o dos minutos y estaba claro que ella no iba a responder o ser arrastrada a una discusión, los jóvenes héroes se sumieron en un huraño silencio. Se aclaró la garganta y habló de nuevo.
“Kid Win. Estoy muy interesada en saber de esta arma que desplegaste en el campo de batalla.”
“¿Mi Cañón Alternador?” Preguntó Kid Win, encogiéndose solo un poco.
“Tendrás que perdonarme”, sonrió Piggot, “El papeleo llega a ser un poco demasiado a veces. ¿Tal vez sabes dónde encontrar la documentación de nuestros equipos militares y científicos para este Cañón Alternador?”
“Dios, Kid”, Aegis gimió por lo bajo, con su voz arruinada.
Kid Win parecía más molesto por la reacción de Aegis que por otra cosa, “Yo, uh. Aún no lo he aclarado oficialmente. Solo pensé que sería mejor usar el cañón y hacer todo lo posible para detener el robo.”
“Ahí es donde estarías equivocado”, le dijo Piggot, “La realidad es que el dinero que se tomó del banco está muy abajo en mi lista de prioridades. Incluso puedes llegar a sugerir que no me importa.”
“Director-” comenzó Aegis. Él no llegó a terminar.
“Lo que me importa es la percepción pública de las capas. Me importa asegurarme de que obtengamos suficientes fondos para mantener a los Custodios, el Protectorado y los escuadrones del ERP pagados y equipados. Sin eso, todo lo que he trabajado para construir se viene abajo.”
“¿Qué vas a hacer?”, Le preguntó Kid Win.
“El cañón se desmantela, primero que nada.”
“¡No!” Aegis y Kid Win hablaron al mismo tiempo. La Directora Piggot pareció brevemente sorprendida por el desafío.
“Empecé con el Cañón Alternador, así tendría algo que sacar en caso de una amenaza de Clase A”, dijo Kid Win, “Deshacerse de él sería un total desperdicio. No me importa si nunca puedo usarlo de nuevo. Dáselo a tu escuadrón ERP. Le enseñaré a alguien cómo funciona. Puedes montarlo en uno de tus camiones o algo así.”
La Directora Piggot frunció el ceño, “La cantidad de tiempo y dinero que eso requeriría, para un evento que podría nunca ocurrir... no. Supongo que puedes quedarte el cañón.”
Kid Win prácticamente se hundió con alivio.
“Pero cualquiera que sea la fuente de poder, la vas a remover, y la mantendré bajo llave. Si una amenaza Clase A entra en juego, te la entregaré. Y el cañón todavía pasa por el proceso de revisión estándar para todo el material creado por Artesanos. Si no pasa la revisión, si estabas poniendo a las personas y a la propiedad en riesgo indebido con lo que hiciste hoy, me temo que podrías enfrentar una multa sustancial o un tiempo en la cárcel.”
Kid Win empalideció.
“¡Directora!” Aegis gruñó la palabra, dando un paso adelante.
“Cállate, Aegis”, gruñó Piggot, “Escucharte tratando de hablar con un pulmón perforado me duele a mí, y por mucho que admiro que defiendas a tu equipo, tu única bocanada de aire se desperdicia aquí.”
Kid Win se volvió hacia Aegis y le ofreció una pequeña sonrisa de disculpa.
“Kid Win, vienes con nosotros para una revisión disciplinaria. Todos los demás pueden retirarse. El grupo de turistas pasará por su alojamiento en una hora, y es probable que haya más de unos pocos periodistas mirando por la ventana. Traten de limpiarse para las fotos que indudablemente van a aparecer en los periódicos de mañana. Por favor.”
Los dos hombres vestidos de traje marcharon al miserable Kid Win por la puerta después de la Directora Piggot. Kid Win le lanzó una mirada preocupada a su equipo antes de que lo sacaran de la vista.
“Hagamos un recuento”, Aegis gruñó, “Gallant o Clockblocker al frente, ustedes decidan quién.”
El equipo salió caminando de la sala de reuniones y se dirigió a su ascensor reservado. Fue diseñado por Artesanos para impresionar a los turistas y ser mucho más seguro. Las secciones entrelazadas de metal se desplegaron y se deslizaron fuera del camino mientras se acercaban, luego se cerraron detrás de ellos. Bajaba de forma tan suave que era casi imposible saber si el ascensor se estaba moviendo.
Salieron a un largo pasillo de acero cromado.
“Voy a tener pesadillas”, gruñó Clockblocker, mientras tocaba con cuidado las ronchas alrededor de su nariz y boca, “Pesadillas con montones y montones de arañas.”
En el otro extremo del pasillo, llegaron a una terminal de seguridad. Aegis señaló a Clockblocker.
“¿Usualmente no lo haces tu?”
“Puede que tenga la retina desprendida”, admitió Aegis con su voz vacilante, “No quiero fallar el escaneo.”
Clockblocker asintió vacilante, luego se inclinó hacia delante para dejar que el terminal escrutara sus ojos. Las puertas de acero hicieron clic, luego se abrieron con un zumbido apenas audible, dejando que los jóvenes héroes y heroínas se abrieran camino en el área principal de su cuartel general.
La habitación tenía forma de cúpula, pero había secciones de pared que podían desmontarse y reordenarse sobre la marcha. Algunos habían sido creados para darles a los diferentes miembros del equipo sus habitaciones individuales, mientras que otros enmarcaban los umbrales que conducían a las duchas, el cuarto de archivo y su sala de prensa / reunión. Una serie de computadoras y monitores de gran tamaño estaban conectadas en red a un lado de la sala, rodeados por media docena de sillas. Uno de los monitores mostraba una cuenta atrás para el siguiente grupo de turistas, mientras que otros mostraban imágenes de cámaras en ubicaciones clave de la ciudad. El Banco Central era uno de ellos, una imagen oscura marcada por el rojo y el azul de las sirenas de la policía.
“¿Shadow Stalker está ausente?”, Preguntó Gallant.
“No pudo llegar a tiempo”, gruñó Aegis, “le dije que se quedara dónde estaba.”
“Ella va a odiar eso. ¿No tiene un gran odio por Grue?”, Preguntó Clockblocker.
“Parte de la razón”, Aegis gruñó las palabras, “le dije que se quedara. No necesito eso. Voy a ducharme. Curarme las heridas. Ustedes hagan el recuento de los hechos.”
“Claro que sí, Jefe,” Clockblocker saludó estilo militar. “Que te mejores.”
"Putos perros mutantes", murmuró Aegis, mientras se dirigía al baño. Se quito la mitad superior de su disfraz hecho jirones antes de que cruzar la puerta.
“¿Vista? ¿Puedes ir a agarrar la pizarra? Trae dos.” Gallant se volvió hacia su miembro más joven. Vista casi saltó en su apuro para seguir la orden.
“¿Qué le va a pasar a Kid?” Browbeat habló por primera vez, “No sé cómo funciona todo esto. ¿Es serio?”
Gallant consideró por un momento, “Podría ser, pero mi instinto me dice que Piggy solo quiere asustarlo. Tiene que dejar de probar los límites con las personas a cargo, o va a tener problemas reales en algún momento.”
“Entonces, no es exactamente el mejor comienzo para tu nueva carrera, ¿eh?” Clockblocker giró hacia Browbeat.
“Caraja, no me molestaría tanto si supiera lo que sucedió”, Browbeat se estiró, y sus músculos comenzaron a disminuir de tamaño, “Al menos entonces podría averiguar qué hacer mejor la próxima vez. Todo lo que sé es que de repente estaba ciego y sordo, y cuando traté de moverme, todo se torció por el camino equivocado. Entonces creo que me aturdieron.”
Vista regresó, arrastrando un par de pizarras en marcos de ruedas detrás de ella.
“Mantén ese pensamiento”, Gallant le dijo a su miembro más nuevo, “Hey, Clock, ¿no te importa si tomo el mando?”
Clockblocker aún usaba las yemas de sus dedos para explorar los bultos levantados en su rostro, “Adelante. Voy a posponer las cosas lo más que pueda en lo del liderazgo.”
“Eres el más viejo después de Carlos. ¿Solo serán tres o cuatro meses antes de que seas el miembro más antiguo?”
“Y mantendré esa posición ni siquiera el resto del verano antes de graduarme y pasarte el manto a ti,” Clockblocker sonrió despreocupadamente, “No te preocupes. Toma el control.”
Gallant se quitó el casco y lo sostuvo en una mano, pasándose los dedos por el cabello rubio húmedo por el sudor. Sonrió triunfante a Vista mientras colocaba las pizarras blancas para que todos pudieran verlas, “Gracias.”
Gallant no necesitó usar su poder para obtener una respuesta emocional de la heroína de trece años. Ella se puso de un rosa brillante. No podría haber ninguna duda para los presentes de que le gustaba su compañero de equipo mayor.
“De acuerdo muchachos”, dijo Gallant, “antes de comenzar, creo que es importante aclarar algunas cosas. En primer lugar, lo más importante, hoy no fue un fracaso. Incluso diría que hoy fue una victoria para los buenos, y comenzamos a establecer eso aquí y ahora.”
Se tomó un segundo para medir las reacciones incrédulas de su audiencia, luego sonrió.
“Los Undersiders. Hasta el momento, han pasado desapercibidos, pero más recientemente han comenzado a realizar trabajos de mayor perfil. Golpearon al casino Ruby Dreams hace cinco semanas, y ahora acaban de robar el banco más grande de Brockton Bay. Esta vez tuvimos la suerte de ponernos en su camino. Eso significa que finalmente tenemos información sobre su grupo.”
Se volvió hacia la pizarra y escribió los nombres de sus oponentes. Grue, Tattletale y Hellhound fueron al primer tablero, con líneas que separan el tablero en tres columnas. Escribió a Regent en el segundo tablero, trazó una línea y luego dudó en la quinta y última columna. "¿Se nombró a sí mismo? ¿El tipo con los bichos?”
“Chica”, lo corrigió Clockblocker, “estaba hablando con los rehenes después de que los Undersiders se escaparon. Dijo que tenía miedo de moverse porque ella iba a hacer que lo mordiera. Me llevó un poco darme cuenta de lo que quería decir exactamente. El pobre tipo estaba en estado de shock.”
“¿Pero no sabemos cómo se llamaba a sí misma?”
Nadie tenía ninguna respuesta a eso.
“Entonces tenemos que acordar un nombre para ella, o la documentación va a ser inconsistente. ¿Sugerencias para un nombre para la chica bicho?”
“¿Larva? ¿Gusano?” Browbeat le ofreció, “¿Pegarle un nombre de porquería?”
“No queremos hacer eso”, suspiró Clockblocker, “Tal vez si hubiésemos ganado, podríamos salirnos con la nuestra, pero no se ve tan bien si la prensa informa que nos pateó el culo alguien llamado gusano.”
“¿Stinger?
[
[2]](file:///C:/Users/Fernando/Documents/Books/Wildbow/Worm%201%20espa%C3%B1ol.docx#_ftn2)¿Pestilence?” Sugirió Vista.
Clockblocker se giró en la silla y tecleó los nombres en la computadora, “Tomados. Stinger es un villano en California con armadura de poder, un jetpack y misiles guiados, y Pestilence es un psicópata espeluznante en Londres.”
"¿Skitter?" Gallant soltó el nombre al aire.
Hubo un ruido de teclas cuando Clockblocker tecleó, “No está tomado.”
“Entonces sirve”, Gallant escribió el nombre en la pizarra, “Ahora intercambiamos ideas. Aquí es donde recuperamos nuestras pérdidas del día, calculamos un ángulo para poder ganar la próxima vez. Así que no se contengan. Compartan cualquier detalle, sin importar cuán insignificante sea.”
“El poder de Grue no es solo la oscuridad. No puedes escuchar allí tampoco. Y también se siente extraño”, dijo Browbeat, “Hay resistencia, como si estuvieras bajo el agua, pero no flotando.”
“Bien”, Gallant escribió eso en la columna de Grue, “¿Siguiente?”
“Los mutantes que hace Hellhound. ¿Los perros? Ella no los controla con su mente. Están entrenados”, ofreció Vista, “Ella les dice qué hacer con silbidos, gestos.”
“Sí, buen punto, me di cuenta de eso”, respondió Gallant, agregando con entusiasmo otra nota a la pizarra.
“La chica con los bichos... Skitter. Es todo lo contrario. Ella tiene un gran control sobre ellos”, agregó Clockblocker.
“¡Sí!”
“Además, según la rehén con la que hablé, ella dijo que puede sentir las cosas a través de sus bichos, que es cómo vigilaba a los rehenes.”
No pasó mucho tiempo antes de que la mayoría de las columnas estuvieran lo suficientemente llenas como para que Gallant tuviera que girar las pizarras para usar las partes traseras.
Carlos regresó de la ducha, con pantalones deportivos y una toalla alrededor de los hombros. Era puertorriqueño, su cabello largo. Su cuerpo estaba limpio de sangre, salvo algunos residuos de restos de heridas irregulares en sus brazos, estómago y pecho. Había cosido torpemente los cortes y las hendiduras, lo que hizo sorprendentemente poco para que fueran más fáciles de ver. Se sentó en una silla y agregó su aporte para las listas, que no fue demasiado. Había estado incapacitado durante demasiado de la pelea para tener mucho que decir.
Hubo un ruido abrasivo de la computadora ya que cada monitor de repente brilló en amarillo. Los Wards se apresuraron a ponerse sus máscaras. Aegis agarró una de repuesto de un cajón de las computadoras.
La entrada se abrió con un zumbido y Armsmaster entró, acompañado por la atractiva Miss Militia. Vestía un uniforme militar modificado, lo suficientemente ajustado en las áreas esenciales para acentuar sus curvas, luciendo un pañuelo alrededor de la boca con una bandera estadounidense bordada y una faja similar alrededor de la cintura. Lo más llamativo, sin embargo, fue el gran lanzacohetes que sostenía sobre sus hombros de la misma manera que un levantador de pesas podría sostener una barra.
“Armsmaster", Gallant se puso de pie, "Es bueno verlo, señor. Miss Militia, siempre es un placer.”
“Siempre el caballero”, los ojos de Miss Militia insinuaron la sonrisa detrás de su bufanda, “Trajimos un invitado.”
Siguiendo detrás de Armsmaster y Miss Militia, estaba una adolescente con una túnica blanca envolvente. Panacea. Ella tenía una tarjeta de identificación con un cordón alrededor de su cuello, con su foto y la palabra "INVITADO" en letras azules brillantes.
“Ella tuvo la amabilidad de ofrecerse voluntariamente para venir y curarlos”, Miss Militia les dijo a los jóvenes héroes, “No puedo enviarlos a casa con heridas horribles y cientos de picaduras de insectos, ¿o sí? Eso los dejaría en evidencia.”
Cambió la posición del lanzacohetes sobre sus hombros, y se disolvió en una mancha de energía verde-negra. La energía se encendió y se arqueó alrededor de ella por unos breves instantes, luego se materializó en una ametralladora. Solo mantuvo esa forma durante unos segundos antes de parpadear y solidificarse en un rifle de francotirador, luego un arma de arpón, y finalmente se quedó en la forma de un par de uzis, uno en cada una de sus manos. Ella apenas parecía darse cuenta, más allá de la acción automática de enfundar las armas.
“Quería agradecerles por venir a salvarme”, dijo Panacea, tímidamente, “y por dejar que Glory Girl venga con ustedes.”
Gallant sonrió, luego, en un tono más preocupado, preguntó: “¿Ustedes dos están bien?”
Panacea negó con la cabeza, “Tattletale encontró una forma de atravesar la invencibilidad de mi hermana. Glory Girl fue picada bastante mal, por eso no vine antes. Creo que te golpea más fuerte, psicológicamente, cuando eres prácticamente invencible pero te lastiman de todos modos. Pero estamos bien ahora. Ella ha sanado, pero está malhumorada. Yo-- Yo estoy bien. Un golpe en mi cabeza, pero estoy bien.”
“Bien.”
Armsmaster estaba en la pizarra, repasando los puntos. “Me gusta esto. Pero esta...” Tocó la columna titulada Tattletale, “Casi vacía.”
“Ninguno de nosotros se encontró con ella, y los rehenes no tenían nada que decir sobre ella”, respondió Gallant.
“Panacea podría ayudar allí”, ofreció Miss Militia.
Todos los ojos se volvieron hacia la chica.
“Yo-- Pasaron muchas cosas", se cubrió Panacea.
“Cualquier detalle ayuda.”
“Um. Lo siento”, dijo, mirando hacia abajo al suelo, “me golpearon en la cabeza, pero mi poder no funciona conmigo misma, y no soy del tipo de personas que salen disfrazadas y se meten en peleas, así que temiendo por mi vida… no lo sé. Todo eso… No puedo ordenar mis pensamientos todavía.”
“Cuanto antes-” comenzó Armsmaster.
“Está bien”, lo interrumpió Miss Militia, “Amy, ¿por qué no empiezas a ocuparte de los Custodios? Si algo te viene a la mente, cualquier cosa que los Undersiders hayan dicho o hecho, o cualquier pista que creas que pueda ayudar, compártelo después, ¿está bien?”
Panacea sonrió agradecida a la heroína, luego se volvió hacia el grupo, “¿Quién necesita más ayuda? ¿Aegis?”
“Viviré”, dijo Aegis, “puedo ser el último.”
Gallant levantó vacilante su mano, “Uno de los perros del Hellhound se estrelló contra mí. Creo que podría tener una costilla rota. Los paramédicos me dieron el visto bueno, pero quiero estar más seguro de que no estoy arriesgando un pulmón perforado o algo así.”
Panacea frunció el ceño, luego hizo un gesto hacia el otro extremo de la habitación, “Te echaré un vistazo allí, ¿está bien?”
“Que sorpresa, el novio de Glory Girl recibe un tratamiento especial”, Clockblocker sonrió para dejar en claro que solo estaba bromeando. Gallant solo sonrió en respuesta.
La pareja fue a la alcoba de Gallant, y ella lo sentó en la cama antes de ponerle una mano en el hombro. Se echó la capucha hacia atrás y frunció el ceño.
“No tienes un pulmón perforado. Tienes una costilla fracturada, pero ni siquiera tienes tanto dolor. Por qué-”
“Mentí. Quería hablar contigo, solo”, le tomó la mano.
Ella frunció el ceño y retiró su mano como si la hubiera mordido. Como para asegurarse doblemente de que no volvería a agarrar su mano, se cruzó de brazos.
“Sabes que puedo percibir emociones”, dijo, “Las emociones de todos, como una nube de colores a su alrededor. No puedo apagarlo. Es solo como veo el mundo.”
“Victoria lo mencionó.”
“Por eso eres un libro abierto para mí. Sé que tienes miedo. No… estás aterrorizada, y es por eso que no estás hablando.”
Suspiró y se sentó en la cama, tan lejos de Gallant como pudo.
“Nunca quise estos poderes. Nunca quise poderes, punto.”
El asintió.
“Pero los obtuve de todos modos, y recibí atención internacional por eso. La sanadora. La chica que podría curar el cáncer con un toque, hacer a alguien diez años más joven, volver a crecer miembros perdidos. Estoy obligada a ser un héroe. Cargada con esta obligación. No podría vivir conmigo misma si no usara este poder. Es una gran oportunidad para salvar vidas.”
“¿Pero?”
“Pero al mismo tiempo… no puedo curar a todos. Incluso si voy al hospital todas las noches durante dos o tres horas a la vez, hay miles de otros hospitales que no puedo visitar, decenas de millones de personas con una enfermedad terminal o que viven en un infierno personal donde están paralizadas. o en constante dolor. Estas personas no merecen enfrentar eso, pero no puedo ayudarlos a todos. No puedo ayudar al uno por ciento de ellos aun si invierto unas veinte horas al día.”
“Tienes que concentrarte en lo que puedes hacer”, le dijo Gallant.
“Suena más fácil de lo que es,” contestó Panacea, con un toque de amargura, “¿Entiendes lo que significa curar a algunas de estas personas? Siento que cada segundo que me tomo es un segundo que he fallado de alguna manera. Durante dos años, ha sido esta… presión. Me acuesto en la cama, me despierto por la noche y no puedo dormir. Entonces me levanto y voy al hospital a medianoche. Voy a pediatría, curo a algunos niños. Voy a la unidad de cuidados intensivos, salvo algunas vidas… y lo hago de forma automática. Ni siquiera puedo recordar a las ultimas personas que salvé.”
Ella suspiró de nuevo, “¿La última persona que realmente recuerdo? Fue quizás hace una semana, estaba trabajando en un niño. Él era solo un niño pequeño, un inmigrante de El Cairo, creo. Ectopia Cordis. Eso es cuando naces con tu corazón fuera de tu cuerpo. Estaba poniendo todo en el lugar correcto, dándole la oportunidad de una vida normal.”
“¿Qué lo hizo tan memorable?”
“Lo resentía. Estaba acostado allí, profundamente dormido, como un ángel, y por solo un segundo, consideré simplemente dejarlo. Los doctores podrían haber terminado el trabajo, pero hubiera sido peligroso. Podría haber muerto si lo hubiera dejado sobre la mesa, el trabajo a medio hacer. Lo odiaba.”
Gallant no dijo nada. Frunciendo el ceño, Panacea miró hacia abajo al suelo.
“No, odiaba que él tendría una vida normal, porque había renunciado a la mía. Tenía miedo de cometer un error intencionalmente. Que podría dejarme estropear el procedimiento en este niño. Podría haberlo matado o arruinado su vida, pero habría aliviado la presión. Bajar las expectativas, ¿sabes? Tal vez incluso hubiera rebajado mis propias expectativas sobre mí. Yo… Yo estaba tan cansada. Tan exhausta. En verdad consideré, por el momento más breve, abandonar a un niño para que sufra o muera.”
“Eso suena más que solo agotamiento”, respondió Gallant, en voz baja.
“¿Es así como comienza? ¿Es este el punto en que empiezo a ser como mi padre, quienquiera que sea?”
Gallant dejó escapar un suspiro lento, “Podría decir que no, que nunca vas a ser como tu padre. Pero estaría mintiendo. Cualquiera de nosotros, todos nosotros, corremos el riesgo de encontrar nuestro propio camino por ese sendero. Puedo ver la tensión que estás experimentando, el estrés. He visto gente quebrarse por menos. Así que sí. Es posible.”
“Está bien”, dijo, en voz baja. Esperó a que ella elaborara, pero no lo hizo.
“Toma un descanso. Piensa en ello como algo que tienes que hacer, para recargar tus baterías y ayudar a más personas a largo plazo.”
“No creo que pueda.”
Se sentaron en silencio por unos momentos.
Se volvió hacia ella, “Entonces, ¿qué tiene esto que ver con lo que sucedió en el banco?”
“Ella sabía todo. Esa chica Tattletale. Dijo que es psíquica, y por lo que dijo, lo que sabía, lo creo.”
Gallant asintió.
“¿Sabes cómo es hablar con gente como ella? ¿Como tú? Sin ofender. Construyes esta máscara, te engañas pensando que todo es normal y te obligas a mirar más allá de los peores aspectos de ti mismo... y luego estos Gallants y Tattletales simplemente te desnudan. Te obligan a enfrentarlo todo.”
“Lo siento.”
“Dijiste que no puedes apagarlo, ¿verdad? Realmente no puedo culparte. Es solo… es difícil estar cerca. Especialmente después de lidiar con Tattletale.”
“¿Qué dijo ella?”
“Ella amenazó con hablar sobre cosas. Cosas más difíciles de lo que acabo de contarte, supongo. Amenazó con decirme cosas que simplemente no quiero saber. Dijo que usaría lo que sabía para arruinar mi relación con Victoria y el resto de mi familia”, Amy se abrazó sola.
“Mi hermana es todo lo que tengo. La única persona sin expectativas, que me conoce como persona. Carol nunca realmente me quiso. Mark está clínicamente deprimido, así que por más agradable que sea, está demasiado concentrado en sí mismo para ser realmente un padre. Mi tía y mi tío son dulces, pero tienen sus propios problemas. Entonces somos solo yo y Victoria. Ha sido así casi desde el principio. Ese petulante pequeño monstruo amenazó con separarnos a mi hermana y a mí usando otra cosa más que yo no quería, otra cosa sobre la que no tenía control.”
Gallant comenzó a hablar y luego se detuvo.
“¿Qué?”
“¿Esto… tiene algo que ver con los… sentimientos bastante fuertes que tienes hacia mí?”
Panacea se quedó quieta.
“Lo siento”, se apresuró a decir, “No debería haberlo mencionado.”
“No deberías haberlo hecho”, se levantó y comenzó a caminar hacia la puerta.
“Mira, si alguna vez necesitas hablar…” ofreció.
“Yo-”
“Probablemente no quieras que sea yo, está bien. Pero mi puerta siempre está abierta, y puedes llamarme a cualquier hora. Sólo para que lo sepas.”
“Está bien”, respondió ella. Luego ella se acercó a él y le tocó el hombro, “Listo. Hematomas desaparecidos, retocadas las costillas.”
“Gracias”, respondió, abriendo la puerta para ella.
“Cuida a mi hermana, ¿está bien? ¿Hazla feliz?”, Murmuró, mientras dudaba en la puerta.
“No hace falta decirlo.” Se reincorporaron al grupo principal.
Cada cabeza en la habitación se volvió cuando Panacea tomó el marcador junto a las computadoras. Con una expresión sombría en su rostro, comenzó a llenar la sección de Tattletale de la pizarra.
[1] Golden child:La niña mimada, hija favorita, de la que la familia siempre se pone de lado.
[2]Stinger: Aguijón

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2018.03.22 02:03 master_x_2k Insinuación III

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_____________________Insinuación III______________________

No tuve tiempo para contemplar el mensaje que recibí de Tattletale. Sonó la campana y tuve que apresurarme para cerrar sesión y apagar la PC antes de dirigirme a mi próxima clase. Mientras recogía mis cosas, me di cuenta de que había estado tan absorta investigando sobre los villanos que había conocido la noche anterior y en el mensaje de Tattletale de que había olvidado preocuparme por meterme en problemas por faltar a la clase. Sentí una especie de resignación cuando me di cuenta de que tendría que enfrentar las consecuencias más tarde en el día, de todos modos.
Madison ya estaba en su asiento cuando llegué al salón de clases. Ella tenía un par de chicas agachadas a cada lado de su escritorio, y las tres rompieron a reír al verme. Perras.
Mi asiento preferido era el extremo derecho, primera fila, el más cercano a la puerta. La hora del almuerzo e inmediatamente después de la escuela era cuando el trío tendía ponérmelo más difícil, así que traté de sentarme lo más cerca posible de la puerta, para un escape rápido. Vi un charco de jugo de naranja en el asiento, con la botella de plástico vacía debajo de la silla. Madison iba por un dos por uno. Fue tanto una “travesura” como un recordatorio de cómo me rociaron con jugo y refrescos el viernes pasado. Irritada, evité mirar a Madison y tomé un asiento vacío unas pocas filas atrás.
El Sr. Gladly entró en la habitación, era bajo y lo suficientemente joven que casi podrías confundirlo con otro estudiante de secundaria. Tardó unos minutos en comenzar la clase, y de inmediato nos ordenó dividirnos en grupos de cuatro para compartir nuestra tarea con los demás y prepararnos para compartirla con el resto de la clase. El grupo que tuviera más para contribuir ganaría el premio que había mencionado el viernes, golosina de la máquina expendedora.
Eran cosas como estas las que hacían que el Sr. Gladly fuera el profesor que menos me agradaba. Me dio la impresión de que se sorprendería al saber que no le agradaba a alguien, pero eso era solo una razón más para mi desagrado. No creo que haya comprendido por qué a la gente podría no gustarle, o qué tan miserable era el trabajo en grupo cuando no te identificabas con ninguno de los grupos o camarillas de la escuela. Se imaginó que a la gente le gustaba trabajar en grupo porque les permitía hablar y pasar el rato con sus amigos en clase.
Mientras la clase se distribuía, pensé que en evitar quedarme como una perdedora sin ningún grupo al que unirme y sacarme algo más de encima. Me acerqué al escritorio en el frente del salón.
“¿Señor Gladly?”
“Llámame Sr. G. El Sr. Gladly es mi papá”, me informó con una especie de severidad fingida.
“Lo siento, eh, Sr. G. Necesito un nuevo libro de texto”.
Me miro curioso, “¿Qué le pasó a tu viejo libro?”
Empapado con jugo de uva por un trío de arpías. “Lo perdí”, mentí.
“Los libros de texto de reemplazo cuestan treinta y cinco dólares. No lo espero ahora, pero … ”
“Se lo traeré para el final de semana”, terminé por él.
Me entregó un libro de texto, y miré por encima de la habitación antes de unirme al único grupo con espacio para otro más: Sparky y Greg. Habíamos estado en grupo varias veces antes, como las sobras cuando todos los amigos y camarillas se habían unido.
Sparky aparentemente había conseguido su apodo cuando un maestro de tercer grado lo uso de forma irónico, y se había pegado, hasta el punto en que dudaba que nadie, excepto su propia madre, supiera siquiera su verdadero nombre. Era un baterista, de pelo largo, y estaba tan desconectado de la realidad que podías dejar de hablar en medio de una oración y no se daría cuenta. Simplemente pasaba por la vida aturdido, presumiblemente hasta que podio hacer lo suyo, que era su banda.
Greg era todo lo contrario. Era más inteligente que el promedio, pero tenía una manera de decir cada pensamiento que se le venía a la cabeza: su pensamiento no tenía frenos. O dirección. Hubiera sido más fácil estar en un grupo solo con Sparky y esencialmente hacer el trabajo por mí misma de lo que sería trabajar con Greg.
Saqué mi parte de la tarea de mi nueva mochila. El Sr. Gladly nos había pedido que ideáramos una lista de formas en que las capas habían influido en la sociedad. Entre los varios pasos de mi preparación para mi primera noche de disfraz, me había tomado el tiempo para arreglar mi proyecto de arte y había presentado una lista bastante completa para la tarea del Sr. Gladly. Incluso había usado recortes de periódicos y revistas para apoyar mis puntos. Me sentí muy bien al respecto.
“No hice mucho,” dijo Greg, “me distraje con este nuevo juego que recibí, es realmente muy bueno, se llama Space Opera, ¿lo has jugado?”
Un minuto después todavía estaba hablando sobre el mismo tema, a pesar de que no le estaba prestando atención o dándole ningún comentario sobre lo que estaba diciendo, “… tienes que entender que es un género, y es uno en el que realmente me he metido últimamente, desde que comencé a ver este anime llamado – ¡Oh, oye, Julia! “. Greg se separó de su monólogo para saludar con suficiente energía y emoción que me sentí un poco avergonzada solo estar sentada a su lado. Me volví en mi asiento para ver a uno de los amigos de Madison entrar tarde.
“¿Puedo estar en el grupo de Madison?”, Preguntó Julia al Sr. Gladly.
“Eso no sería justo. El grupo de Greg solo tiene tres personas. Ayúdalos “, dijo el Sr. Gladly.
Julia caminó hacia donde estábamos sentados e hizo una mueca. Solo lo suficientemente alto para que lo oigamos, ella murmuró algo disgustada, “Ew”. Sentí casi lo mismo de que ella se uniera a nosotros.
Fue cuesta abajo desde allí. El grupo de Madison se movió, así que las cuatro estaban sentadas al lado de nuestro grupo, lo que permitió que Julia hablara con ellas mientras aún estaba sentada con nosotros. La presencia de todas las chicas populares y atractivas en la clase solo puso a Greg más nervioso, y comenzó a tratar de insertarse en su conversación, solo para ser ignorado. Fue embarazoso verlo.
“Greg”, le dije, tratando de distraerlo del otro grupo, “Esto es lo que hice durante el fin de semana. ¿Qué piensas?”
Le entregué el trabajo que había hecho. Para su crédito, le dio una lectura seria.
“Esto es realmente bueno, Taylor”, dijo, cuando terminó.
“Déjame ver”, dijo Julia. Antes de que pudiera detenerlo, Greg obedientemente le entregó mi trabajo. La vi mirar por encima y luego la arrojó a la mesa de Madison. Hubo algunas risas.
“Devuélvemelo”, dije.
“¿Devolver qué?”, ​​Dijo Julia.
“Madison”, le dije, ignorando a Julia, “Devuélvemelo”.
Madison, linda y pequeña y objetivo del amor de la mitad de los chicos de nuestro grado, se volteó y logró una mirada y tono combinados de tal condescendencia que un hombre adulto se estremecería, “Nadie te está hablando, Taylor”.
Eso fue todo. A menos que corriera hacia el maestro y me quejara, no iba a recuperar mi trabajo, y cualquiera que considerara esa opción claramente nunca ha estado en la escuela secundaria. Greg miró entre las chicas y yo con una especie de pánico antes de caer en un ataque de disculpas. Sparky tenía la cabeza apoyada en el escritorio, ya sea dormido o cerca ello, y me quedé furiosa. Hice un intento de tratar de salvar las cosas, pero hacer que Greg se concentrara era imposible, ya que constantemente trataba de disculparse e hizo intentos pateticos para convencer al otro grupo de que devolviera mi trabajo. Se nos acabó el tiempo y el Sr. Gladly eligió a personas de cada grupo para ponerse de pie y exponer lo que se les había ocurrido.
Suspiré cuando el Sr. Gladly eligió a Greg para que hiciera la presentación de nuestro grupo, y me vi obligado a mirar a Greg frustrarlo lo suficiente como para que el Sr. Gladly le pidiera que se sentara antes de que terminara. Greg era uno de esos niños que siempre pensé que los maestros gritaban por dentro cuando levantaban la mano en clase. El tipo de niño que se tomaba el doble de tiempo para responder que cualquier otra persona, y a menudo era medio incorrecto o tan fuera de tema que descarrilaba la discusión. No me podía imaginar lo que poseía el Sr. Gladly para elegir a Greg para hacer la presentación de nuestro grupo.
Lo que empeoró las cosas fue que luego pude ver a Madison relatar mi impresionante lista de formas en que las capas habían cambiado el mundo. Ella usó casi todos mis puntos; la moda, la economía, los Tinkers y el boom tecnológico, el hecho de que las películas, la televisión y las revistas habían sido modificadas para acomodar a las capas celebres, y así sucesivamente. Aun así, se equivocó al explicar cómo habían cambiado a las fuerzas de la ley. Mi idea había sido que con capas calificadas para que aliviaran la carga de trabajo y se encargaran de la mayoría de las crisis de alto perfil, las fuerzas del orden de todo tipo podían entrenar y expandir sus habilidades, lo que las hacía más inteligentes y versátiles. Madison simplemente lo hizo sonar como si tuvieran muchos días de vacaciones.
El Sr. Gladly nombró a otro grupo como los ganadores, en virtud de la gran cantidad de cosas que se les habían ocurrido, aunque insistió en que la calidad del trabajo de Madison era lo suficientemente buena para contar. A partir de ahí, pasó a su lección.
Estaba que ardía y apenas podía concentrarme en la lección, ya que mi poder crepitaba y atraía mi atención desde la periferia de mi conciencia, haciéndome muy consciente de cada bicho dentro de área de 160 metros[1].
Podía desconectarlo, pero la concentración extra que tomó, junto con la ira que sentía hacia Madison y el Sr. Gladly, me distraía lo suficiente como para no poder concentrarme en la lección. Seguí el ejemplo de Sparky y puse mi cabeza sobre el escritorio. Como estaba exhausta por la actividad de la noche anterior, era todo lo que podía hacer para no quedarme dormida. Aun así, pasar la clase medio dormida hizo que pasara más rápido. Me sobresalté cuando sonó la campana.
Cuando todos recogieron sus cosas y comenzaron a salir, el Sr. Gladly se me acercó y dijo en voz baja: “Me gustaría que te quedes unos minutos, por favor”.
Solo asentí y guardé mis libros, luego esperé a que el maestro terminara de negociar dónde encontrarse a los ganadores del concurso de la clase para poder darle sus premios.
Cuando éramos solo yo y el Sr. Gladly en el aula, se aclaró la garganta y luego me dijo: “No soy estúpido, ¿sabes?”.
“Está bien”, respondí, insegura de cómo responder.
“Tengo una idea de lo que sucede en mi clase. No sé exactamente quién, pero sé que algunas personas te están haciendo pasar un mal momento “.
“Claro”, dije.
“Vi el desastre que quedo en tu asiento habitual hoy. Recuerdo hace unas semanas cuando pusieron pegamento en tu escritorio y silla. También hubo un incidente que sucedió a comienzos de año. Todos tus profesores tuvieron una reunión sobre eso “.
No pude mirarlo a los ojos cuando trajo el último evento. Me miré los pies.
“¿Y supongo que hay más de lo que no sé?”
“Sí”, dije, aun mirando hacia abajo. Fue difícil explicar cómo me sentía acerca de esta conversación. Me alegré, creo, de que alguien lo hubiera mencionado, pero me molestó que ese alguien fuera el Sr. Gladly. También me sentí avergonzada, como si me hubiera chocado con una puerta y alguien estuviera esforzándose demasiado para asegurarse de que estuviera bien.
“Te pregunté después del incidente del pegamento. Te lo vuelvo a preguntar. ¿Estarías dispuesta a ir a la oficina conmigo, a hablar con el director y el subdirector?
Después de unos momentos de consideración, levanté la vista y le pregunté: “¿Qué pasaría?”
“Tendríamos una discusión sobre lo que ha estado sucediendo. Tu nombrarías a la persona o personas que consideras responsables, y cada una de ellas sería llamada para hablar con el director, a su vez “.
“¿Y serían expulsadas?”, Pregunté, aunque ya sabía la respuesta.
El Sr. Gladly negó con la cabeza, “Si hubiera pruebas suficientes, serían suspendidas por varios días, a menos que hayan hecho algo muy serio. Ofensas adicionales podrían llevar a suspensiones o expulsiones más largas “.
Solté una risita triste, sintiendo que la frustración crecía, “Genial. Entonces, tal vez se pierdan unos días de escuela, y solo si puedo probar que estaban detrás de todo … y si son suspendidas o no, se sienten cien por ciento justificadas en cualquier cosa que le hagan a la soplona para vengarse “.
“Si quieres que las cosas mejoren, Taylor, tienes que empezar en algún lado”.
“Ese no es un punto de partida. Me estaría disparando en el pie “, le dije, tirando de mi bolso sobre mi hombro. Cuando él no respondió de inmediato, salí del aula.
Emma, ​​Madison, Sophia y media docena de otras chicas estaban de pie en el pasillo, esperándome.
[1] La distancia que usa Taylor es una decima de milla, lo que equivale a 176 yardas o 160 metros.

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2018.03.17 16:42 master_x_2k Agitación 1

Este es el último capítulo completo traducido por Hidet.

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_____________________Agitación I_____________________

El martes por la mañana lo primero que hice fue salir a correr. Me levanté a la hora de siempre, le pedí perdon a mi padre por no desayunar con el, y salí por la puerta, con la capucha de la sudadera puesta para esconder el desastre de mi pelo sin peinar.
Había algo unico en salir y hacer algo antes de que la ciudad se hubiera despertado. Normalmente no salia tan pronto, así que fue un cambio que agradecí. Mientras me dirigia al este con un trote ligero, no había coches o gente en las calles. Eran las seis treinta de la mañana, y el solo acaba de salir, así que las sombras eran largas. El aire era lo bastante frio como para que mi aliento se condensara. Era como si Bahía Brockton fuera un pueblo fantasma, en el buen sentido.
Mi entrenamiento consistia en correr cada mañana, y alternar entre correr más y hacer otros ejercicios por lastardes, dependiendo de que dia de la semana fuera. El objetivo principal era conseguir más aguante. En febrero, Sophia había convencido a unos chicos para que intentaran cogerme, creo que el objetivo era atarme con cinta aislante a un poste. Había escapado, ayudada por el hecho de que a los chicos no les importaba tanto como para correr en serio, pero me quedé exhausta después de correr sólo una calle. Había sido un jarro de agua fria justo cuando estaba empezando a pensar en salir en traje. Poco después, había empezado a entrenar. Tras unos cuantos intentos, había cogido una rutina. Ahora estaba más en forma. Aunque no podría haber dicho que estaba gorda antes, tenía la desafortunada combinación de una pequeña tripa, pechos pequeños y piernas y brazos tan anchas como el palo de una escoba. La combinación había hecho que pareciera una rana forzada a ponerse a dos patas. Tres meses y medio habían quemado la grasa de mi cuerpo, dejandome muy esbelta, y me habían dado el aguante necesario para trotar a un ritmo constante sin dejarme sin aliento. Pero no quería solo trotar. Aumenté el ritmo cada calle que pasaba mientras me dirigía hacia el agua. Para cuando iba por la quinta calle, ya estaba corriendo.
Mi idea era no preocuparme demasiado de contar los kilómetros o medir las distancias. Eso solo parecía distraerme de mi conocimiento de mi cuerpo y sus limitas. Si lo notaba demasiado facil, simplemente me obligaba a esforzarme más que el dia anterior. La ruta que cogía cambiaba cada día, por insistencia de mi padre, pero normalmente me llevaba al mismo sitio. En Bahía Brockton, ir al este te llevaba a dos sitios. O acabas en los Muelles, o acababas en el Paseo. Como la mayoría de las zonas de los Muelles no eran sitios por los que pasases sin problemas, con vagabundos, pandillas y crimines en general, me mantuve en las calles principales que pasaban de largo de los Muelles y al Paseo Maritimo. Eran más o menos las nueve cuando soía llegar al puente que pasaba por encima de Lord Street. De allí, estaba a una calle del Paseo Marítimo.
Reduje el ritmo cuando la acera terminó y empezó la plataforma de madera. Aunque me dolían las piernas y estaba sin aliento, me forcé a mantener un ritmo lento en vez de pararme.
Por el paseo maritimo, la gente estaba empezando el dia. La mayoría de los sitios aun estaban cerrados, con sistemas de seguridad a la ultima, persianas de acero y rejas de metal protegiendo todas las tiendas de lujo, pero había cafeterias y restaurantes abriendo. Otras tiendas tenían furgonetas aparcadas delante, y estaban ajetreadas cargando sus pedidos. Solo había unas cuantas personas pasando por allí, lo que hizo que fuera facil encontrar a Brian.
Brian estaba apoyado en la barandilla de madera, mirando la playa. Apoyado en la barandilla a su lado había una bolsa de papel y una bandejita de cartón con un café en cada uno de los cuatro huecos. Me paré a su lado, y me saludó con una amplia sonrisa.
"Hey, llegas justo a tiempo," dijo Brian. Iba diferente de cuando le había visto el lunes. Llevaba un sueter debajo de una chaqueta, sus vaqueros no estaban rotos, y sus botas relucian. El lunes, me había dado la impresión de una persona normal que vivía en los Muelles. La ropa de moda y a medida que llevaba hoy le hacía parecer alguien que estaba en su sitio en el Paseo Marítimo, junto con los clientes que compraban en tiendas donde nada costaba menos de cien dolares. El contraste y la facilidad con la que parecía haber hecho la transición eran sorprendentes. Mi valoración de Brian subió un poco.
"Hey," dije, sintiéndome un poco avergonzada por haber tardado tanto en responder, y pensando que mi ropa era increiblemente fea en comparación. No había esperado que se vistiera tan bien. Esperé que el estar sin aliento fuera una excusa creible para tardar en responder. No había nada que pudiera hacer sobre mi ropa.
Hizo un gesto hacia la bolsa de papel, "Tengo donuts y croissants de la cafetería de allí, y café si quieres."
"Quiero," dije, y luego me sentí tonta por hablar como un troglodita. Le eché la culpa al hecho de que fuera tan pronto por la mañana. Para intentar salvarlo, añadí "Gracias."
Pesqué un donut cubierto de azucar y le di un mordisco. Inmediatamente noté que no era el tipo de donut que se fabricaba en masa en una fabrica central y luego se llevaba a las tiendas para que los hornearan por la mañana. Era recien hecho, probablemente en la tienda al otro lado de la calle, vendido directamente despues de salir del horno.
"Que bueno", dije, chupando el azucar de mis dedos antes de ir a coger uno de los cafés. Viendo el logo, miré a la cafeteria y pregunté "¿Ahí no cuestan, como, quince dolares la taza?"
Brian se rió un poco, "Podemos permitirnoslo, Taylor."
Me llevó un segundo procesar la idea, y según hice la conexión, me sentí como una idiota.
Estos tipos estaban sacando miles de dolares por un trabajo, y me habían dado dos mil dolares de entrada. No estaba dispuesta a gastarme el dinero, sabiendo de donde venía, asi que estaba cogiendo polvo en el agujero en el que escondia mi traje, llamándome. Tampoco podía decirle a Brian que no lo iba a gastar, sin arriesgarme a explicarle por qué.
"Si, supongo" dije eventualmente. Apoyé los codos en la barandilla de madera al lado de Brian y miré al agua. Había unos pocos fanáticos del windsurf preparándose para empezar el dia. Supongo que tenía sentido, porque luego habría algun barco saliendo al agua.
"¿Que tal tu brazo?" Preguntó
Extendí el brazo, cerré el puño y lo aflojé para demostrar. "Solo me duele cuando lo flexiono." No le dije que había dolido tanto como para costarme algo de sueño la noche anterior.
"Dejaremos los puntos una semana o así, creo, antes de quitartelos." Dijo Brian. "Puedes ir a ver a tu médico a que lo haga, o puedes pasarte y yo me encargo."
Asentí. Una rafaga del viento con olor a agua salada y a algas me quitó la capucha, y dediqué un momento a apartarme el pelo de la cara y a volver a ponerme la capucha.
"Siento lo de Rachel y todo el incidente de anoche." Dijo Brian. "Quería pedirte perdon antes, pero pensé que sería mala idea sacar el tema con ella delante."
"No me importa" En realidad no estaba segura de que no me importara, pero no era culpa suya. Intenté expresar lo que pensaba "Creo, bueno, supongo que esperaba que me atacaran desde el momento en que me pusiera el traje, asi que no deberia sorprenderme, ¿verdad?"
Brian asintió, pero no dijo nada, asi que añadí, "Me pilló un poco por sorpresa que fuera alguien que se supone que esta en mi equipo, pero lo superaré."
"Solo para que lo sepas," me dijo Brian, "Solo por lo que vi después de que te fueras anoche y según se levantava la gente esta mañana, Rachel parece haber dejado de protestar tanto sobre que alguien nuevo se una al equipo. Sigue sin gustarle, pero me sorprenderia que montara un numero así otra vez."
Me reí, quizás más agudo y más abruptamente de lo que me habría gustado. "Dios, espero que no."
"Ella es un caso especial," dijo Brian, "Creo que crecer como lo hizo la ha dejado algo tocada. Sin familia, demasiado mayor y, eh, no lo bastante atractiva como para ser una buena candidata para la adopción. Me siento mal diciendo eso, pero es ocmo funcionan esas cosas, ya sabes." Me miró por encima del hombro
Asentí
"Así que se pasó una decada en acogida, sin un lugar fijo donde vivir, peleando con uñas y dientes con los otros niños de acogida por las posesiones más basicas. Creo que ya estaba algo tocada antes de conseguir los poderes, y los poderes solo la han vuelto aun más antisocial."
"Tiene sentido," dije, y añadí "leí su pagina en la wiki."
"Así que ya sabes algo," dijo Brian, "Es dificil tratar con ella, hasta para mí, y creo que hasta me considera un amigo... o al menos tan amigo como alguien como ella puede considerarte. Pero si al menos puedes tolerarla, deberías ver que tenemos una buena dinámica de equipo."
"Claro", dije, "Lo intentaremos, al menos"
Me sonrió, y aparté la mirada, avergonzada.
Vi a un cangrejo pasando por la playa justo debajo de nosotros. Extendí mi poder y lo paré de golpe. Aunque no me hacía falta, le apunté con un dedo, y luego moví el dedo lentamente mientras le hacía seguir a donde estaba apuntando con el dedo. Como Brian y yo nos estabamos apoyando en la barandilla, y no había practicamente nadie en el pase oque no estuviera ocupado trabajando o abriendo su tienda, estaba bastante segura de que nadie descubriria que estaba haciendo.
Brian vió al cangrejo dando vueltas en circulos y ochos y sonrió. Con aire de conspiratorio, se acercó a mi y me susurró "¿Puedes controlar cangrejos también?"
Asentí, sintiendome algo emocionada por que estuvieramos pegados así, compartiendo secretos mientras la gente a nuestro alrededor no se daba cuenta de nada. Le dije, "Solía pensar que podía controlar cualquier cosa con un exoesqueleto o una concha. Pero puedo controlar gusanos también, entre otras cosas, y no tienen conchas. Creo que todo lo que hace falta es que tengan cerebros muy simples."
Le hice correr en circulos y hacer ochos un poco más, y luego lo solté para que siguiera con su vida.
"Debería llevarles al resto su café antes de que vengan a buscarme. ¿Quieres venirte?" preguntó Brian.
Negué con la cabeza. "Tengo que ir a casa y prepararme para el instituto."
"Ah, cierto," dijo Brian, "Se me olvida."
"¿Vosotros no vais?"
"Yo hago cursos online," dijo Brian, "Mi familia cree que es para que pueda conseguir un trabajo para pagarme el piso... lo que en parte es cierto. Alec lo dejó, Rachel nunca fué, y Lisa se adelantó a su curso y ya tiene su titulo. Hizo trampas con su poder, pero lo tiene."
"Ah," dije, pensando en el hecho de que Brian tenía un apartamento. No el hecho de que Grue el supervillano tuviera un apartamento – Lisa me lo había mencionado - si no en el hecho de que Brian el adolescente con padres y cursos en los que centrarse tuviera uno. No hacia más que cambiar mi marco de referencia para intentar entenderle.
"Toma, un regalo," dijo, cogiendo algo de su bolsillo y extendiendo la mano.
Me asusté al pensar en aceptar otro regalo. Los dos mil dolares que me habian dado ya pesaban bastante en mi consciencia. Pero quedaría mal si no lo aceptaba. Me obligué a poner la mano debajo de la suya, y soltó una llave con una corta cadena en la palma de mi mano.
"Es de nuestro loft," me dijo "Y va en serio. Nuestro incluyendote a ti. Puedes venir cuando quieras, aunque no haya nadie. Relajate y ve la tele, comete nuestra comida, llenanos el suelo de barro, gritale al resto por llenar el suelo de barro, lo que sea."
"Gracias" le dije, sorprendiendome a mi misma al descubrir que estaba realmente agradecida.
"¿Vas a venir despues del instituto, o te veo aqui mañana por la mañana?"
Lo pensé por un segundo. Anoche, no mucho antes de que me fuera, Brian y yo habíamos estado hablando de nuestro entrenamiento. Cuando había mencionado que salia a correr por las mañanas, había sugerido vernos regularmente. La idea era mantenerme al dia, poruqe no estaba viviendo en el escondite del grupo como Lisa, Alec y Rachel. Tenía sentido, y había aceptado. Había ayudado que Brian fuera quien mejor me caía del grupo. Por alguna razón me era más facil sentirme identificada con el. No es que no me cayera bien Lisa, pero estar con ella me hacía sentir como si tuviera la Espada de Damocles colgando sobre mi cabeza.
"Me pasaré luego," decidí en voz alta, sabiendo que podría dejarlo de lado si no me comprometía. Antes de que empezaramos a hablar otra vez, le saludé rapidamente con la mano y empecé a correr de vuelta a casa, con la llave de su escondite firmemente apretada en la mano.
Dirigirme a casa y prepararme para el instituto me dejó con un sentimiento de aprensión, como un peso en mi pecho. Había estado intentando no pensar en las burlas de Emma y en haber huido del instituto llorando. Había pasado una hora o dos dando vueltas en la cama, repitiendo el evento en mi cabeza mientras el dolor en la muñeca me despertaba cada vez que empezaba a dormirme. Aparte de eso, había conseguido evitar pensar en el tema. Ahora la perspectiva de volver me agobiaba, aunque era imposible no pensar en ello mientras me dirigia a casa, me preparaba y cogía el autobus.
No pude evitar pensar en el dia que me esperaba. Aun tenia que hacer frente a las consecuencias de perder dos tardes de clase. Eso era serio, especialmente porque me había pasado la fecha límite para entregar el proyecto de arte. Me dí cuenta de que mi proyecto de arte estaba en mi mochila, y la ultima vez que había visto la mochila había sido cuando Sophia había estado encima de ella, sonriéndome.
También estaba el hecho de tener que ir a la clase del Sr. Gladly. Ya daba bastante asco, estando Madison en esa clase y teniendo que hacer trabajos en equipo con gente como Sparky o Greg. Sabiendo que tenía que sentarme ahí y escuchar a Mr. Gladly dar clase cuando le había visto darme la espalda cuanto estaba siendo acosada... Eso daba más asco aún.
Esa no era la primera vez que tenia que convencerme para ir al instituto. Engañarme a mi misma para ir y quedarme. Los peores dias habían sido en mi primer año de instituto, cuando las heridas de la traición de Emma aun eran recientes y no había pasado por tanto como para preveer la variedad de cosas que se les podrían ocurrir. Entonces había sido terrorífico, porque no sabía qué esperar, no sabía donde o cuando pondrían los limites, si es que los ponían. Había sido dificil, tambien, volver en Enero. Había pasado una semana en el hospital bajo observación psiquiatrica, y sabía que todos habían oido la historia.
Me quedé mirando por la ventana del autobus, mirando a la gente o los coches. En dias como este, después de ser humillada en público, convencerme hasta el punto en el que estaba dispuesta a pasar por la puerta del instituto era cuestión de hacer tratos conmigo misma e intentar mirar más allá del dia de instituto. Me dije que iria a la clase de ordenadores de la Señora Knott. Ninguna del trio estaría allí, sería bastante facil, y podría dedicar el rato a navegar por internet. A partir de ahí, solo era cuestión de convencerme a mi misma de caminar por el pasillo hasta la clase del Señor Gladly.
Si me obligaba a hacer eso, me prometí, me daría un capricho. Un descanso para comer dedicado a leer los libros que había estado guardando, o algún bollo comprado en una tienda después del instituto. Para las clases de la tarde, tendría que pensar en algo más que quisiera, como ver una serie de TV que me gustara o trabajar en mi traje. O, pensé, quizás simplemente podría pensar en estar con Lisa, Alec y Brian. Excepto por la parte ne la que casi me mutilan los perros de Perra, había sido una buena noche. Comida tailandesa, los cinco tirados en los sofás, viendo una peli de acción en una televisión enorme con sonido surround. No me olvidaba de lo que eran, pero pensé que no tenía ninguna razon para sentirme mal por pasar el rato con ellos cuando eramos –en todos los sentidos - sólo un grupo de adolescentes pasando el rato. Además, era por una buena causa. Si se relajaban conmigo quizás revelaran algun secreto, ¿no?
Según me bajaba del autobus, con un par de viejos cuadernos en una mano, mantuve esa idea en la cabeza. Podía relajarme en clase de la Señorita Knott, y luego solo tenia que aguantar tres clases de 90 minutos. Quizás, se me ocurrió, podría intentar encontrar y hablar con mi profesora de arte en el descanso para comer. Significaría mantenerme fuera del alcance del trio, y quizás podría acordar algo para hacer otro proyecto o al menos no sacar un cero. Mis notas eran lo bastante pasables que quizás podría aprobar con un cero en el proyecto, pero aun así, ayudaría. Quería hacer algo más que simplemente aprobar, especialmente con toda la mierda que tenía que aguantar.
La señorita Knott llegó a la clase más o menos a la vez que yo, y abrió la clase para dejarnos entrar. Como una de las ultimas de los cuarenta y pocos alumnos en llegar, acabé al final de la multitud. Mientras esperaba a que hubiera bastante sitio en la puerta, vi a Sophia hablar con tres de las chicas de la clase. Parecía que acabara de llegar de su entrenamiento de atletismo.
Sophia tenía la piel oscura y el pelo negro lo bastante largo como para que le llegara a los riñones, pero ahora lo llevaba recogido en una coleta. No podía evitar resentir el hecho de que aun estando sudada, manchada y que fuera una zorra notable, practicamente todos los chicos del instituto se quedarian con ella antes que conmigo.
Dijo algo, y todas las chicas se rieron. Aun cuando sabía, racionalmente, que no estaba en un lugar alto de la lista de cosas de las que hablarían y que probablemente no estaban hablando de mi, se me encogió el corazón. Me acerque al atasco de alumnos esperando a entrar por la puerta, para que no me pudieran ver. No funcionó. Cuando un grupo de estudiantes entraba en la sala, via a Sophia mirándome. Hizo una expresión de lloriqueo exagerada, pasandose un dedo desde el ojo por la mejilla, imitando una lágrima. Una de las otras chicas se dió cuenta y se rió, inclinandose sobre Sophia mientras ella le susurraba algo al oido. Ambas se rieron. Mis mejillas ardieron con humillación. Sophia me dirigió una ultima sonrisa burlona y se giró para alejarse mientras las otras chicas se ponian en fila para entrar a la sala.
Sintiendome mal mientras lo hacía, me di la vuelta y fuí otra vez pasillo abajo, hacia la puerta principal del instituto. Sabía que sería mucho más dificil volver mañana. Durante un año y tres cuartos, había estado aguantando esta mierda. Había estado nadando a contra corriente mucho tiempo, y aun cuando sabía las consecuencias a las que me enfrentaría si seguía faltando al instituto así, era mucho más facil dejar de esforzarme contra la corriente y simplemente darme la vuelta.
Con las manos en los bolsillas, sintiendo ya un alivio amargo, cogí un atubos hacia los Muelles.

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2017.08.14 17:23 francogarolla Nro 1 - El Elegante Forastero, F.G. Andersen

Sobresalía de entre la poca gente esperando el colectivo. Primero, porque no había mucha gente, y segundo, por llevar puesto un elegantísimo traje de tweed, y no traer equipaje, exceptuando por un usado bastón.
El resto de las personas que esperaban el transporte en la terminal de Ezeiza estaban cansadas, casi dormidos, por eso no lograron prestarle mucha atención. Puede ser que haya sido al revés y que por el esfuerzo de no prestarle atención sus mentes se vieron forzadas entrar en letargo. Sin embargo, niños y ancianos, escasas excepciones, podían verlo bien claro. Los primeros, con ojos grandes como platos, le señalaban el hombre a sus padres, los segundos con disimulada atención, quizá realizando una plegaria o un gesto.
Lo cierto es que las luces jugaban juegos extraños sobre sus angulosas facciones y ojos del color del cielo, ahora grises y oscuros. La tormenta acercándose vaga por el horizonte. Si algún niño hubiese sido capaz de recordar en su adultez, desde ya imposible, lo que sus ojos observaban, la conflictiva imagen de un hombre con pelo largo y puntiagudas orejas se hubiera superpuesto a la del actual extranjero.
Quizá porque era lunes y todos recién empezaban a despertar y recordar que las cosas estaban pasando, puede que el colectivero se hubiera dado cuenta que del taciturno sujeto mas que hablar había logrado convenirle su destino con una muda sonrisa. Cada pasajero se sintió luego bendecido al llegar salvo a su destino, recordando sin alguna aparente explicación al amable forastero que les había cedido el asiento, ayudado con una bolsa, o pagado un boleto.
El hombre había extrañado la sensación de Buenos Aires. La lluvia golpeando las ventanas, la cacofonía de bocinas y motores, los ríos de gente y sus mudas puteadas. Doscientos años, pensó sonriendo amargamente para sí, es como si no hubiese cambiado nada. La ciudad de la furia lo recibía. Latía, llena de vida y energía, alimentando pasiones ridículas y poniendo fuego debajo de los pies de cada porteño. No lo sentían, ni lo veían, pero pasaba. Si le preguntase uno a cualquier persona contestaría que es cosa de vivir en una ciudad, de ser agrandado porque había riquezas, o solo de creidos. Otros sabían mejor.
Las ciudades nacían, crecían y, si tenían suerte, morían dejando su marca en la historia. Comportándose como caprichosos monstruos míticos, imponen sus voluntades y personalidades en la gente.
Buenos Aires era joven, impulsiva, narcisista y atolondrada. Pero de cierta forma Galloway le había tomado cariño, había aprendido a respetarla, y a reprenderla.
Chaparrones caían del cielo cuando bajó del transporte en pleno centro. La gente se tapaba, con diarios, paraguas, o sacos. Corrían bajo los techos, se empujaban unos a otros. Caminando a lo largo de la avenida, Galloway no se molestaba en parar la lluvia, esta acariciaba su oscuro traje y caía luego al suelo no queriendo molestarlo. Con pasos largos y ligeros esquivaba transeúntes ataviados con largos sobretodos.
Parado, como muchos otros, en el eterno semáforo, recordó la parte más amarga del lugar. En el último segundo antes de que cambiase la luz a verde, pudo ver correr a toda velocidad un hombre encorvado por el medio de la avenida. Luego un grito, un insulto. Pasmado todo el mundo, excepto el hombre y la mujer robada, permaneció quieto. Galloway frunció el ceño. Doscientos años y realmente nada cambió. § Ágil a pesar de la edad, con un movimiento seco apartó al tumulto de en medio, sus gestos fluidos e inmemorables entre la lluvia. Ya hace mucho habían arrancado los vehículos cuando el encorvado y pequeño hombre se encontró en la vereda junto al alto hombre de traje de tweed.
Galloway lo miró a los ojos, incluso cuando el malhechor quiso desviar la mirada, y logró entrever los pequeños y perlados ojos de chivosi Tratando de escabullirse entre la multitud el hombre cada vez más empequeñecido, se encontró en el recorrido de un cayado. Tropezó, a causa de su adormecida pierna, dándose las bruces contra el piso profiriendo un chillido asustado. Galloway sarandeandolo le quitó de entre las manos aquello que no le pertenecía, y al soltarlo el pequeño hombre, este logró escabullirse y desaparecer.
¡Vé! pequeño insolente. Corre y avisa de mi regreso. En su rostro rígido y sus ojos ennegrecidos se percibía la ira profunda y antigua.
Poco duró la conmoción. El artículo devuelto a la dama, su mano besada por un extranjero galante, estuvo más que agradecida, y a pesar de la insistencia, no logró darle retribución alguna al caballero, que partió apenas una memoria.
Consultando con su reloj, unas cuadras luego del incidente, se percató de lo mucho que la ciudad lo había atrasado con su detestable tránsito y sus multitudes irritantes. Apurado retomó su rumbo. Caminando casi a la par de los autos en movimiento podía ver su desaliñado reflejo en los espejados vidrios.
No podría presentarme con esa pinta, no ante ella, y no ahora. Pensaba, al tiempo que con sus manos realizaba florituras extrañas.
Si los conductores se hubieran molestado en desinsimismarse y mirar fuera a sus derechas, o si algún peatón hubiera levantado la vista del mojado pavimento, podrían haber visto como de reflejo a reflejo de instante a instante la imagen cambiaba. Su metamorfosis fue pronta, de pelo corto casi olvidable a una larga cabellera rubia, de un traje ajustado de tweed a un antiguo traje oscuro, y por último la aparición de entre los pliegues de un largo sombrero de ala ancha de diseños indígenas sobre su cabeza.
Así se dirigió a La Reserva, a la espera de una bienvenida.
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2015.09.03 21:58 Txaplin_ UN MODO DE AYUDAR A LOS REFUGIADOS SIRIOS AL ALCANCE DE CUALQUIERA Y CON EL QUE ESTOY OBTENIENDO GRATOS RESULTADOS. COMO? OS CUENTO

Vaya por delante que aparte de lo que aquí expongo, estoy revolviendo también Roma por Santiago por ayudar desde aquí como voluntario a esta pobre gente de manera exclusiva, por lo incomparablemente trágico que me parece su situación.
Pero a su vez hoy he enviado un largo, crudo y duro mensaje vía whattssap a todos los grupos a los que pertenezco, en el que es cierto que dejo en muy buen lugar a Podemos en comparación con sus rivales políticos, pero en el que quiero subrayar que el fin es una llamada a la reflexión en favor de estos pobres refugiados antes de depositar el voto en las próximas generales, con sorprendentes respuestas incluso de gente que no me esperaba.
Ojala llegado el día de las generales tal y como comento a lo largo del mensaje, la gente que hoy me ha sorprendido con las respuestas piense también por un momento en la imagen del crio (Aylan) aparecido en la orilla turca en la insoportable imagen que todos hemos visto.
Os animo a todos a hacer lo mismo en todos los grupos de whatssap a los que pertenecéis. El fin lo merece! (Yo ahora lo haré también vía Facebook) Y compartáis los resultados si lo consideráis. Podéis usar mi mensaje si alguno lo considera, editarlo o mejor aun escribir uno propio con las palabras que salgan de su corazón, pensaba que el mío debido a su extensión no lo leería ni la mitad y sin embargo me ha sorprendido la multitud de respuestas y el emotivo debate que se ha producido después en todos ellos.
AQUÍ VA EL MENSAJE QUE HE DIVULGADO EN TODOS MIS GRUPOS DE WHATSSAP:
Supongo que todos hemos visto la foto del crio sirio ahogado en la orilla turca, o las que publiqué hace unos días en facebook con otros muchos críos mas ahogados..., quizá sirva para entender como os dije en su día porque pienso que no somos conscientes de que nuestro VOTO constituye un ARMA MORTAL para mucha gente cuando votamos partidos que contribuyen a la destrucción de MILES y MILES de vidas.
Considero que esto es muchisimo mas grave que el txoriceo de nuestros políticos, que el paro o que la subida de la luz (por poner algún ejemplo) aunque desgraciadamente estos hechos también contribuyan a la miseria de mucha gente inocente en nuestro país. Pero lo que estamos viendo hace tiempo sobre los refugiados es una indescriptible ABERRACIÓN; miles de familias con críos jugandose la vida en una mierda de barca en alta mar por huir de las bombas. Imaginaros su angustia y desesperacion una vez caídos al mar y desvanecerse sus sueños de una vida en PAZ.... Esta es la cara mas mezquina de nuestra fracasada especie. Habra incluso quien lo vea con indiferencia, cuando lo que lleva años ocurriendo aparecerá en los libros de historia, porque esto no es un hecho puntual, lleva años ocurriendo simplemente que ahora se acerca a nuestras fronteras mostrándonos unas imágenes espeluznantes.
El tema es que la solución a este drama debería ser la prioridad principal a nivel mundial, pero sin embargo este orden mundial al que pertenecen los partidos que nos vienen gobernando en nuestro país en la UE y EEUU, contribuyen con refuerzos militares, con la financiación al estado islámico para armarles (comprobado hasta por tribunales británicos) o prestando nuestras bases militares como apoyo para repostaje y facilitar los bombardeos en oriente medio.
El objetivo no es otro que controlar a su antojo esos gobiernos y expoliarles de sus materias primas caigan por ello las familias que caigan, de ahí que retomando el tema del voto, DEBERÍAMOS ser conscientes de que votando a según que partido en cierta manera tenemos alguna responsabilidad aunque involuntariamente en estos ASESINATOS (que no muertes), porque son deliberados desde el momento en que no les importan un carajo las vidas que caigan por el camino con tal de enriquecer a unos pocos oligarcas y políticos. Sin ir mas lejos España apoyo con 2600 soldados la destrucción de Irak (ante la supuesta evidencia de armas masivas que hoy por hoy siguen sin aparecer), para después (Mientras EEUU se llevaba el petroleo) poner en la palestra a la empresa constructora española Abengoa, ante los jugosos contratos de reconstrucción del país, por los que el CRIMINAL de AZNAR cobraba una comisión del 2%. Y quien no se lo crea que tire de internet que no muerde y lo averiguara a través de medios considerados hoy por hoy con reputación mas objetiva en estas lineas criticas, ya que se financian a través de los abonos de sus propios suscriptores, porque como os vengo contando, en la tele, radio y periódicos principales no os contaran nada de ello, porque pertenecen a Prisa, Vocento, planeta etc...cuyos dueños son los bancos y las energéticas como el Santander HSBC, Caixa Bank,Repsol, Iberdrola... (Esto también se puede comprobar en internet consultando el accionariado de estos grupos que manejan todos los principales medios de comunicación (Desde el correo, la ser, hasta A3...; TODOS!). Pero porque a estos medios no les interesa denunciar estas comisiones y barbaries que apoyan nuestros políticos? Creo que es muy sencillo; Bancos y multinacionales disfrutan de privilegios concedidos por PSOE y PP haciendo la vista gorda al fraude fiscal y paraísos fiscales de estas entidades, y que representa hasta un 25% del PIB que deja de cotizar en nuestras arcas publicas, aparte disponen de un gran abanico de deducciones, holdings, sicavs.... De ahí que unos con otros (políticos con entidades) se sientan encantados de conocerse y premien a los políticos con millonarios puestos en los consejos de administración de estas entidades (las llamadas puertas giratorias).
Desafortunadamente el PSOE se olvido de sus siglas "socialista y obrero" hace muchísimos años, sirva como ejemplo que su actual candidato al gobierno el señor Pedro Sanchez votó 3 veces a favor de la estafa de las preferentes cuando era consejero de caja madrid, (insisto en que esto también es fácil comprobar en internet). Por lo que hoy en día el PSOE es prácticamente el PP tanto en política exterior como interior, pero con una falsa careta de socialistas. Su posición sobre el TTIP (un acuerdo con EEUU que va a precarizar mas aun tanto nuestra vida laboral como nuestra salud) también lo demuestra).
PODEMOS en cambio desde el minuto uno viene denunciando fuera y dentro del europarlamento estas tragedias provocadas por la OTAN sin pelos en la lengua. Nos os engañare y admito que tengo fe en ellos, como tan claro tengo que les repudiaré si llega el día que se desmarcan de sus principales lineas de actuación, porque no me tengo por ningún hooligan fiel a su equipo de fútbol de por vida y porque les critico cuando considero que lo merecen, pero de momento con su actuación en los municipios que representan personalmente estoy mucho mas que satisfecho.
No penséis con esto que quiero hacer apología de Podemos; Rotundamente NO! Entiendo que a mucha gente no le convenza, pero también es cierto que en "la tele" desde que parece un candidato medianamente serio al parlamento, los ponen de todo menos guapos precisamente. Aunque todo encaja; Podemos entre otras cosas plantea que bancos y energéticas se sacrifiquen como todos nosotros y estas entidades utilizan SUS medios de comunicación para manipular a las masas sesgando la información mal intencionadamente. No obstante el día de las elecciones hay muchas mas alternativas como PACMA, EQUO o cualquier otro partido que aunque no denuncien frontalmente los bombardeos, no se posicionan en favor de contribuir a estas MATANZAS. O incluso creo que no votar resulte mas noble que votar en adelante a PP, PSOE o Ciudadanos (prácticamente idéntica linea del PP), porque al hacerlo creo que debería ser de obligado cumplimiento moral, volver a mirar las imágenes de estos críos ahogados en la orilla, antes de dar lección de ética alguna.
Lamento la txapa pero es mi pequeña contribución aunque pienso hacer otras mas directas en otros sectores lejos del sofá, para combatir estas tragedias o ayudar en la medida de lo posible, porque me parece gravísimo lo que esta ocurriendo hace tiempo y estos días constatarlo de forma tan crudamente gráfica. Quizá se deba a que es lo que mas dentro me toca; esta gente y estos críos que nacen ya de por si en la mas absoluta pobreza, que después tengan que huir del horror de las bombas para finalmente morir de forma tan cruel.... Como también me resulta desalentador pensar que el día que dejen de publicar estas imágenes, la opinión popular piense que se ha resuelto el problema como si de una venda en los ojos se tratase.
Aylan se llamaba el niño de la orilla (en la que también apareció ahogado uno de sus hermanos y su madre por cierto), incluso he llegado a pensar que si algún día tuviese un crío me gustaría ponerle ese nombre en su honor. El caso es que han muerto ya 300.000 Aylanes solamente en Siria!!! y están emigrando jugándose la vida 4 millones de Aylanes ahora mismo.
En definitiva, que cada día que pasa como comentaba al principio, me reafirmo mas al pensar que deberíamos ser conscientes de que (aunque involuntariamente) el VOTO PUEDE CONVERTIRSE EN UN ARMA MORTAL y que ojala el día que vayamos a votar nos acordemos por un momento de Aylan, quizá no sirva de mucho a corto plazo para esta pobre gente, pero el camino se hace a base de pasitos, o se hace al andar como decía Machado.
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